“El derecho internacional no se agota en La Haya”: Miguel Ceballos

El abogado y ex viceministro de Justicia asegura que hay que tener una estrategia de protección y defensa fronteriza, y que el voto de la magistrada china no fue para favorecer a Colombia, sino a un proceso de su país.

Miguel Ceballos escribió, con Noemí Sanín, el libro “La llegada del Dragón, ¿falló La Haya?”. / Luis Ángel

A pesar de que pasó más de una semana del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya y que el gobierno nacional decidiera no acatar lo dicho por ese alto tribunal, sigue sobre la mesa el fantasma de lo que en su momento se denominó “El Cuento Chino”. El Espectador habló con el ex viceministro de Justicia y co-autor del libro “La llegada del Dragón, ¿Falló la Haya?” Miguel Ceballos, sobre la construcción del canal interoceánico, las motivaciones del fallo de la Corte y las repercusiones de la actitud tomada por Colombia.

En el libro publicado por usted y Noemi Sanin se habla de una pretensión de Nicaragua de construir un canal interoceánico y cómo este proyecto habría influido en el primer fallo de La Haya ¿Ese proyecto al que muchos calificaron de “cuento chino" sigue en pie?

La frase “cuento chino” fue una frase que nosotros propusimos en el artículo que hicimos en la Revista Semana de abril de 2013, porque hay una ambigüedad; por un lado, el gobierno chino dice que no apoya la iniciativa y por otro lado hay un empresario chino que se llama Wang Yin, que aparece como el titular de los derechos de una concesión entregada por el gobierno de Nicaragua a través de una ley. La frase "cuento chino" la creamos nosotros porque en la medida en que el canal aún no se ha comenzado a construir, uno podría pensar que eso es un cuento chino.

Pero más allá del surgimiento de la frase ¿El canal según las investigaciones que ustedes han venido adelantando se va a construir?

Si se mira la información oficial del concesionario HKND, que es la firma que recibió por 100 años el canal, los estudios siguen adelante. El gobierno de Nicaragua sigue afirmando que se va a construir. Ojalá nunca se construya porque de construirlo destruiría la zona del Caribe. Sin embargo, hasta hoy los hechos muestran otra cosa, que el canal sigue adelante.

Se ha hablado de que dicho concesionario al que se le adjudicó la construcción del canal hoy tiene problemas económicos que haría imposible que el proyecto se lleva a cabo…

Eso puede ser un signo de demora de la construcción del canal, pero no lo vemos aún como algo contundente que nos muestre que el proyecto no se vaya a llevar a cabo.

Usted dice que la construcción del Canal se adjudicó y que eso no implica, necesariamente, que se vaya a realizar la construcción del mismo. ¿Las condiciones económicas de China permiten que hoy se lleve a cabo ese proyecto?

Las condiciones económicas del mundo no son tan favorables, pero yo quiero insistir en que nosotros lo que advertimos fue que las aguas iban a ser entregadas en concesión a una empresa china con grandes recursos.

En la primera instancia ustedes plantearon la tesis de que una magistrada china de la Corte Internacional, tendría un conflicto de intereses por cuenta del proyecto del canal interoceánico en Nicaragura, ese tribunal falló en contra de Colombia en el primer proceso ¿Ese argumento podría aplicarse también a la decisión del pasado 17 de marzo?

Nosotros lo advertimos desde abril de 2013, antes de que se entregara en concesión el canal. Meses después del artículo en Semana se entregó en concesión a una firma china, las aguas de Nicaragua y dentro de ellas, parte de nuestras aguas, lo cual confirma un posible conflicto de intereses de una juez. Ahora en esta segunda decisión, lo que se ha venido discutiendo es que se pone en duda la objetividad de los jueces, lo contradictoria que fue su decisión. Esa falta de objetividad ha sido afirmada también por el propio Gobierno de Juan Manuel Santos.

¿Pero tuvo algo que ver la relación de la magistrada con el gobierno chino en esta segunda oportunidad o no?

No lo veo tan claro en esta segunda oportunidad, pero hay que distinguir porque fueron dos demandas. La primera demanda que fue por el posible incumplimiento de Colombia acerca del fallo, los jueces votaron unánimemente. En el segundo caso, el de la plataforma continental hubo una votación dividida.

En esa votación la magistrada China votó a favor de Colombia ¿Eso no tumbaría el argumento que ustedes han venido planteando?

Ese voto no fue por favorecer a Colombia, fue pensando en el proceso que tiene China contra Filipinas y Vietnam por las islas Parecel y Spratly. Hay que recordar una frase del presidente Cesar Gaviria que ha venido afirmando que en este tipo de fallos puede haber una influencia del Asia, porque hay un interés de China por un conflicto que hay en un mar del sur de China.

¿Qué tiene que ver ese conflicto con el pleito entre Colombia y Nicaragua?

