El impacto del lavado en su bolsillo

Los estragos económicos del blanqueo de dinero del narcotráfico afectan directamente el crecimiento del PIB colombiano.

El clan Álvarez Meyendorff lavó más de un billón de pesos.  / Archivo
El clan Álvarez Meyendorff lavó más de un billón de pesos. / Archivo

“El lavado de activos por el caso Álvarez Meyendorff redujo la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 0,7%, esto es, -$4,3 billones”. A esta conclusión llegó la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), del Ministerio de Hacienda, luego de tasar las consecuencias económicas del blanqueo de dineros de la organización de los hermanos Juan Fernando e Ignacio Álvarez Meyendorff, estimado en $1 billón. Justamente hace dos semanas la Fiscalía realizó el más grande operativo de extinción de dominio a 205 bienes del ‘narcoimperio’ de estos capos.

Las autoridades establecieron que a través de sociedades, agroindustrias, hoteles, fincas e inmobiliarias, el clan criminal habría logrado poner a circular en la economía legal más de $1 billón. Con un arsenal de evidencias, la Fiscalía constató que 18 testaferros de los Álvarez Meyendorff, entre quienes figuran sus esposas, cuñados e hijos, eran los encargados de custodiar la fortuna obtenida por el tráfico de estupefacientes. Testigos protegidos delataron a sus exsocios y desde 2011 revelaron detalles de esta telaraña empresarial.

Y aunque se anunció con bombos y platillos que en toda la historia de la guerra contra las drogas en Colombia jamás se había realizado un operativo de semejante envergadura —arrebatarle a la mafia ni más ni menos que $1 billón—, pronto la noticia fue otra. Y después otra. Ya pocos se acuerdan del asunto. Sin embargo, el reciente informe de la UIAF, conocido por El Espectador, revela que además de perder la mafia, toda la economía legal también lo hizo. Visto en estos términos, el narcotráfico ya no es sólo un asunto de policías persiguiendo capos que acumulan millones, sino de cómo el lavado de esos capitales perjudica los bolsillos del ciudadano de a pie.

La UIAF realizó la estimación mediante una matriz de multiplicadores con el fin de calcular los efectos económicos de la circulación de este billón de pesos de los Álvarez Meyendorff en el mercado legal. Lo que encontró el estudio es que la industria dejó de obtener un crecimiento de un billón de pesos, $778 mil millones menos los hogares y $667 mil millones menos en el rango de “otros servicios”. Asimismo, el Gobierno dejó de percibir en materia de impuestos $612 mil millones, en remuneración al capital $556 mil millones menos, el ahorro de la economía perdió un crecimiento de $278 mil millones, entre otros indicadores.

De esta manera tasó que sólo este caso de narcotráfico redujo el crecimiento del PIB en casi un punto porcentual, es decir, se dejó de crecer $4,3 billones. Una barbaridad estadística si se tiene en cuenta que anualmente la economía colombiana no se expande a tasas superiores al 4%. “Por cada peso que se dio bajo la figura de lavado de activos, el sector industrial dejó de producir $1, los hogares disminuyeron su consumo en $0,78, el Gobierno dejó de invertir $0,61, los servicios dejaron de producir $0,67, el capital dejó de generar intereses por $0,55, las empresas dejaron de percibir $0,44 y, finalmente, la economía dejó de ahorrar $0,28”, sostiene el reporte.

Según estadísticas de la UIAF, ese billón de pesos significó el 6% del presupuesto del sector defensa del Estado en el año 2011, el 24% del ingreso operacional de la administración central de la Alcaldía de Bogotá, el 32% de los ingresos tributarios del Distrito o el 0,61% del presupuesto de Rentas y Recursos de Capital del Tesoro de la Nación. En cristiano, con ese billón de pesos se habrían podido dar 5.926 tratamientos de cáncer de próstata durante un año, construir 13.071 viviendas de interés social, haber otorgado 667.000 cupos escolares durante un año, reducir en 4% el déficit fiscal del Gobierno y rehabilitar la malla vial de Bogotá en un 7,4%. Unas cifras que demuestran el impacto real del narcotráfico en el bolsillo de los colombianos.

El caso de clan Álvarez Meyendorff les reveló a las autoridades el poder de la mafia para desarrollar la más gigantesca operación de lavado de dinero en la historia del país. La Fiscalía ocupó bienes ubicados en Bogotá, Cundinamarca, Risaralda, Quindío, Valle, Cauca, Antioquia, Meta, Córdoba, Bolívar y Atlántico. La información detectada por la UIAF le permitió a la Fiscalía establecer la magnitud del blanqueo de dineros de Ignacio y Juan Fernando Álvarez Meyendorff. Este último, conocido como Mechas, se entregó a Estados Unidos en abril pasado. Su hermano había sido detenido dos años atrás en Argentina. Ambos enfrentan cargos en la Corte del Distrito Este de Nueva York por delitos de concierto y distribución de cocaína.

El éxito de la operación en contra de la telaraña comercial del clan Álvarez Meyendorff llevó a que la UIAF por primera vez realizara un informe detallando el impacto que tendría esta intervención de las autoridades sobre la jugosa fortuna de esta organización ilegal. Por eso son tan reveladores sus resultados. Por primera vez el narcotráfico empieza a ser considerado en redondo. Entre 2011 y 2013, la acción conjunta de la UIAF y la Fiscalía permitió detectar recursos de la mafia por un valor de $4,8 billones.

Temas relacionados