El infierno carcelario

La Procuraduría visitó los centros penitenciarios más grandes del país. Apartes de su gran informe son presentados por este diario.

Que en las cárceles de Colombia hay hacinamiento no es noticia. Sin embargo, pocos conocen la situación en la que viven los 116 mil reclusos del país: no tienen donde dormir, en ocasiones, pernoctan en un baño en el que horas atrás habían defecado; algunos andan con sus cicatrices a cuestas, hay presos con cáncer, tuberculosis, sida y nadie los atiende. Hay reclusas que han perdido sus hijos, sus extremidades, su visión porque la entidad que debería atenderlos no lo hace.

Quienes han visitado las cárceles del país han salido de ellas con una conclusión en la cabeza: nadie, sin importar el delito que haya cometido, merece vivir así. El Espectador revela apartes de varios informes que hizo la Procuraduría después de visitar los principales centros penitenciarios del país. Una radiografía del infierno carcelario, un problema a punto de estallar y, como dijo el mismo vicepresidente Angelino Garzón, otra piedra en el zapato para el presidente Juan Manuel Santos.

“El hacinamiento es un problema de Estado”: Gustavo Ricaurte

Sobre la situación de las cárceles en Colombia, el director del Instituto Penitenciario y Carcelario, general Gustavo Ricaurte, indicó que “el hacinamiento es un problema de Estado que involucra a todos los ministerios y entidades. Así lo ha establecido la Corte Constitucional. El Inpec es un administrador de la pena, nosotros aseguramos que el interno cumpla su pena. El Inpec no expide boletas de encarcelamiento y no priva de la libertad a nadie. Eso lo hace el sistema penal. Nosotros somos el último eslabón del trabajo penitenciario. Y, además, desde 2011 hay una Unidad de Servicios Penitenciarios que es ahora la encargada de la salud y la alimentación en las cárceles. El hacinamiento viene de 20 años atrás y si seguimos creciendo, como lo venimos haciendo, podemos decir que el sistema carcelario podría colapsar”.

Con la resocialización en la mira: Ruth Stella Correa

La ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, ha indicado en distintas oportunidades su preocupación por las condiciones carcelarias del país: “No quiero calificar lo que sucede hoy en Colombia. Lo que quiero es apostarle a mejorar la situación. La propuesta de una nueva política criminal y la modificación del Código Penitenciario no tiene como único objetivo deshacinar cárceles; el objetivo es lograr la resocialización del individuo. Y en este grado de hacinamiento, y con la situación de nuestras cárceles, la resocialización no se logra”, le dijo a este diario en entrevista de enero pasado. También agregó: “La idea es que el estudio y el trabajo, más que como una forma de redimir penas, sean vistos como una manera de resocializar al individuo, para que cuando salga tenga un oficio que le permita alejarse del crimen y la delincuencia”.

‘Se requieren medidas urgentes’: Jorge Armando Otálora Gómez

Para la Defensoría del Pueblo, que dirige Jorge Armando Otálora Gómez, “de mantenerse el estado de cosas inconstitucional en las penitenciarías y cárceles de Colombia, ello provocará un deterioro progresivo de las condiciones de vida en el sistema penitenciario del país que multiplicará el hacinamiento crónico, la falta de acceso a los servicios básicos de agua potable, el espacio suficiente para las actividades laborales y recreativas, la atención médica, la falta de niveles básicos de saneamiento e higiene y la ausencia de una política de reinserción social para las personas privadas de la libertad. Esa entidad le indicó a este diario que “en Colombia se requiere con urgencia la implementación de una política criminal preventiva que supere las diferentes variables que causan el hacinamiento”.

“El sistema carcelario es triste y elocuente”: magistrado Wilson Ruiz

“El sistema carcelario es triste y elocuente”, le expresó a este diario el presidente de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, magistrado Wilson Ruiz, quien agregó: “Un país se conoce por sus cárceles y es lamentable ver lo que está pasando en nuestro país, es un hacinamiento terrible, más del 50%. La gente vive en condiciones infrahumanas. El Gobierno debe mirar la posibilidad de decretar una emergencia carcelaria para ver qué medidas se pueden tomar inmediatamente. Y que los jueces les reconozcan su libertad a los reclusos que tienen derecho a ella. La verdad es que queda uno traumatizado por las condiciones lamentables, uno ve gente muy enferma, ve uno un patio con 2 mil personas, ir por las celdas y sentir ese olor putrefacto. No importa el delito que haya cometido, no se merece vivir en esas condiciones”.


“Se ve venir el estallido”: Iván Cepeda, congresista.

En un análisis publicado por El Espectador el pasado 13 de febrero, el representante a la Cámara Iván Cepeda, miembro de la Comisión de Paz del Congreso, fue enfático: “Ni la construcción de nuevas cárceles ni la privatización del sistema son medidas adecuadas para resolver esta situación cada vez más insostenible. La reforma al Código Penitenciario y las medidas que ha propuesto la ministra de Justicia son una oportunidad para que se abra el debate sobre esta grave problemática. De lo contrario, será una tragedia de grandes proporciones o un paro nacional penitenciario indefinido los que pondrán al desnudo ante la opinión el macabro estado de las cárceles del país. Podrá decirse que es alarmismo o paranoia, pero se ve venir el estallido, la explosión, de las bombas de tiempo que son las cárceles colombianas”.

“Dios no lo quiera pase algo en las cárceles”: Angelino Garzón

El pasado 16 de abril, el vicepresidente Angelino Garzón se refirió a la crítica situación en la que se encuentra el sistema carcelario en Colombia y comentó: “Dios no lo quiera pase algo en las cárceles, una situación grave en cuestión de derechos humanos, eso desajustaría terriblemente al Estado, caería la ministra de Justicia y el director del Inpec, además afectaría gravemente la imagen del presidente de la República, Juan Manuel Santos”. Ya en agosto de 2010 se había referido al tema. En esa ocasión aseguró que “los centros penitenciarios no son depósitos de personas. Necesitamos penitenciarías que garanticen la resocialización y el respeto por los derechos”, en respaldo a un concepto emitido por la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia.

‘La solución no es privatizar’: Diego Alonso Arias

El representante de uno de los sindicatos del Inpec, Diego Alonso Arias, señaló preocupado: “Venimos denunciando el hacinamiento, la falta de salud, de estudio, de trabajo, la falta de una articulación de la política criminal del Estado, y no se ha hecho nada. También faltan funcionarios. Aun así, la ministra de Justicia decide radicar un proyecto que busca privatizar el sistema penitenciario. No creemos que esa sea la solución. El problema no está en construir 10 o 20 cárceles. Esta es una de las crisis más lamentables y lo es en varios sentidos. Si hoy se mueren los niños por falta de atención de las EPS, imagínese la situación de los reclusos. No hay atención médica. Es una violación flagrante de los derechos humanos. Nunca habíamos tenido un hacinamiento así, y a eso debe sumarse que la plata de los guardianes es la misma desde hace 10 años”.

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