Es un caso emblemático en el país

El caso de Nydia Erika Bautista podría reabrirse

La Corte Suprema de Justicia tomó una importante decisión: admitir la demanda de revisión para establecer si se reabre la investigación por la desaparición forzada de Nydia Érika Bautista.

Yanneth Bautista creó la fundación Nydia Erika Bautista a su regreso de un exilio de 10 años. / Cristian Garavito - El Espectador

La última vez que alguien vio a Nydia Érika Bautista fue el 30 de agosto de 1987. Ese día, que ella y su familia celebraban la primera comunión de su sobrina -la hija de su hermana Yanneth-, tres hombres se le acercaron y, a la fuerza, la obligaron a subirse a un campero con placas que, más tarde se sabría, estaban gemeleadas. Trece días después del secuestro, en un paraje de Guayabetal (Cundinamarca), cerca de uno de los túneles en la vía de Bogotá a Villavicencio, su cuerpo fue hallado en estado de completa descomposición y su identificación fue entonces imposible. A su familia le tomó casi tres años encontrarla.

La persona que reconoció en ese momento a Nydia Erika Bautista, quien, para el momento de su desaparición tenía 35 años y militaba en el M-19, fue su hermana Yanneth. Una mujer que aun tras haber vivido en el exilio por más de 10 años a raíz de las amenazas e intimidaciones en su contra, y que lleva tres décadas con el rosario en la boca pensando en la seguridad de su sobrino -el hijo de Nydia Erika- y de su propia hija, nunca ha dejado de dar la batalla porque se esclarezca quiénes fueron los responsables del crimen de su hermana. En esa lucha, Yanneth Bautista acaba de anotarse un gran punto.

La Corte Suprema de Justicia, con una decisión en la que fue ponente el magistrado Eyder Patiño Cabrera, admitió la demanda de revisión que presentó Yanneth en contra de la orden de archivar la investigación en contra de cuatro integrantes del Ejército: el general (r) Álvaro Velandia Hurtado, el suboficial (r) Julio Roberto Ortega Araque, y los suboficiales Luis Guillermo Hernández González y Mauricio Angarita, por el delito de homicidio agravado. Se trata de una determinación clave, pues se abrió la puerta para que este caso, emblemático como es, sea reabierto.

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“Nydia Erika apareció con indicios de violencia sexual, de tortura, y ese crimen no ha sido sancionado. Hemos vivido toda la vida perseguidos, hostigados. Mis padres se fueron sin ver justicia, espero que sus nietos sí puedan verla”, le dijo a este diario Yanneth Bautista. “Esta era la noticia que estábamos esperando. Es un regalo de navidad para nuestros padres, que están en el cielo. Hace tanto lo esperábamos que ya pensamos que no se había logrado, presentamos el recurso en 2013”, agregó, enviando además una voz de alerta: al tiempo que se dio esta decisión, la Unidad Nacional de Protección redujo su esquema de seguridad.

Yanneth Bautista relata que, a lo largo del proceso, ella logró entregarle a la Fiscalía evidencias de que “al menos 16 oficiales y suboficiales de la Brigada III de Cali y la Brigada XX de Bogotá -cerrada en mayor de 1998 tras múltiples cuestionamientos de su participación en desapariciones y ejecuciones extrajudiciales- coordinaron para desaparecer a Nydia Erika. Lo que le estamos pidiendo a la Corte es que reabran la investigación e investiguen a todos esos oficiales, sobre quienes no ha caído el peso de la justicia”.

El documento ante la Corte tiene un dato extra para soportar esa afirmación: que fue un suboficial de inteligencia militar, Bernardo Garzón Garzón, quien dio la información necesaria para que se hallara el cadáver de Nydia Erika. Garzón, como ya se sabe, empezó a cooperar con la justicia hacia los años 90, luego se retractó y finalmente se dio a la fuga hasta enero de 2014, cuando fue capturado en Cali. Otro exintegrante del M-19 que también fue secuestrado, José Cuesta Novoa, ha señalado directamente a Garzón y al batallón Charry Solano como responsables de su rapto, el cual, sostiene, iba camino a ser desaparición.

Lo que hizo la Corte Suprema, básicamente, fue anular la decisión que esa misma corporación había tomado un año atrás, con ponencia del mismo magistrado, Eyder Patiño: no reconocerla a ella como parte del proceso por no acreditar debidamente su condición de víctima. Yanneth Bautista se puso a la tarea de demostrar cómo fue ella quien estuvo en la exhumación de su hermana, quien presentó la demanda contra el Estado, quien llevó el caso al Comité de Derechos Humanos y quien impulsó una sanción disciplinaria contra el general (r) Velandia.

En 2009, la Sala Plena del Consejo de Estado confirmó la destitución de Velandia, quien lleva años diciendo que él nada tuvo que ver con la desaparición forzada, la tortura y el asesinato de Nydia Erika Bautista. En la época de los hechos, él era el comandante del batallón Charry Solano. El procurador que ordenó su destitución, Hernando Valencia Villa, terminó exiliado en España por la oleada de amenazas que recibió tras tomar medidas contra el alto oficial en retiro. En 2013, sin embargo, a través de una tutela, una sala de conjueces del Consejo de Estado restituyó a Velandia.

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En Colombia, reconoció el Centro Nacional de Memoria Histórica el año pasado, más de 60.000 personas han sido desaparecidas por causas relacionadas con la guerra, un número que supera con creces las víctimas de este mismo crimen en el Cono Sur durante las dictaduras militares. La impunidad en estos casos, tal cual ha ocurrido con el de Nydia Erika Bautista, es absoluto. Por eso, su familia celebra tanto la decisión de la Corte Suprema de Justicia: todavía no está todo perdido, creen.