El negocio entre las Farc y el Cartel de los Soles: detalles del "indictment" de EE.UU.

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La justicia de ese país asegura que, en 2015, “Iván Márquez” recibió armas de las fuerzas militares venezolanas a cambio de cocaína. “Santrich” habría recibido US$300.000 para armar una especie de laboratorio de cocaína en el estado venezolano de Apure. Este y otros detalles fueron revelados en una acusación que ya fue radicada ante una corte federal de Nueva York.

Para Estados Unidos, los exjefes de las Farc Luciano Marín (más conocido como Iván Márquez) y Seuxis Hernández (alias Jesús Santrich) participaron en una “conspiración de narcoterrorismo corrupta y violenta”. Así se lee en el indictment (acusación) de 28 páginas que Estados Unidos radicó ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York no solo en contra de ellos dos, sino también en contra de, nada más y nada menos, un jefe de Estado: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. También del general retirado Clíver Antonio Alcalá; del exjefe de la inteligencia venezolana, el general (r) Hugo Carvajal, y de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y uno de los hombres más poderosos de Venezuela. 

(EE. UU. acusó de narcoterrorismo a Maduro y ofreció recompensa por datos que lleven a su arresto)

Según la justicia estadounidense, todos ellos hicieron parte de un entramado de narcotráfico entre el famoso cartel de los soles venezolano y las Farc, que habría surgido hacia 1999, año en que se oficializó la zona de distensión para que esa guerrilla entablara diálogos de paz con el gobierno de Andrés Pastrana, y habría continuado hasta el presente año. “Las Farc eran una organización terrorista”, señala la acusación, “que se convirtió en uno de los mayores productores de cocaína del mundo y perpetró actos de violencia contra ciudadanos y propiedad de Estados Unidos”. Y, en ella, Márquez y Santrich tenían un papel protagónico, un detalle clave para el país norteamericano.

Asimismo, el cartel de los soles, dice el documento, es un grupo narcotraficante conformado por altos funcionarios de Venezuela, que “abusaron del pueblo venezolano y corrompieron sus instituciones legítimas”, entre las cuales se cuentan las fuerzas militares, el aparato de inteligencia y las ramas legislativa y judicial. De esa manera, expone el indictment, se facilitó el ingreso de toneladas de cocaína a EE.UU. “El nombre cartel de los soles es en referencia a las insignias de soles que se fijan en los uniformes de los oficiales de alto rango venezolanos que son miembros del cartel”. Un término que nació en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, año 93, con la detención de dos generales venezolanos por cargos de narcotráfico.

Maduro, sostiene el indictment, se volvió el líder del Cartel de los Soles a medida que fue ganando poder en Venezuela. Bajo su liderazgo, esta estructura “buscó no solo enriquecer a sus miembros y acentuar su poder, sino también “inundar” a Estados Unidos con cocaína e infligir los efectos dañinos y adictivos de la droga sobre consumidores de este país”. En el documento se asegura que mientras la mayoría de organizaciones narcotraficantes han tratado de retirar su negocio ilícito del territorio estadounidense por miedo a la persecución judicial, el presidente Maduro le dio prioridad a llevar estupefacientes “usando la cocaína como un arma contra América (Estados Unidos)”. (Realzados en armas: los coletazos del anuncio de "Iván Márquez")

Con ese propósito en mente, el cartel de los soles liderado por Maduro y las Farc se habrían convertido en socios, para negociar toneladas de cocaína -el aporte de la guerrilla colombiana- a cambio de armas de uso militar -el aporte de los venezolanos-. Maduro, se lee también en el documento, habría coordinado negocios con otros países, como Honduras, para facilitar “el narcotráfico a gran escala” y, a su vez, requirió de las Farc entrenamiento para una milicia que habría funcionado, “en esencia”, como una unidad de fuerzas armadas para el cartel de los soles. Una organización ilegal en la que han sido piezas claves también Diosdado Cabello y los generales (r) Alcalá y Carvajal, sostiene Estados Unidos.

Consistente con la posición que el gobierno de Estados Unidos ha mantenido desde la década de los 90, el indictment reitera que las Farc fueron una organización narcotraficante que, además, fue declarada terrorista en 1997. E Iván Márquez, recuerda Estados Unidos, hace parte de un grupo de 50 jefes de las Farc contra quienes la justicia de ese país presentó cargos por narcotráfico en 2006. Hasta el año pasado, Márquez fue un hombre comprometido con el Acuerdo de Paz. De hecho, él mismo hizo parte del equipo negociador de las Farc en La Habana. Pero, para enero del año pasado, empezó a enviar el mensaje de que la paz había sido traicionada por el Estado colombiano.

