“El gobierno nos dejó solos”: Claudia Morales

La subdirectora de "La Luciérnaga", de Caracol Radio, relató detalladamente cómo ha sido para ella el calvario de saberse objeto de seguimientos e interceptaciones al parecer de la Policía.

Unos correos enviados a finales de noviembre pasado por alguien que negó identificarse, pero que muy probablemente es de la Policía, prendieron las alarmas de Vicky Dávila y Claudia Morales, principalmente. Supieron, sin que quedara espacio para las dudas, que sus comunicaciones estaban interceptadas. Y no sólo ellas: se habla de otros periodistas como Felipe Zuleta, de Blu Radio, y María del Rosario Arrázola, de Los Informantes. Por cuenta de estas posibles chuzadas de la Policía, ya son seis los periodistas que tienen esquema de seguridad asignado o reforzado. Para Claudia Morales, quien además no duda que en la Policía hay una enorme pugna por el poder, es primera vez en 22 años de carrera profesional que tiene que andar con guardaespaldas.

Cuando recibe el anónimo, el domingo 29 de noviembre, ¿dónde estaba?

Tengo que decir una cosa antes: no era el primer anónimo que recibía. Unos 15 días antes ya había recibido otros en mi cuenta corporativa de Caracol Radio y apuntaban más o menos a lo mismo, pero no eran tan específicos en relación con la manera en que nos estaban siguiendo. Daban información de la comunidad del anillo y nos daban muchos nombres de gente que estaría, según esas informaciones, involucrada en ese escándalo. Hablaban de ascensos irregulares, de retiros injustificados en la Policía, de la persecución del general Rodolfo Palomino a algunos uniformados. Pero allí no había nada frente a lo cual uno pudiera sentir temor. Esos correos yo se los reenviaba a Vicky Dávila, pues quien realmente estaba haciendo la investigación era ella.

¿Y el correo del domingo 29 de noviembre, en el que se empiezan a evidenciar los seguimientos hacia usted y a ella?

Ese llega a mi cuenta personal y, a su vez, a Vicky Dávila. En la primera parte dan información personal sobre mí. Ahí es cuando empieza una serie de anónimos en los que se habla de seguimientos y nos dan información específica de cosas personales. En los correos a la cuenta corporativa no había pasado.

¿Esa información sólo se podía conseguir sólo violando su privacidad?

Sí, absolutamente. Nadie tenía por qué saber eso.

Por qué le empezaron a llegar los correos con denuncias sobre la comunidad del anillo?

Es realmente extraño, porque la que empezó la investigación sobre los asuntos de la Policía fue Vicky y su equipo de La Fm. Yo le hacía eco en La Luciérnaga y, adicionalmente, complementaba algunas cosas. Lo que yo saqué fue información relacionada con el capitán Jhon Jorge Lasso, que ya había sido denunciado por Daniel Coronell. (Coronell contó que Lasso, entonces asistente personal del general Palomino, se escabulló de un control rutinario de la Policía, en aparente estado de embriaguez, gritando “¡Usted no sabe quién soy yo!”, y que quien lo ayudó a evitar el control fue el coronel José Luis Palomino, hermano del general Rodolfo Palomino).

¿Qué información era esa?

Encontré que lo que había prometido el general Palomino era mentira. Palomino salió ante los medios a decir que lo iban a investigar y, seguramente, a destituir. Yo descubrí que realmente habían terminado promoviéndolo, que la investigación murió y que el señor Lasso hoy tiene un cargo importante en AmeriPol (Comunidad de Policías de América). Después de eso, lo sé por fuentes de la Policía, empezaron a hacer una especie de persecución interna tratando de determinar qué personas me estaban entregando información.

El informante también habla de reuniones suyas con Gustavo Álvarez Gardeazábal. ¿Es cierto?

No lo es. Cuando le informé a Caracol Radio, dije que me parecía extraño porque yo nunca me he reunido con Gardeazábal, ni antes de La Luciérnaga, ni cuando trabajábamos juntos ni después de su salida del programa. Al principio, no creía que realmente ese personaje tuviera mucha información, hasta que después se empezó a despachar con un montón de cosas que nos dieron claridad.

El informante señala también que los seguimientos a usted se incrementaron cuando usted fijó un tuit en su cuenta.

Ahí lo tengo todavía. Dice: “@GeneralPalomino: no desperdicie sus hombres de contrainteligencia persiguiéndonos a los periodistas”

¿Por qué lo puso?

Para ese momento supe a través de varias fuentes, de distintos orígenes, que de la Dirección de la Policía habían enviado a dos miembros de contrainteligencia de la Policía a Armenia, ciudad donde vivo, a seguirme. Ahí si dije: mierda, algo de verdad está pasando. Todo esto fue como dos semanas antes de que llegara el anónimo. Eso explica el tuit.

