El pedazo de 'La Argentina' que fue restituido

A Robinson José de la Cruz Salcedo, campesino que fue desplazado por los paramilitares en 1997, la Unidad de Restitución de Tierras le entregó una parcela de una finca incautada al cartel del norte del Valle.

Tras un proceso jurídico que tardó más de dos meses, el pasado martes la Unidad de Restitución de Tierras entregó a Robinson José de la Cruz Salcedo, un campesino de 50 años, una parcela de 20 hectáreas que hace parte del predio La Argentina, ubicado en el municipio de Aguachica (César). Dicho terreno, que en total tiene 90 hectáreas, perteneció a miembros del Cartel del Norte del Valle y en su incautación fueron encontrados siete kilos de base de coca. Desde entonces fue administrado por la controvertida Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE).

La restitución fue hecha a través de la figura de compensación, ya que la finca de la que fue desplazado el labriego no le pudo ser restituida por falta de “condiciones ambientales que no permiten su habitabilidad y la carencia de condiciones de seguridad en la zona donde se ubica el predio reclamado”, argumentó la Unidad de Restitución de Tierras.

Robinson fue desplazado en 1997 del predio El Toco, ubicado en el área rural del municipio de San Diego, también en Cesar. La historia de violencia en esta región está asociada, entre otros a un grupo paramilitar comandado por John Jairo Esquivel Cuadrado, alias ‘El Tigre’, quien perpetró una espantosa masacre en el predio El Toco. En dicha acción violenta fueron asesinadas 13 personas, lo que causó múltiples desplazamientos que afectaron a 85 familias campesinas.

Desde entonces Robinson buscó regresar a su tierra. Su solicitud de restitución fue fallada en su favor pero las condiciones de seguridad hicieron imposible el sueño del retorno. Sin embargo, este campesino vivió como un renacer la entrega del predio que se le hizo en el marco de la ley de víctimas y restitución de tierras. El Espectador tuvo acceso al informe técnico del predio La Argentina. Una finca que por años estuvo en manos de miembros del cartel del Norte del Valle.

En el documento queda plasmado que la finca tiene 94 hectáreas con buenas vías de acceso. Está a 30 minutos del municipio de Aguachica y a pocos kilómetros de la vía al mar. Sus suelos, a pesar de ser de fertilidad moderada, están en buen estado y gozan de buen drenaje. En el ítem de uso potencial de la tierra se lee en el informe: “Tierras con ligeras limitaciones para su uso intensivo, requieren ligeras prácticas de manejo para mantener la productividad y sostenibilidad de los recursos, su factor limitante es la fertilidad moderada que puede aliviarse con la rotación de cultivos y manejo de suelos. Se recomiendan cultivos tecnificados de maíz, yuca, y sistemas agroforestales como palma africana, maderables, frutales”.

Las recomendaciones técnicas señalan que “a pesar que el suelo permite la siembra de algunos cultivos de ciclo corto como negocio se recomienda su uso principalmente para actividades pecuarias como ganadería bovina y bufalina con las tres finalidades de leche, engorde y cría, cría de especies menores como aves de corral, porcicultura, capricultura y piscicultura contando con ventaja de tener cercanía con la vía principal (vía al mar) y centros urbanos para comercialización de productos pudiendo obtener mejor rentabilidad por bajos costos de producción y comercialización”.

Finalmente, el documento deja constancia de que “el predio en su interior tiene dos casas; una principal y una para mayordomía; una bodega para el almacenamiento de insumos y guardar la maquinaria, cuenta con servicios públicos (Agua, Luz), un tanque reservorio en concreto elevado, un kiosko de descanso aledaño al predio, un corral en madera con respectivos comederos, bebederos, manga y brete para el manejo del ganado y varios saladeros distribuidos en diferentes puntos del predio”.