¿El cerebro del fraude?

El Espectador revela los detalles del escrito de acusación contra Lelio Fadul Suárez Tocarruncho, excomandante de Inteligencia, por el caso del Cacica La Gaitana.

El cerebro detrás de la posible falsa desmovilización del frente Cacica La Gaitana de las Farc es, de acuerdo con la Fiscalía, el excomandante de Inteligencia del Ejército, general (r) Lelio Fadul Suárez Tocarruncho. Según el ente investigador, fue él quien movió las fichas para el supuesto sometimiento a la justicia de 62 presuntos guerrilleros, ocurrido el 6 de marzo de 2006 en Alvarado (Tolima) y con el que el Estado habría perdido más de $1.139 millones.

En el escrito de acusación contra Suárez Tocarruncho, radicado la semana pasada y conocido por El Espectador, la Fiscalía concluye que “esta desmovilización fue gestada por el general (r) Suárez Tocarruncho, entre otros, con Raúl Agudelo Medina, alias Olivo Saldaña; el paramilitar Álvaro Padilla, y el narcotraficante Hugo Alberto Rojas Yepes, quien financió la desmovilización con el fin de evitar su extradición a los Estados Unidos”. Dice la Fiscalía que el general (r) coordinó con estos hombres la compra de las armas para la posible falsa desmovilización.

El armamento fue obtenido por Alcides Pacheco Ramos, con la ayuda de Álvaro Padilla y con dineros de Hugo Alberto Rojas Yepes. Luego fue trasladado de Santa Marta a Ibagué, a la Sexta Brigada del Ejército, por el coronel (r) Joaquín Ariza —también vinculado a este proceso—, y en la capital del Tolima fue recibido por el general (r) Suárez Tocarruncho, quien lo hizo llegar al campamento donde se encontraban los que en realidad serían indigentes y desempleados.

Dejaron la guerra, según la Alta Consejería para la Reintegración, 62 personas y 30 recibían auxilios estatales para la fecha en que se suspendieron los pagos. Ellos entregaron 13 pistolas (una no apta para disparar), cuatro subametralladoras (una inservible), una escopeta, un lanzagranadas, una ametralladora y 21 fusiles, de los cuales 13 eran leños pintados de color ocre.

Además, el general (r) le habría ordenado al exintegrante del bloque Metro de las autodefensas, Libardo Duarte, alias Bam Bam, la compra de entre 25 y 30 uniformes para el supuesto fraude que, de acuerdo con las autoridades, fueron adquiridos en el almacén de la Sexta Brigada.

Duarte, sin embargo, no es precisamente el testigo de mayor credibilidad. En el juicio contra el excongresista Eric Morris, por parapolítica, Medicina Legal advirtió que Bam Bam presentaba “rasgos disociales de personalidad”. La Procuraduría señaló que su testimonio era inverosímil porque “nadie lo conoce” y había hecho afirmaciones no comprobables o ciertamente mentirosas. La Corte Suprema, al final, tampoco le creyó y lo descartó.

La Fiscalía, no obstante, insiste en que el general (r) se habría encargado de que personal del Ejército protegiera a los supuestos falsos desmovilizados mientras eran entrenados política y militarmente por Alcides Pacheco Ramos, Felipe Salazar Pacheco, alias Biófilo —supuesto comandante político del Cacica La Gaitana—, y Juan Carlos Pabón.

La Fiscalía refiere que “consecuencia de tales actos fraudulentos del general (r) Suárez Tocarruncho se profirieron, bajo error, 57 resoluciones inhibitorias por el delito de rebelión en favor de los desmovilizados”. Es decir, que por solicitud del general (r) la justicia dejó de investigarlos y, además, el Gobierno les entregó auxilios estatales.

“Se está tratando de confundir cuáles eran las labores del general (r) Suárez Tocarruncho. La Presidencia y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz tenían acceso a la información de la Fiscalía y la Policía, no era el general (r) el encargado de la tarea de acreditar antecedentes en las desmovilizaciones. Además, ese Bam Bam es un testigo mentiroso y eso ya se ha comprobado”, reclamó el defensor del alto oficial, Iván Cancino.

El martes justamente la Fiscalía radicó la acusación en contra del excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, señalado también de haber participado en esta operación engañosa, aunque la defensa del excomisionado pidió que se anulara el proceso y la acusación aún no está en firme. Restrepo ha sostenido que él siempre confió en los datos de inteligencia militar, dirigida por el general (r) Suárez Tocarruncho, y que ésta nunca le advirtió de irregularidades acerca del frente Cacica La Gaitana. Sin embargo, la Fiscalía no compró esa tesis y lo acusó de concierto para delinquir, fraude procesal, porte y tráfico de armas y peculado. Aunque la acusación no quedará en firme hasta que se resuelva una nulidad que pidió la defensa de Restrepo.

Así las cosas, estas son las evidencias que, sostiene la Fiscalía, apuntan a la responsabilidad del general (r) Lelio Fadul Suárez Tocarruncho en la desmovilización del frente Cacica La Gaitana, señalada de fraudulenta. El alto oficial en retiro estará en el banquillo de los acusados por los delitos de fraude procesal, porte, fabricación y tráfico de armas y peculado. La primera audiencia del juicio tendrá lugar el próximo 31 de julio.

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