¿El general Jorge Vargas, director de la Dipol, está metido en esto?

No tengo la menor idea. En los 170 correos que hemos recibido lo mencionan mucho, pero yo no puedo decir si está o no está. En este momento es muy difícil decir quién realmente está. Pueden ser todos, puede ser ninguno. La teoría del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, es que somos los idiotas útiles del clan Úsuga, por ejemplo.

De la información que había en esos correos, ¿con cuál sintió que verdaderamente la estaban espiando?

Todo lo que es mi vida personal. Además, porque después descubrí que lo que tenían no era solamente de las cuentas habilitadas hoy, que son dos, sino de una cuenta de Hotmail del año 98, que entre otras se dañó gracias a Andrómeda. O sea, tenían información desde hace 17 años. Éste no es un tema coyuntural y, de hecho, la Fiscalía me lo confirmó: ellos creen que los seguimientos vienen de hace mucho tiempo y que se reventaron ahora por el tema de Vicky. Aunque qué bueno saber que a uno lo están siguiendo, ¿no?

¿Por qué dice que el correo se dañó gracias a Andrómeda?

Porque nunca pude volver a acceder a él. Quien me advirtió que tenían interceptado ese correo los del Ejército fue Ricardo Calderón, de Semana. Y a los pocos días ya nunca pude volver a entrar al correo, me tocó crear el que tengo de Gmail.

En la información que tiene la Fiscalía se dice que usted ha sido un objetivo de alto valor desde siempre. ¿De dónde puede venir ese interés?

No tengo la menor idea. La información que yo manejo de Policía desde hace mucho tiempo, por razones personales además, no ha sido tan relevante. Entonces no sé.

¿Por qué cree que el ministro Villegas insiste en que esto se trata de una lucha de poderes en la Policía?

Porque creo que realmente está pasando eso. Supongamos que Palomino no tuviera nada que ver, que no creo. El olfato me dice que tiene que ver con muchas cosas que están pasando en la Policía, pero saquémoslo de allí. Lo que percibo es que Palomino perdió el control de la Policía hace mucho tiempo. Y hay una lucha de poderes que viene desde que el director era el general (r) Naranjo. Después viene ese desastre con la dirección de León Riaño, después Palomino, y por debajo vienen empujando varios generales que tienen el afán de llegar a la Dirección de la Policía. Allí está el inspector general, el general Mena; Salamanca, de la Dirección de Protección; Ramírez Calle, que trabaja con el presidente Santos. De hecho Ramírez Calle hoy en día es el oficial de la Policía más antiguo, el único con los tres soles sin haber ascendido al grado de director de la Policía.

¿Y eso cómo se conecta con los anónimos que recibieron y que hoy están bajo investigación?

Cuando uno lee todos los correos se ve que la persona que está escribiendo es de adentro y que en todo el entramado ellos siempre salen mencionados. No es extraño que esa lucha interna esté pasando. A eso supongo es a lo que se refiere el ministro de Defensa cuando dice que hay un complot. Pero, además, le agrega que nosotras estamos haciéndole el juego al clan Úsuga. ¿De dónde sale esa teoría? No tengo la menor idea. Entonces uno dice: listo, tienen comprada la teoría del complot. Bien. ¿Y qué están haciendo? Exculpar a Palomino de toda responsabilidad. Fantástico, se los concedo. Pero el complot está dentro de la Policía. ¿Qué están haciendo para depurar la institución?

¿Por qué aseguran que el informante es alguien de adentro?

Cuando llegó el primer correo a mi cuenta llamé a Gustavo Gómez, director de “La Luciérnaga”, y al jefe de seguridad de Caracol, un mayor del Ejército, y ambos me dijeron que lo mejor era contarle a Palomino. El jefe de seguridad fue a Armenia a mirar dónde vivo y luego le pidió una audiencia al general: ‘Yo vengo en nombre de Caracol a decirle que estamos muy preocupados por la seguridad de nuestra periodista’. Palomino fue a Armenia a hablar conmigo, a ofrecerme seguridad y que su gente podía revisar mis aparatos. Yo le agradecí la oferta, pero dije que no creía en nadie, incluida la Policía. Eso fue el jueves 26 de noviembre. Tres días después recibí el anónimo a mi cuenta personal. Por sugerencia de Gustavo y del jefe de seguridad llamé a Palomino a contarle y él mandó a Armenia al día siguiente, lunes 30, al jefe de delitos informáticos de la Dijín, al coronel Freddy Bautista, quien se fue esa noche. Al día siguiente el informante nos escribió a Vicky y a mí que en la Dipol había un mierdero el berraco porque habíamos hablado con la Policía, que confiamos en quien no debíamos. Entonces yo le digo a Vicky: ‘El tipo sí está adentro’. El informante manda más datos tal vez hasta el miércoles de esa semana y dice: ‘Definitivamente no puedo más, que Dios las bendiga’.

