El padrastro asesino de gemelos del Tolima

Pedro Andrés Laserna Mendieta, preso desde hace dos años, fue encontrado responsable del secuestro y asesinato de los gemelos Juan Sebastián y Diego Alejandro Tabares

Pedro Andrés Laserna Mendieta. / Archivo

Por dos años, Mariela Tabares Reyes, vivió bajo amenazas y maltratos por parte de su pareja Pedro Andrés Laserna Mendieta. Como muchas mujeres en el país sintió miedo de denunciar los vejámenes y cuando decidió dejarlo ya era muy tarde. El hombre de 26 años -que un día la amenazó con vengarse- asesinó a los hijos gemelos de su expareja Juan Sebastián y Diego Alejandro Tabares Reyes, de apenas siete años de edad. Por tal motivo el Juzgado Segundo Penal del Especializado del circuito de Ibagué acaba de condenarlo a 50 años de prisión, quien se encuentra preso desde hace dos años.

Durante el proceso diferentes testigos relataron lo ocurrido ese nefasto agosto. La madre de los menores, Mariela Tabares Reyes, contó que ese día en horas de la madrugada tuvo una fuerte pelea con Laserna. Ese día, cansada de los malos tratos, decidió echarlo de su casa pero el hombre no quiso irse. Mariela acudió a la Policía donde un agente consignó la denuncia por amenazas de muerte expresadas por Laserna Mendieta.

El oficial acudió a la casa y le pidió a Laserna que abandonara el lugar y lo acompañara. Pero una vez salió de la estación de Policía Pedro le dijo a Mariela “que lo había desafiado y que le iba a dar donde más le dolía”. La madre de los menores contó que más tarde se encontró al hombre cerca a su casa y que, al parecer, llevaba un cuchillo debajo de la camisa. Esa fue la última vez que lo vio ese día. Entre la 1 y las 2 p.m. llegaron a la casa sus dos hijos, se cambiaron para ir a entrenar fútbol, almorzaron y salieron a las dos de la tarde para su clase. Quedaron de volver a las 3 p.m., pero Mariela no volvió a saber de ellos.

Los relatos de diferentes testigos coincidieron en lo siguiente. Todos vieron, cerca de las tres de la tarde, a los niños dirigirse contentos junto con Laserna hacia la salida del pueblo, sobre el puente de la quebrada El Fierro, lugar de salida hacia la zona rural del municipio de Anzoátegui, específicamente hacía las veredas La Flor, Papayal, El Fierro, La Sonadora, El Placer y algunas veredas del municipio de Santa Isabel. Esa fue la última vez que los hermanos Tabares Reyes fueron vistos con vida.

Según la versión de testigos que conocen a Laserna Mendieta, Pedro llegó el 31 de agosto de 2011, aproximadamente a las 8:30 de la noche, a la finca Méjico, en la vereda Papayal. La familia que vive ahí aseguró conocerlo desde hace años y cuando él llegó a pedir posada accedieron. Se quedó en ese lugar hasta el viernes 2 de septiembre. La finca está ubicada cerca a la quebrada La Sonadora, lugar aledaño al sitio donde encontraron los cuerpos sin vida de las víctimas el 6 de septiembre de ese año. Laserna era, según los testigos, un conocedor de la zona ya que siempre había vivido en la vereda Quebradanegra, a 3 horas de camino de la finca Méjico y, además, había trabajado en varias fincas de la zona como jornalero.

La noche del 31 de agosto, Mariela Tabares Reyes recibió una llamada de Pedro Laserna. Se comunicó con ella para decirle que conocía el paradero de sus hijos y quién se los había llevado. Días después de la desaparición de los niños, Pedro volvió a llamar, esta vez para decirle a su excompañera que los menores estaban en manos de la guerrilla y que exigían $10 millones para devolvérselos. Le dijo a Mariela que le entregara $1 millón y él se encargaría de pagar los otros $9 millones y que, además de entregar esa suma, debía subir a una vereda llevando ropa y un revólver o de lo contrario matarían a los niños.

Ese fue un fallido intento de Laserna por obtener recursos para emprender la huida de la zona, ya que el 3 de septiembre de 2011, Mariela acudió a la cita junto con agentes del Gaula. Pedro notó la presencia de los agentes y se escapó lanzándose por un barranco. Después de este encuentro, Laserna llamó a Mariela en varias ocasiones. En una de estas comunicaciones le manifestó que “no volvería a ver sus hijos”. Luego sólo llamaba a darle la ubicación de diferentes sitios donde supuestamente estaban Juan Sebastián y Diego Alejandro. Sin embargo, el 6 de septiembre de ese año, un campesino informó a la Policía haber encontrado dos cadáveres. Los niños aparecieron muertos.

El resultado de la necropsia indicó que los cuerpos de los niños presentaban signos de descomposición de 7 días. Ambos con heridas producidas con un arma corto punzante. Luego de la investigación, la justicia encontró culpable a Pedro Andrés Laserna Mendieta de los delitos de secuestro extorsivo agravado y homicidio agravado. El padrastro de los menores asesinados fue condenado a 50 años de prisión y al pago de 5.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes, multa que deberá saldarse antes de tres meses a partir de la decisión del Consejo Superior de la Judicatura.