El peor negocio de Alberto Velásquez

El exfuncionario le apostó a la política de la mano del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Alberto Velásquez Echeverri. Archivo El Espectador

La carrera de Alberto Velásquez Echeverri –nacido en Salamina (Caldas) el 15 de noviembre de 1949– ha estado ligada, casi en su totalidad, al mundo empresarial. Durante muchos años, sin mayor protagonismo político, hizo parte de las juntas directivas de varias e importantes empresas en Colombia. No obstante, entre 2001 y 2004, Velásquez le apostó a la política de la mano del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Primero como su escudero en la Asociación Primero Colombia, la organización a través de la cual Uribe impulsó su campaña a la Presidencia, en la que se desempeñó como gerente financiero. Y, luego, como su primer secretario general de Palacio, cargo del que se retiró en julio de 2004 por motivos familiares y porque, dijo, estaba cansado de la política.

Velásquez salió en medio de un escándalo que salpicó al gobierno por supuestas irregularidades en la compra de un avión presidencial a Estados Unidos. Sin embargo, fue otro escándalo, mucho mayor, el que llevó a la Corte Suprema de Justicia a condenarlo: el de la yidispolítica. Velásquez fue, junto a los exministros Diego Palacio y Sabas Pretelt, protagonista de las maniobras que llevaron a que el 4 de junio de 2004, a las 4:30 de la madrugada, la Comisión Primera de la Cámara de Representantes le diera su visto bueno al proyecto reeleccionista. Una tramoya que permaneció en secreto hasta que la excongresista Yidis Medina habló.

En 2008, Yidis Medina fue condenada tras confesar su participación en el cohecho reeleccionista. En el proceso la excongresista aseguró que el presidente Uribe puso al secretario Alberto Velásquez para que cumpliera lo pactado por el gobierno y que su participación fue clave para voltear su voto. En 2013, Velásquez le dijo a la Corte Suprema que no había pruebas de que le hubiera ofrecido algo a Medina: “No las hay, no hay pruebas de que di prebendas a Medina. No hay pruebas de que negocié prebendas (…) Todo este proceso, todo este sufrimiento, todos estos cinco años, son por haber hecho dos llamadas. No hay nada más en este expediente que refleje una actividad dolosa. Esas son acusaciones sin pruebas, absolutamente temerarias. Por lo menos pido la presunción de mi inocencia y le solicitó que declare mi inocencia y me dé la absolución”. La Corte Suprema, sin embargo, no le dio la razón.

Dos años en la Presidencia fueron suficientes para empañar una larga carrera profesional, sobre todo, en el sector privado. Alberto Velásquez Echeverri –casado, padre de dos hijos, administrador de empresas de la Universidad Eafit de Medellín y con posgrado en finanzas en la Universidad de California en Estados Unidos–, antes de entrar a la Casa de Nariño llevaba casi 11 años como presidente de Heritage Minerals. Y, para ese momento, ya había sido vicepresidente ejecutivo de Colempresas, vicepresidente Comercial del Grupo Colpatria y gerente de ventas para Suramérica de la Texas Instruments.

También fue el gerente del proyecto Metro, en Bogotá, entre 1998 y 1999, durante la administración de Enrique Peñalosa. Su actividad en el sector privado lo llevó a hacer parte de las juntas directivas de Helm Bank S.A., Colfondos y Proexport. Tras retirarse de la Presidencia estuvo algunos años vinculado al Grupo Nutresa, puntualmente, a la empresa Prosantafé. Sin embargo, desde que estalló el escándalo de la yidispolítica ha tenido que defenderse. Lejos de los reflectores de los medios y ajeno a cualquier declaración a los medios en más de siete años, hoy Velásquez enfrenta una condena porque la Corte Suprema determinó en grado de certeza que sí fue una persona clave para comprarle el voto a Yidis Medina.