Pero, ¿qué explica que el Gobierno no se salga de la hipótesis de la lucha interna de poderes?

No sé, yo tampoco lo entiendo, no sé. Quisiera saber qué habría pasado si esos anónimos le hubieran llegado a María Jimena Duzán (columnista de Semana), a Felipe López (dueño de Semana) o a Julio Sánchez Cristo (director de La W). ¿Qué hubiera pasado si estos correos los recibe cualquiera de esta gente importantísima? A ver si estarían diciendo lo mismo, como María Jimena en su última columna, que dijo que esos anónimos son más o menos una pendejada y no vale la pena tomarlos como prueba. Aquí resulta que dependiendo de quién manda un anónimo a quién es que el anónimo es importante.

¿Qué impresión se llevó de las declaraciones que dio el presidente esta semana en La W, diciendo que Palomino se quedaba?

Para el presidente, éstas son denuncias de unas locas histéricas, él no les está dando ningún tipo de credibilidad. Incluso Vicky se reunió con él y nada. A Vicky le reforzaron su esquema de seguridad; le pusieron esquemas a cuatro de La Fm que hicieron toda la investigación; a mí me tuvo que poner Caracol un esquema de seguridad mientras la Fiscalía hace su estudio de riesgo. Es decir, ya somos seis los periodistas que tenemos un esquema de seguridad por cuenta de lo que ha pasado con la Policía. Y eso al Gobierno no le parece importante. Yo no lo entiendo.

¿De dónde viene esa desidia del presidente Santos frente al tema?

Por un lado, que después de todo el escándalo de las chuzadas que se le vino encima al expresidente Uribe, escándalo que ocurrió con Juan Manuel Santos como ministro de Defensa, marca cierta pauta de comportamiento: Santos no quiere parecerse al gobierno de Uribe, no quiero pasar a la historia con un gobierno en el que agentes del Estado, en este caso la Policía a diferencia del DAS, están haciendo actividades ilegales contra periodistas. Supongo que se niega a creer que eso está pasando. Es una hipótesis. La otra es que está tan embelesado con el proceso de paz que no quiere que nada de aquí a marzo, cuando se firmarían los acuerdos, le dañe su margen de maniobra y su legado. Creo que él quiere pasar a la historia como un presidente sin ningún escándalo grande y como el que firmó la paz con las Farc. Yo me pregunto: ¿esta es la Policía que va a asumir el posconflicto?

¿Cómo ha visto la reacción de los diferentes medios de comunicación frente al tema?

Con algunas excepciones, es como si el tema simplemente no existiera.

Otros de los oficiales mencionados en los anónimos son los Carvajal, padre e hijo. ¿Los conocía de antemano?

Yo sabía quién era el coronel Ciro Carvajal, porque duró muchos años en la Secretaría de la Policía y conocí a su hijo, al capitán Wilson Carvajal, porque en un momento en que hubo otro tipo de supuestas interceptaciones, él me ayudó a mí con los equipos. Eso fue el año pasado.

¿En el escándalo de Andrómeda?

Sí.

¿Qué quiere decir con que le ayudó con los equipos?

A revisarlos para ver qué estaba pasando. En ese entonces a mí whatsapp llegó un mensaje supuestamente de Humberto de la Calle, en el que él me decía: ‘Revisa este audio’. Yo di clic y no había nada. En seguida llamé a Humberto de la Calle y le pregunté de qué era el audio y él me dijo: ‘Le juro por Dios que no le mandé nada’. Seguramente tenían hackeado el número de Humberto, me mandaron el chat y pasa lo que ya sabemos: que cuando tú haces clic te meten un virus al teléfono y lo interceptan.

¿El trasfondo de este asunto podría ser también una pelea entre policías y militares por el proceso de paz?

No sé. Ahora, no hay que olvidar una cosa: lo de Andrómeda lo destapó la Policía y hay uno tipo de Andrómeda que ya está libre y había prometido vengarse de la Policía. No me acuerdo de su nombre.

¿Podrían ser ustedes víctimas de unas peleas institucionales?

Yo creo que sí. ¿Saben qué pasa? Que meterse con periodistas en muy taquillero y le sirve a cualquier persona que quiera hacerle daño a un tercero: es posible que ni siquiera nos quieran hacer daño a nosotros.

Difícil creer que no quieren hacerles daño en absoluto cuando hay tanta información personal recopilada sobre ustedes.

Claro, es que nadie tiene por qué tener información personal de uno. Así de sencillo.

¿Saben de más investigaciones internas o situaciones desatadas en la Dipol desde que se destapó este asunto?

