Fue deportado el pasado 29 de abril desde los Estados Unidos
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El fantasma de la Oficina de Envigado en el caso del general (r) Santoyo

Tras la llegada del exjefe de seguridad del expresidente Uribe a Colombia, la Fiscalía vuelve a poner la lupa en el extenso historial de denuncias y testimonios sobre la presunta relación del antiguo oficial de la Policía con la mafia colombiana y el paramilitarismo.

Santoyo fue detenido el pasado 29 de abril a su llegada al aeropuerto El Dorado.Fiscalía General y Policía.

El exjefe de seguridad del expresidente Álvaro Uribe, El general (r) de la Policía Mauricio Santoyo, lleva 16 días detenido en el antiguo edificio del D.A.S, en Bogotá. El pasado 29 de abril, el exalto oficial llegó deportado de los Estados Unidos después de ser condenado a 7 años de prisión por haber apoyado a grupos paramilitares. El Espectador supo que el pasado 3 de mayo, durante una diligencia de indagatoria en el búnker de la Fiscalía, Santoyo se declaró inocente por su presunta participación en la desaparición forzada de dos defensores de derechos humanos en la capital de Antioquia en el 2000 y el asesinato del abogado Jesús María Valle en 1998.

::General (r) Santoyo se declaró inocente en proceso de desaparición forzada::

Asimismo, este diario se enteró de que la Fiscalía indagó a Santoyo por un asunto que organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y exjefes paramilitares han señalado durante años: la supuesta colaboración que Santoyo dio, mientras fungía como jefe del Gaula de la Policía Medellín, a la Oficina de Envigado, la temida organización criminal creada por Pablo Escobar en Medellín durante los años ochenta. Sobre esa supuesta colaboración Santoyo negó todo vínculo con la organización mafiosa que aún opera en todo el Valle de Aburrá.


La red de chuzadas
Desde hace casi dos décadas Mauricio Santoyo empezó a tener líos con la justicia. Cuando comandó el Grupo Antisecuestro de la Policía (Gaula) en Medellín, entre 1997 y 2001, Santoyo habría ordenado cerca de 2.000 interceptaciones ilegales en la capital de Antioquia. La Procuraduría, quien lo destituyó en 2003 por estos hechos, señaló que los números de los miembros de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) estaban chuzados. Hoy, el exoficial es investigado por la desaparición forzada de Ángel José Quintero y Claudia Patricia Monsalve, integrantes de esa organización. El general en retiro apeló la decisión del Ministerio Público y el Consejo de Estado le dio la razón en 2006.


El nexo de Upegui con la Policía
El asesinado dirigente deportivo Gustavo Adolfo Upegui, quien durante años fue señalado como jefe de la Oficina de Envigado, estuvo preso entre 1998 y 2001, acusado por los delitos de secuestro simple agravado y concierto para la conformación de grupos de justicia privada. En 1998, fue denunciado por un hombre, Humberto González, quien dijo que en abril de 1996 fue secuestrado en Envigado por hombres armados que se identificaron como miembros del F-2 de la Policía.

:: Upegui, el patrón de Envigado::

González, quien fue testigo del secuestro del hijo de Upegui (Juan Pablo, hoy miembro de la junta directiva del Envigado F.C.), fue torturado para que revelara la identidad de los plagiarios del menor de la familia. Sin embargo, este se escapó y denunció a Upegui y a varios miembros del Grupo Antisecuestro de la Policía de Medellín (Gaula), la cual estaba comandada en esa época por el entonces coronel Mauricio Santoyo. Durante su corto cautiverio, González logró identificar a miembros de la Fuerza Pública que estaban a cargo de las investigaciones del secuestro del infante. Cuando Upegui fue procesado (al final terminó siendo absuelto), la Procuraduría denunció irregularidades en el caso, por ejemplo, que no se haya investigado a dos coroneles del Gaula. El Ministerio Público nunca mencionó sus nombres.


Los testimonios de los paramilitares
Los exjefes paramilitares Salvatore Mancuso, alias Macaco y el Tuso Sierra, admitieron sobre la cercana relación que tuvo Santoyo con La Oficina de Envigado. Según los testimonios, el general Santoyo era un "activo colaborador" de la Oficina de Envigado ya que les informaba sobre la ocurrencia de operativos contra el tráfico de drogas, con el fin de alertarlos para que así pudieran escapar. El narcotraficante Sierra fue más allá y aseguró que Santoyo trasladaba a lugares recónditos y peligrosos del país a los integrantes de la Fuerza Pública que se negaran a cooperar con la Oficina.

En mayo de 2010, un exintegrante de la Policía y testigo de las autoridades conocido con el alias de Don Pacho, aseveró que el entonces coronel Mauricio Santoyo era el enlace de la tenebrosa Oficina de Envigado y muy cercano al jefe de esta organización Carlos Mario Aguilar, alias Rogelio. El testigo reveló que la Oficina de Cobro tenía un fondo para pagar oficiales corruptos, que todos los traficantes de su zona de operaciones aportaban dinero y que el mismo fondo servía para arreglar problemas que los narcotraficantes o paramilitares tuvieran con el sistema judicial.

Por ejemplo, alias Danielito, a pesar de que casi públicamente obraba como jefe del sicariato de la Oficina de Envigado, nunca fue tocado por la justicia hasta que fue asesinado en 2006. A su vez, alias Rogelio, quien lideró el grupo criminal logró salir del país. Posteriormente, se entregó a la DEA en Argentina. Asimismo, en 1998, los resultados del allanamiento al Parqueadero Padilla en Medellín, el cual desveló los financiadores del paramilitarismo, no quedaron en nada. Al menos 12 miembros del CTI de la Fiscalía murieron a finales de los años noventa mientras intentaban desmantelar el foco de corrupción y criminalidad creado por narcotraficantes y paramilitares.   

Otro de los jefes de las autodefensas que señaló a Santoyo fue alias Gordo Lindo, quien fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008. El también narcotraficante dijo que conoció bien al general Santoyo, pero sostuvo que la persona más cercana a él era Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, quien además de ser jefe paramilitar en los años noventa, dirigió la Oficina de Envigado tras la muerte de Pablo Escobar en 1993. En julio de 2012, desde una cárcel de Miami, Gordo Lindo le contó a fiscales de Justicia y Paz que, junto a Don Berna, le pagaron $500 millones de pesos a Santoyo por información sobre un operativo con el que la DEA pretendía capturarlos.

Esta semana, en el búnker de la Fiscalía General, Santoyo será indagado por su presunta participación en la muerte del periodista Jaime Garzón, ocurrido en agosto de 1999. El ente investigador señaló hace tres años que el general (r) promovió el secuestro y desaparición de dos sicarios del caso para entregárselos a Don Berna. Este diario supo que el exjefe de seguridad de Uribe en Palacio, por ahora, no piensa hablar sobre estos hechos que lo relacionan con el crimen organizado en Antioquia, los cuales ya aceptó ante la justicia estadounidense.