El oscuro mundo de la trata de personas

La Dijin de la Policía ha logrado desarticular durante este mes dos redes en el Eje cafetero y el Valle del Cauca. Durante este año se han capturado 37 personas.

El flagelo de la trata de personas es uno de los delitos que durante los últimos años ha azotado diferentes regiones del país, especialmente, a Quindío, Risaralda, Valle del Cauca y Nariño. En los primeros tres departamentos el blanco principal han sido las mujeres, quienes bajo engaños han terminado en distintos países del mundo –especialmente Panamá, China, el territorio de Hong Kong y Singapur– explotadas sexualmente. En cuanto al departamento que limita con Ecuador, se convirtió en un corredor estratégico para el paso de inmigrantes asiáticos que buscan cumplir su sueño de llegar a Estados Unidos.

Durante noviembre la Dijin de la Policía logró dar tres golpes contundentes a organizaciones que delinquían en el Eje Cafetero y el valle del Cauca. El Espectador conoció el relato de una de las cinco mujeres que fue víctima de una red de trata de personas que delinquía en los municipios de Buga y Cartago (Valle) y que con falsas expectativas laborales la enviaron a Hong Kong. La joven vivió un calvario tras ser engañada por una compañera de estudios, terminó trabajando como prostituta, logró escapar y el recuerdo de esta trágica travesía fue un embarazo no deseado.

En 2012 la joven, que hoy tiene 24 años, llegó hasta el Consulado colombiano en Hong Kong, instauró la denuncia y las autoridades la ayudaron a regresar al país, ya que temía que las amenazas contra su familia se hicieran realidad. El viacrucis comenzó cuando, en su pueblo Bugalagrande (Valle), conoció a una mujer que a las semanas le comentó sobre un trabajo que estaba ofreciendo una conocida suya en el territorio chino. Básicamente consistía en que tenía que ser una niñera.

"Conocí a Esperanza* en Bugalagrande. Empezamos a ser amigas y a la semana me dijo que tenía una conocida en Hong Kong que tenía un niño y necesitaba una persona que se lo cuidara. Al principio no quise porque nunca me había separado de mi hijo ni de mi familia. Cuando me convenció me presentó por internet a Derly*, quien me dijo que me iba a pagar muy bien. Ella me iba a dar el tiquete que costaba como $4.000.000. Yo tenía después que pagárselo. Un día fui a la casa de Esperanza, que queda en Buga, cerca de la galería principal y desde el computador llamamos a Derly, quien me dijo que sólo tenía que cuidar a su hijo de día y de noche porque ella trabajaba en horario nocturno. Yo terminé aceptando", relató la joven.

"Un día Esperanza me citó en su casa y me tomó fotos en ropa interior, yo nunca supe para que lo hacía. Luego me giró $110.000 para que yo sacara el pasaporte. Tres días antes de irme Esperanza me citó y me dijo que ella me llevaba al aeropuerto pero que antes quería conocer a mi familia (...) Fue a mi casa y les tomó fotos. Fuimos al aeropuerto, ella me acompañó. Yo viajé sola, pero Esperanza me entregó más o menos $2.000 dólares para que los mostrará en inmigración. Esa plata se la tuve que devolver a Derly apenas llegué. Viajé por Avianca, en un vuelo hacía Frankfurt. Cuando llegué a Hong Kong me estaban esperando Derly y su hijo. Llegamos a la casa y ahí estaba una mujer de nacionalidad colombiana que se hacía llamar 'Azul*'", le contó la víctima a las autoridades.

"(Derly y Azul) Me dijeron que ya no iba a trabajar cuidando el niño sino que sería una prostituta en discotecas y hoteles. Yo les dije que no, que por eso no había viajado por ese empleo. Me aseguraron que si no obedecía le iban a hacer algo a mi mamá y a mi hijo en Colombia, que ellos tenían la dirección y fotos de ellos. Me dijeron que tenía que pagar una deuda de $35 millones. Empecé a trabajar cerca de dos meses y medio y pagué esa deuda. Pero ellas después manifestaron que no era suficiente, que tenía que dar más plata y ahí decidí volarme porque tenía conocimiento de que mi mamá se había cambiado de casa. Todo fue gracias a un hombre", indicó la mujer.