Sabemos que al capitán William Carvajal le ordenaron una prueba de polígrafo, pero si el polígrafo lo hace la Policía sería muy chistoso. Sé que a ese capitán lo llamaron por aparte el presidente y el ministro de Defensa para preguntarle cosas. También al director de la Dipol. Como se podrán imaginar, negaron todo lo que se alega contra ellos. Están en una cacería de brujas espantosa, tratando de ver quiénes están pasando información.

¿Qué le han dicho en la Fiscalía?

Estuve en diligencia en la Fiscalía el pasado lunes 14 de diciembre. La hice con dos investigadores del fiscal Daniel Hernández, quienes me dijeron que la cosa era de tiempo atrás y me mencionaron la cuenta de Hotmail que se me dañó. Yo ni siquiera tenía en mente esa cuenta en medio de todo esto. El mismo fiscal me dijo que en las pesquisas aparecía esa cuenta y me preguntó si era mía. Me dijo que ahí había cosas que se podían meter en el proceso.

¿Y después de eso?

Nada, yo les entregué toda la información y mi versión. Ellos dijeron que iban a hacer el trámite con protección del CTI y mientras tanto Caracol me entregó un esquema de seguridad.

¿Confía en la Fiscalía?

No confío en nadie. El fiscal Montealegre tiene una pelea casada con el director de la Dipol, Jorge Luis Vargas, porque la esposa del general trabajaba con la contralora Sandra Morelli. El fiscal está que le busca la caída al general Vargas desde hace mucho tiempo y es posible que en todo esto encuentre un argumento para ver cómo se le mete. Así es como funciona nuestra justicia. Yo tuve una conversación en vivo en NTN 24 con él (Montealegre), el viernes 11 de diciembre, y dijo claramente que tienen todos los indicios de que sí es gente de la Policía haciendo los seguimientos y que el ministro de Defensa y el presidente Santos le han pedido que acelere la investigación, pero luego uno los oye a ellos diciendo otras cosas. ¿Cuál es la verdad? Porque el fiscal debió mostrarles esos indicios al presidente y al ministro, pensaría uno.

¿Había tenido esquemas de seguridad antes?

En estos 22 años de carrera había logrado escaparme de eso. Ahora sí me tocó.

¿Cómo están su esposo y su hija?

Están conmigo, bien, pero mamados. A mi esposo esta vaina sí le parece de quinta. Ahora llegó diciembre con su alegría y en marzo se supone que la comisión civil creada por Santos entregará algo, pero firmarán el acuerdo de paz y esto pasará a ser historia.

¿Qué piensa de la presunta intromisión de la Policía para examinar los carros en los que se supone han hecho seguimientos con micrófonos incorporados?

El fiscal Hernández lo ratificó. ¿Qué es esa vaina? ¿Cómo se mete la Policía a hacer esos peritajes sabiendo que la Fiscalía había asumido y abierto la investigación? ¿Por qué lo hacen? Eso era material probatorio. Y salen el presidente y el ministro a decir que era imposible que esos carros estuvieran haciendo seguimientos porque habían sido donados por una embajada. ¡¿Qué tiene que ver?! ¡Dejen que la Fiscalía haga el trabajo!

¿Es necesario una purga en la Policía? ¿Cree que Palomino va a salir?

Creo que Palomino se queda. Al menos hasta que esa comisión de mierda salga con algo. Al final del día, el director que llegue va a seguir con la misma podredumbre adentro. Además, tienen esta pugna de poder que nadie quiere admitir pero que se grita por todas partes.

¿Estas supuestas interceptaciones han afectado a fuentes suyas?

Claro que sí. Pero mi mayor temor era que nos crearan algo. Aunque hablábamos con Vicky de que ya no lo pueden hacer.

¿Se refiere a que les armaran un expediente? ¿Como el de enriquecimiento ilícito que se menciona en el caso de Vicky Dávila?

Sí. El informante dijo que querían crear una relación mía con Álvaro Uribe, ¡a ver! Yo le decía a Vicky que ellos tienen la capacidad de abrir una cuenta pirata en Suiza, meterle un millón de dólares y decir que eso nos lo consignó, no sé, alias El Mago. Mi mayor temor estaba ahí, o que alteraran una conversación y apareciera yo en un complot, más que pensar en que le pegaran un tiro al carro. En este punto, expuestos todos, sería muy charro que salieron con eso.

¿Le tranquiliza que esta situación haya salido a la luz pública?

Sí. La denuncia de Vicky en la Fiscalía era lo que había que hacer, porque esa alerta de lo que nos podían crear no se podía dejar seguir adelante.

Antes de que la alertaran de los seguimientos, ¿sintió que la estuvieran siguiendo?

No.

¿Qué espera del Gobierno?

Nada. Lo único que tenemos claro es que en esto el Gobierno nos dejó solos, y eso hay que asumirlo así.

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