Una investigación que resucitó

El fantasma de DMG sigue rondando a Joaco Berrío

La Fiscalía llamó a juicio al exgobernador de Bolívar al evidenciar que intentó financiar su campaña de 2007 con casi $1.000 millones que le envió David Murcia Guzmán.

David Murcia Guzmán fue extraditado en enero de 2010. Por su parte, Berrío fue destituido por la Procuraduría.Archivo y El Universal.

Una década después, el fantasma de DMG todavía ronda expedientes judiciales inconclusos. El pasado 5 de marzo, un fiscal delegado acusó al exgobernador de Bolívar Joaco Hernando Berrío Villarreal por el delito de lavado de activos. Según el documento, en poder de El Espectador, Berrío llegó a un acuerdo con David Murcia Guzmán –cabeza de esa estafa multinivel– para el ingreso de casi $1.000 millones a su campaña. Dicho monto, según la investigación, iba a ser repartido a manos llenas el 28 de octubre de 2007, el día de las elecciones regionales. No obstante, el bus de la empresa Transipiales en el que se movilizaron los $985 millones desde Pasto fue detenido por la Policía en el sector de Mamonal, en las afueras de Cartagena, el viernes 26 de octubre de 2007. El dinero fue decomisado por las autoridades. Un escándalo de marca mayor estalló a 48 horas de los comicios, pero ni aquello le hizo mella a la candidatura de Berrío, quien resultó elegido.

No obstante, pronto su nombre y su campaña salieron a relucir en las pesquisas de la Fiscalía. Allí quedó en evidencia que el enlace de DMG con Berrío había sido William Suárez, cuñado de Murcia Guzmán y extraditado como él a los Estados Unidos, tras quedar al descubierto que usaron la banca de ese país para lavar la fortuna de su esquema piramidal. Los 28 paquetes de plástico en los que se env olvió la plata que le mandó Murcia al dirigente cartagenero Joaco dieron las primeras pistas a las autoridades. Los tripulantes del bus, Clímaco Villacorte, Ricardo Ojeda y Jorge Bayardo, fueron detenidos ese 26 de octubre. La misma suerte corrieron dos emisarios de Joaco Berrío: los empresarios Samuel Schuster Bejman y José Vélez de la Espriella, supuestamente designados para recoger los dineros de DMG para llevarlos a la campaña del candidato y quienes, además, intentaron sobornar a los policías.

A pesar de las pruebas, el caso se fue congelando. Después de voltear entre un despacho y otro “con más pena que gloria”, según la Fiscalía, finalmente el proceso fue desempolvado por un fiscal de la Unidad de Lavado de Activos el 9 de febrero de 2016 –es decir, más de ocho años después–. Solo ese día Joaco Berrío fue escuchado en ampliación de indagatoria. Catorce meses más tarde, el 25 de abril de 2017, ese fiscal acusó a Berrío por el delito de lavado de activos. El exgobernador apeló. Entonces el caso llegó a las manos del curtido fiscal Eduardo Meza Cadena, quien en su momento impulsó el expediente por el magnicidio de Luis Carlos Galán. Luego de revisar centenares de documentos apolillados y audios interceptados de los protagonistas, Meza concluyó que había pruebas más que suficientes para que Joaco Berrío terminara enjuiciado –ya había sido destituido por la Procuraduría–.

Según las interceptaciones de la Fiscalía, en septiembre de 2007 empezaron a cruzar sus comunicaciones el entonces candidato Berrío y el directivo de DMG William Suárez. Las charlas se fueron incrementando conforme se iban aproximando las elecciones de octubre. En una conversación del 22 de octubre de 2007 entre William Suárez y una asistente de Murcia, ésta le dice: “Mi jefe necesita que le hagas llegar al señor de Cartagena, a Joaco”, la suma de $1.000 millones. En el seguimiento a esas conversaciones, los investigadores documentaron la cronología de esa entrega ilegal de dinero, cómo se contrató a los tripulantes del bus, cómo se camufló el dinero, así como los diálogos entre Suárez y Jorge Berrío –hermano de Joaco y propietario de la reconocida firma transportadora de valores Transval–. El empresario Berrío se cruzó múltiples llamadas con Suárez en las que se notaba la urgencia por el dinero prometido para aceitar la maquinaria.

