El exalcalde de Bojayá que habría pactado con el 'Alemán'

La historia del hombre que, según el exjefe paramilitar, les abrió las puertas a las autodefensas en ese municipio chocoano.

En la masacre de Bojayá murieron 79 personas, entre ellas 48 menores de edad. / Archivo - El Espectador

Poco se supo de la noticia de la captura del exalcalde de Bojayá Manuel Joaquín Palacios Asprilla. El pasado 24 de marzo, la Fiscalía le dictó medida de aseguramiento por ser el hombre que, al aparecer, les abrió las puertas a los paramilitares en el Chocó. Entre los testimonios en su contra está el de Fredy Rendón Herrera, alias el Alemán, comandante del bloque Élmer Cárdenas y quien el 13 de marzo de 2009 —sus palabras las ratificó el 28 de diciembre de 2014— dijo que Palacios Asprilla financió con $15 millones mensuales las actividades de las autodefensas durante su primer mandato.

Entre las paradojas que ha generado el conflicto colombiano no se escapa la historia de Manuel Palacios. Logró llegar a la Alcaldía de Bojayá, su lugar de nacimiento, por primera vez en 1995 y, según las pesquisas de la Fiscalía, durante su gestión —hasta 1998— el Alemán logró consolidar su proyecto paramilitar en la región. Rendón Herrera precisó que el 21 de mayo de 1997 llegaron a Bellavista, la cabecera municipal de Bojayá, y que días después se reunieron con Palacios Asprilla y el alcalde de Vigía del Fuerte (Antioquia), Wilson Chavarro.

El Alemán señaló que durante la reunión se pactó que tanto Palacios como Chavarro coordinarían junto con la Fuerza Pública el ingreso de sus hombres, que suministrarían información sobre pobladores que pertenecieran a las Farc y que financiarían las labores al entregar $15 millones cada uno para el sostenimiento del grupo ilegal. Para Rendón Herrera, el control de esta zona era de vital importancia, ya que no solo era un fortín de las Farc, sino que tanto Bojayá como Vigía del Fuerte estaban ubicadas estratégicamente sobre el río Atrato.

El Alemán indicó que se reunió solamente en dos oportunidades con el exalcalde Palacios. La última de ellas, a finales de 1999 en la vereda La Comarca en Necoclí (Antioquia). La versión del Alemán fue ratificada por dos de sus subalternos que comandaban la zona: William Manuel Soto, jefe militar del bloque Élmer Cárdenas, y Otoniel Hoyos Pérez, alias Rivera. Ambos dieron más detalles de lo que se pactó con los entonces alcaldes de Bojayá y Vigía del Fuerte.

Soto señaló que conoció a Palacios luego de que Chavarro —quien finalmente se convirtió en uno de los líderes de las autodefensas— les insistiera que hicieran presencia en la zona por el imponente control que ejercían las Farc. Confirmó que se pactó la entrega de $30 millones para la compra de víveres, que él mismo recogía el dinero que le era entregado en efectivo por el exalcalde de Vigía del Fuerte y que una vez el exalcalde de Bojayá lo invitó a comer. Por su parte, Hoyos Pérez agregó que entre los compromisos adquiridos con Palacio estaba prestarle seguridad cuando se desplazara por el río Atrato hacia las veredas del municipio.

Rivera enfatizó en que ellos siempre iban en una embarcación adelante de la del exalcalde Palacios para prevenir que hubiera presencia guerrillera en la zona y Palacios “pudiera llegar tranquilo”. Según la Fiscalía, Palacios Asprilla legitimó el accionar de los paramilitares y asumió el acuerdo con el Alemán por voluntad propia. El 4 de septiembre de 2014 el exalcalde se defendió y manifestó que nunca patrocinó a las autodefensas, que según él, lo estaban presionando a través de mensajes.

Palacios Asprilla, a pesar de que aceptó que se reunió con el Alemán y William Soto, agregó que uno de sus subalternos fue secuestrado por los paramilitares y que gracias a la intermediación de su escolta logró ser liberado, por lo que era incoherente decir que él tenía relaciones con las autodefensa. Sin embargo, ninguna de estas dos personas hizo referencia al tema en sus declaraciones ante la Fiscalía. Para el ente investigador, las explicaciones no tienen fundamento y es imposible pensar que Fredy Rendón Herrera “lo está confundiendo con otra persona”.

Cuatro años después de haberse terminado su mandato, Palacios vio cómo varios de sus familiares resultaron ser víctimas de una de las peores masacres de la historia del país y que fue consecuencia de esa guerra entre paramilitares y guerrilleros. Desde el 30 de abril de 2002 hasta el 6 de mayo de ese mismo año, Bojayá fue el campo de batalla de sus presuntos aliados, el bloque Élmer Cárdenas, y las Farc. Los pobladores, luego de los intensos combates, se refugiaron en una parroquia que terminó siendo el blanco de uno de los cuatro cilindros bomba que lanzaron los subversivos.

En el recinto, ese 2 de mayo, murieron 79 personas, 48 de ellas menores de edad. Bojayá y Vigía del Fuerte vieron cómo 5.771 de sus habitantes salieron desplazados producto de este combate. Palacios Asprilla tendrá que responder ante la justicia por sus vínculos con las autodefensas, ya que supuestamente fue el hombre que puso el municipio en manos de éstas.