Para China no es para nada positivo que la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal del Mar intervengan en la fijación de límites de esas islas que están construyendo. Me imagino o creo interpretar al expresidente Gaviria cuando menciona grandes intereses de Asia, porque en este caso no solo la juez china sino otros que tienen influencia en la zona no quisieran que la Corte Interviniera en la fijación de fronteras. Entonces si usted me pregunta si la jueza china tuvo algún interés o no, en este caso depende.

¿De qué depende?

En el caso del incumplimiento yo diría que fallo igual al resto de los jueces, dándole competencia a la Corte. Para efectos de un canal interoceánico sería muy bueno para cualquiera que el fallo se cumpliera. Yo no estoy diciendo que hayan fallado por el canal, digo que los intereses geopolíticos de la zona del Caribe se confirman con la negativa de la Corte en no aceptar nuestras excepciones preliminares en el caso del incumplimiento. En el segundo caso, el de la plataforma continental veo que hay un interés no solo afirmado por mí, sino por el propio presidente Gaviria.

La mayor parte de la academia coincide en decir que la decisión tomada por el gobierno Santos, de no acatar lo dicho por la Corte y desconocer su jurisdicción, es un error por las repercusiones que puede traer ¿Usted porque si aplaude la decisión del gobierno?

Yo estoy de acuerdo con la mayoría de la academia en el sentido de que debe seguir respetándose el derecho internacional, pero es que el derecho internacional no solamente se agota en el escenario de la Corte de la Haya. No veo que sea contrario negociar con Nicaragua un acuerdo en el cual podríamos pensar en una zona común, como se estableció en 1993 en Jamaica.

¿Según usted entonces no tendremos repercusiones negativas en caso de no acatar lo que diga ese Tribunal a pesar de pedirle ayuda a Naciones Unidas en la verificación del desarme de las Farc? ¿No nos estamos contradiciendo pidiendo ayuda por un lado y desconociendo por el otro?

No la hay, porque una cosa es el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que ya tomó la decisión de crear una comisión para hacerle veeduría y seguimiento a un posible cese al fuego, y creo que no es reversible. En cuanto a la Corte Internacional de Justicia, es un órgano de las Naciones Unidas y el incumplimiento de sus sentencias puede ser llevado por los países que se sienten afectados al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero esa posibilidad aún esta lejana, porque no sabemos cuál va a hacer el resultado final de este proceso.

Pero si nosotros decidimos no defendernos en ese proceso y ya decidimos que no acataremos lo estipulado por ese tribunal ¿Qué es lo que hay que esperar?

El artículo 53 del Estatuto de la Corte, dice que el proceso debe continuar, que la parte que sigue presente puede presentar sus alegatos, pero la Corte no decide automáticamente, tienen que presentarse situaciones de hecho y de derecho. Por supuesto que Colombia entra en riesgo de perder el proceso. Acá estamos hablando de la soberanía de los países.

¿Qué otros países han incumplido lo fallado por la Corte?

Hay precedentes importantes como el de EE. UU. que no ha acatado la jurisdicción de la Corte, pero sigue funcionando el derecho Internacional, que de hecho debe fundarse en el respeto de los tratados Internacionales, ahí Colombia tiene mucho que ganar porque en el Caribe nosotros no solo tenemos un tratado con Nicaragua, sino cinco.

¿Es decir que los tratados firmados por Colombia están por encima de lo que decida la Corte en el pleito que tenemos con Nicaragua?

Si nosotros quisiéramos acatar estrictamente lo que la Corte nos dice tendríamos que terminar violando el derecho internacional por eso mi contraste de opinión con otros sectores de la academia. Hay que respetar muchos tratados de la Corte pero también hay que respetar muchos tratados que tenemos con nuestros vecinos.

Dice que falta mucho para que ese tratado se dé ¿En qué momento estaríamos enfrentando esa decisión?

Definitivamente no en este gobierno.

Usted y Noemí Sanín han venido trabajando durante muchos años en este tema ¿Hay algo que estén haciendo en este momento?

Estamos focalizados en la protección de la Reserva SeaFlower porque si se llega a construir el canal tocaría el tercer arrecife coralino más importante del mundo, por eso tenemos dos frentes de trabajo: uno, el apoyo a las demandas que ya están en curso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, presentadas por los pueblos indígenas nicaragüenses, que se están quejando por la expropiación de sus tierras; y estamos considerando unirnos a esas denuncias que ya están en la Comisión y seguir asistiendo la Unesco y a Naciones Unidas velando por la necesidad de proteger esa zona.

¿Para Colombia ahora si es importante defender la reserva SeaFlower, porque en un primero momento no?

En su momento no se le puso atención, pero aún estamos a tiempo, porque Nicaragua esta buscando que se le conceda la plataforma continental extendida, y
si lo logra, tendría un efecto muy negativo en el Archipiélago porque este quedaría encerrado y la zona SeaFlower quedaría rodeada de territorio Nicaragüense por decirlo así.

¿Pero que nos importa si ganan o no sus pretensiones si nosotros ya decidimos no acatar la decisión?
Pero si nos va a tocar tener una estrategia de protección y defensa.