Las cosas se complicaron tras la incautación del botín por parte de la policía, y en las llamadas del 26 y 27 de octubre de 2007 quedó constancia de la preocupación de Berrío y su campaña por el destino de la plata y los posibles coletazos de una investigación, así como las movidas que intentaron desplegar William Suárez y sus enlaces de DMG para tratar de recuperar el dinero sin despertar mayores sospechas. De acuerdo con la providencia del fiscal Meza, el empresario Jorge Berrío fue quien envió a Schuster y De la Espriella a recoger la plata incautada. De la Espriella no era un señor cualquiera. Era ni más ni menos que el cuñado de Berrío. El propio Samuel Schuster le confesó a la justicia que terminó detenido por cuenta de las “vueltas” que le pusieron a hacer el exgobernador Berrío y su hermano para obtener el empujón piramidal de DMG. Con una perla: Schuster contó que los Berrío le pusieron un abogado para asegurarse de que no dijera ni mu.

Dicho abogado también representaba los intereses de la sociedad Vimarco, de la familia del exgobernador. A esas pruebas se sumaron las inconsistencias en el relato de Joaco Berrío ante la justicia. Éste señaló que a David Murcia solo lo vino a conocer en diciembre de 2007, es decir, cuando ya había sido electo como gobernador de Bolívar y apenas se disponía a asumir las riendas del departamento. Pero la Fiscalía descubrió que todo era una treta. Desde mediados de ese 2007 el hermano del candidato sostuvo charlas y encuentros con la cúpula de DMG. Margarita Pabón, exasesora jurídica de Murcia, ya condenada, aceptó que tuvo reuniones con Jorge Berrío en su oficina del barrio La Castellana en Bogotá. El relacionista público de DMG Daniel Ángel Rueda fue más allá: reconoció un paseo en yate por la bahía de Cartagena, en septiembre de 2007, con David Murcia, Joaco Berrío y uno de sus sobrinos. En el yate también pasearon varias modelos.

La Fiscalía descubrió los nexos de vieja data entre la firma Transval de Jorge Berrío y Provitec Limitada del directivo de DMG y cuñado de Murcia, William Suárez. “Lo anterior evidencia que las relaciones de los hermanos Berrío Villarreal con David Murcia Guzmán y los miembros de su entorno iban más allá de un simple y ocasional trato social; que entre estos se tejieron unas relaciones de conveniencia que les representaban mutuos beneficios, pues, de un lado, el señor Joaco Hernando Berrío apalancaba económicamente su campaña política con miras a lograr su elección como gobernador de Bolívar, y de otro, David Murcia Guzmán y su grupo DMG Holding pretendían asegurar a futuro unos contratos con los políticos que fueron elegidos a diversos cargos a los que su organización les había financiado total o parcialmente sus campañas electorales”, señaló el fiscal Eduardo Meza en su decisión.

Aún más, otras grabaciones revelaron cómo se emocionaron Murcia y su combo tras la elección de Berrío en Bolívar, así como de otros dos candidatos en Magdalena y Putumayo, quienes al parecer también fueron favorecidos por DMG. Por ejemplo, a finales de octubre de 2007, William Suárez le dijo a Murcia sin rodeos: “Ahorita toca es empezar a mirar contratos (…) Nos sirven los contratos en todos esos lados”. A lo que Murcia le contestó con sorna: “Y que me contraten de consejero en todas las gobernaciones”. Más de 10 años después del escándalo DMG, solo ahora la justicia viene a ocuparse del caso del exgobernador Joaco Berrío. Ahora éste deberá enfrentar un juicio para desvirtuar el arsenal de evidencias de la Fiscalía. En tiempos de efervescencia electoral, bien vale la pena recordar que sobre la estafa piramidal de DMG y sus patrocinados políticos no todo estaba dicho, como se creía. Berrío y su círculo cercano todavía insisten en su inocencia.