Para finales de mayo, sin embargo, su ausencia ya era notoria. El 30 de ese mes, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) le abrió un incidente de incumplimiento, pues sus ausencias a las diligencias que debía cumplir ya eran reiteradas. En ese momento, el mensaje que él había dejado en el aire era que “fue un error haber entregado las armas”. Al tiempo, Colombia veía en vivo y en directo una novela judicial llamada Jesús Santrich: la JEP ordenó su libertad el 15 de mayo —el fiscal Néstor H. Martínez presentó su renuncia por esa razón, aseguró él— y la Fiscalía lo recapturó cuando Santrich era trasladado en silla de ruedas hacia la salida de la cárcel La Picota. ("Jesús Santrich" abandonó su esquema de protección y no se sabe dónde está, advierte UNP)

Para Estados Unidos, Márquez y Santrich fueron también piezas claves de la sociedad que formaron las Farc con el Cartel de los Soles. Gente de las Farc bajo el mando de Márquez y Santrich cultivaron hojas de coca en fincas ubicadas tanto en Colombia como en Venezuela, por ejemplo en la serranía del Perijá, que conecta a ambos países. Las toneladas de cocaína que producían —EE. UU. calcula que, para 2004, eran más de 250 anuales— habrían sido transportadas hacia Estados Unidos vía Centroamérica y, para “coronar” los cargamentos, se habrían pagado sobornos a cambio de obtener información de puertos y de los radares marítimos y aéreos de Venezuela.

La guerrilla reubicó algunas de sus operaciones a Venezuela bajo la protección del cartel, asegura el indictment. Y no solo eso: un “socio” —no dice quién— del cartel y de las Farc le habría dado US$300.000 a Santrich en 2003 para que este pudiera establecer un campamento guerrillero cerca del estado de Apure, donde informes de inteligencia de organismos colombianos y estadounidenses han señalado sin cesar que hay presencia de las Farc —hoy de las disidencias— con beneplácito del gobierno venezolano. Ese campamento en particular, presuntamente, tenía un propósito específico, el de procesar cocaína. Y, a su vez, las Farc le habrían pagado US$5 millones a Nicolás Maduro en 2006.

Ese dinero tendría que ver con un esquema de lavado de dinero porque, según el indictment, Maduro y los demás implicados aceptaron legalizar recursos de las Farc a través de la compra de equipos de Malasia para la extracción de aceite de palma. Con ellos se apoyarían operaciones de cultivos de palma africana en Apure y el negocio parecería legítimo. Por eso, en 2006, dice EE. UU., Venezuela anunció negocios con Malasia sobre palma africana y petróleo venezolano. Dos años más tarde, el entonces presidente Hugo Chávez —quien habría sido otro de los líderes del Cartel de los Soles— acordó con Márquez usar fondos de Pdvsa, la empresa estatal venezolana de petróleo, para apoyar a las Farc. ("Jesús Santrich" cruzó la frontera y está en Venezuela, según fuentes de Fuerza Pública)

Si algo deja ver el documento, es que Estados Unidos le ha seguido la pista al Cartel de los Soles por años muy de cerca. Allí se lee, por ejemplo, que en 2008 hubo una reunión entre miembros de esa estructura y un delegado de las Farc para pactar un incremento en la entrega de armas y de dinero a cambio de que la guerrilla aumentara su producción de cocaína. “En esa reunión, Maduro aceptó abusar de su posición como canciller para asegurarse de que la frontera entre Colombia y Venezuela permaneciera abierta y así facilitar el tráfico de drogas”. Luego, Diosdado Cabello y los generales (r) Carvajal y Alcalá habrían acordado que este último sería su delegado para coordinar actividades con las Farc.

La relación entre Maduro y Márquez, dice el indictment, se mantuvo a lo largo del tiempo, al punto que, en 2015 —cuando las Farc negociaban la paz con el Estado colombiano— se habrían reunido para discutir una entrega de armas que el Cartel de los Soles finalmente habría desviado para las Farc del inventario de sus propias fuerzas armadas. “Cabello Rondón participó personalmente en la entrega de las armas, municiones y lanzacohetes para las Farc en una base militar en Venezuela. Durante la entrega, Cabello Rondón y otros discutieron que esas armas eran el pago parcial por cocaína que las Farc entregaron a miembros del Cartel de los Soles”. (La disidencia de “Iván Márquez” es "anacrónica” y "destinada al fracaso")

Sobre Santrich, el indictment trae a colación el incidente por el cual ya tiene una investigación por narcotráfico, que se abrió justo después de su salida de la cárcel el año pasado. Dice el documento que, después de la firma del Acuerdo de Paz, Santrich acordó proveer de cocaína a hombres que resultaron ser fuentes confidenciales de la DEA y que se presentaron como emisarios del narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero, quien, en 1985, participó en la tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena. “En una reunión que quedó grabada, Hernández Solarte (Santrich) se refirió al asesinato de Camarena y describió a Caro Quintero como la persona que mató ‘al hijo de puta de la DEA’”.

Como bien lo sabe el país, nadie conoce el paradero ni de Santrich ni de Márquez, aunque los organismos de inteligencia colombianos llevan meses asegurando que lo más probable es que estén en Venezuela. Retomaron las armas en agosto del año pasado, según lo anunciaron ellos mismos en un video. Con la divulgación de este indictment, el paso a seguir será pedir en extradición a los exlíderes de las Farc. Esta acusación resume el arsenal de pruebas con el que Estados Unidos busca que ambos sean condenados por narcotráfico. Y como ambos ya fueron expulsados de la JEP tras su reame, no hay nada del Acuerdo de Paz que los pueda proteger.

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