El hombre que está 'agarrado' con la contralora Morelli

Luis Edmundo Suárez es un llanero que estudió derecho en la Universidad de los Andes y siempre ha trabajado con el Estado.

Luis Edmundo Suárez es llanero, pero vive en Bogotá desde que llegó a esa ciudad a estudiar Derecho.   / Gustavo Torrijos
Luis Edmundo Suárez es llanero, pero vive en Bogotá desde que llegó a esa ciudad a estudiar Derecho. / Gustavo Torrijos

Al entrar a la oficina del Luis Edmundo Suárez, situada en el sexto piso de un edificio del centro de Bogotá, lo primero que se ve es un tablero en el que se lee: “Tener en cuenta fallo de Aranguren en Procuraduría”. Mario Alejandro Aranguren, director de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) en el gobierno Uribe, fue inhabilitado para ocupar cargos públicos durante 18 años tras comprobarse que había entregado datos reservados de magistrados de la Corte Suprema al DAS. Por eso, ese fallo es hoy una especie de mantra para Suárez, quien se niega rotundamente a entregarle información reservada a la contralora Sandra Morelli, como ella lleva exigiendo desde 2012.

La sanción disciplinaria contra Aranguren señala que para poder acceder a la información de la UIAF, “la entidad solicitante debe acreditar” que tiene funciones en relación con el lavado de activos, financiación del terrorismo o extinción de dominio. “Y en Colombia esas funciones le competen sólo a la Fiscalía. El procurador, por ejemplo, jamás nos ha pedido información de ese tipo. Es que el Estado de Derecho se basa en que los funcionarios tenemos competencias en un marco de normas. Si doy luz verde a lo que pide la contralora, estaría violando los derechos fundamentales de los colombianos”, expresa Suárez.

Él encabeza la UIAF desde el 9 de noviembre de 2010, cuando se posesionó ante el entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry. En los debates que el representante liberal Simón Gaviria ha promovido en el Congreso por el caso Interbolsa, el nombre de Suárez no ha quedado muy bien parado: según Gaviria, Echeverry y Suárez eran amigos de vieja data, motivo por el cual, dijo Gaviria, Echeverry lo nombró director jurídico del Departamento de Planeación Nacional y, más adelante, director de la UIAF. Así las cosas, Gaviria concluyó que si Echeverry no hubiera nombrado en la UIAF a un “amigo” sino a alguien idóneo, la UIAF hubiera prendido las alarmas a tiempo en el caso Interbolsa.

“Estuve en la Función Pública, luego fui coordinador de investigaciones especiales sobre salud en la Procuraduría de Carlos Gustavo Arrieta, y en el Departamento Nacional de Planeación trabajé con tres directores antes de que Juan Carlos Echeverry llegara —así resume Suárez su trayectoria laboral—. Me especialicé en temas económicos y siempre manejé un perfil bajo, porque mis cargos han sido técnicos, pero ahora estoy peleando con un congresista de la República y con la contralora general de la República . Cuando me nombraron director de la UIAF mis amigos no sabían si felicitarme o darme el pésame, pero yo sigo convencido: la lucha del siglo XXI es las finanzas de los criminales”.

Hace pocos días, la contralora Sandra Morelli pidió que la Procuraduría establezca si acaso Suárez no estaba incurriendo en fallas disciplinarias: “Un funcionario público no puede negarse a entregar información que le pertenece al Estado”, reclamó. “El punto es que yo no puedo abrir la puerta a entregar información reservada a quien no tiene la competencia para recibirla. Si la abro, el día de mañana cualquier organismo o funcionario va pedir lo que quiera y yo no voy a poder decirle que no. Mario Aranguren sostuvo que el DAS podía recibir información de la UIAF y la justicia le dijo que no, ese antecedente no es de poca monta, no lo puedo ignorar”, responde Suárez.

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