"Me volé gracias a un hombre que me ayudó y me fui a vivir con él dos meses en Hong Kong en un hotel. Ese hombre lo conocí porque trabajé en una discoteca con ellos. Pero cuando se cansó de mí, les dio la ubicación a ellas. Me dijeron que tenía que pagar más plata sino me pasaban a otra manilla (red de prostitución) que era controlada por Diana* y era más peligrosa porque trabajaba con la mafia China. Pero yo me volví muy amiga de Diana, ella me prestó plata y con ayuda de otra señora salí de Hong Kong a Shangai. Ellas me ayudaron porque no tenía buenas relaciones con Azul*", precisó la víctima.

Finalizando su relato la mujer señaló: "Trabajé unos días en Shangai en una discoteca en prostitución para comprar el tiquete de vuelta a Colombia. Conocí a otro hombre que era centroamericano. Viví con él, pero él se regresó a su país pero él si me ayudo a conseguir la plata del pasaje. Mientras conviví con él quedé embarazada y, además, cuando ya todo estaba arreglado para mi regreso, un amigo me escribió por Facebook y me advirtió que en Colombia me estaban esperando para matarme. Decidí devolverme a Hong Kong, fui hasta el Consulado y ellos me ayudaron a regresarme a Colombia".

Para las autoridades este estremecedor relato fue una de las piezas principales para capturar dos mujeres y un hombre, quienes eran los encargados de captar a sus víctimas, engañarlas, realizar todos los trámites de documentación y sacarlas del país. Los supuestos miembros de esta red criminal, quienes ya están siendo procesados por la Fiscalía, fueron identificados por cinco víctimas. Se trata de Luz Beltrán, José Ramírez y Exmisilbana Calle. Asimismo, otra de las operaciones adelantadas por la Fiscalía y la Dijin, fue la que logró desmantelar otra organización que tenía como centro de operaciones el Eje Cafetero.

El pasado 25 de noviembre, cuando llegaba al aeropuerto Matecaña de Pereira proveniente de España, las autoridades arrestaron a Lucía León de Muñoz, una mujer de 65 años que era señalada como uno de los enlaces de un criminal asiático que explotaba sexualmente a mujeres en Panamá y Singapur. Quince días antes, otras tres mujeres de esta red fueron capturadas: dos de ellas, madre e hija, fueron identificadas como María Socorro y Nataly Cuervo; y la otra mujer como Carolina Piedrahita. León de Múñoz ya fue cobijada con medida de aseguramiento por los delitos de trata de personas, lavado de activos y concierto para delinquir.

La desarticulación se logró gracias a la denuncia que interpusieron dos hermanas que fueron explotadas sexualmente en el exterior. Una de ellas, con falsas promesas remuneratorias, fue enviada a Panamá. Con un mes de trabajo la dejarán en libertad. Sin embargo, a su hermana la trasladaron hasta Singapur, donde tras cuatro meses de explotación escapó y se comunicó con las autoridades colombianas. Gracias a interceptaciones de los correos, de mensajes por Facebook y llamadas telefónicas, la Dijin pudo establecer el rol de cada una de las implicadas. Aún están tras la pista de un ciudadano de Singapur que sería el jefe de la red.

Altos oficiales de la Dijin a cargo del grupo contra la trata de personas manifestaron que este es uno de los crímenes más difíciles de perseguir por la falta de denuncia de las víctimas. Agregaron que en varias oportunidades las mujeres se sienten culpables de la explotación sexual, sin embargo, explicaron que el ejercicio de la prostitución –por el cual muchas jóvenes salen del país a cambio de grandes promesas remuneratorias– es muy diferente a los tratos inhumanos a los que son expuestas, ya que terminan siendo las esclavas sexuales del siglo XXI.

Según la Fiscalía, en los últimos dos meses se han completado 25 capturas de personas dedicadas a temas de proxenetismo, trata de personas, y delitos sexuales y conexos. Agregado a esto, en el marco de la operación Soberanía I, Migración Colombia, la Dijin y la Embajada de los Estados Unidos lograron el arresto de ocho personas en Ipiales (Nariño), quienes eran trasportadores públicos y a la vez colaboradores de una red que cuidaba y llevaba a distintos lugares a inmigrantes asiáticos.

En medio del operativo se recataron a nueve víctimas –dos ciudadanos de Nepal, cuatro de Bangladesh y tres de India– quienes habrían pagado $45.000 dólares para realizar una travesía que consistía en llegar a Bolivia o Brasil, pasar a Ecuador, luego a Colombia y de ahí a Centroamérica para entrar a EE.UU. Asimismo, en los allanamientos se incautaron $84.000 dólares, mil rupias, $16 millones y 80 pasaportes. Para la Dijin es importante que se incremente el número de denuncias, ya que durante el 2014 se ha logrado la captura de 37 personas dedicadas al tráfico y trata de personas.

 

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