El plan era asesinar al 'hacker'

El Espectador conoció una serie de interceptaciones en las que se evidenciaría que personal del Inpec y un recluso intentarían asesinar al polémico Andrés Fernando Sepúlveda.

La Fiscalía reveló el pasado lunes que se descubrió un plan para asesinar en la cárcel a Andrés Sepúlveda. / Archivo

Andrés Fernando Sepúlveda, el hacker que puso en jaque en su momento la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga, no deja de ser protagonista. Mientras su colaboración con la Fiscalía avanza para esclarecer los hechos en los que supuestamente habría infiltrado las negociaciones de paz, el ente investigador citó a entrevista a tres oficiales del Ejército que manejan inteligencia. Pero lo más escandaloso fue la revelación que hizo el fiscal general, Eduardo Montealegre, sobre un supuesto plan para asesinar a Sepúlveda en la cárcel La Picota con un arma de fuego.

Tras la declaración de Montealegre, el director del Inpec, general Saúl Torres, señaló que no había recibido ningún reporte desde La Picota en el que se indicara que en la celda conjunta a la de Sepúlveda se había encontrado un arma de fuego. Agregó que estaba recluido en un lugar especial con vigilancia especial. El hacker fue trasladado de urgencia la semana pasada al búnker de la Fiscalía. Sin embargo, el general Torres precisó que Sepúlveda había enviado una carta precisando que se encontraba satisfecho con su seguridad.

En medio del caos que generó el supuesto plan criminal, El Espectador conoció unas interceptaciones telefónicas en poder de la Fiscalía, que serían la prueba fehaciente de que, al parecer, personal de seguridad del Inpec —algunos guardias de La Picota— se habrían aliado con un recluso para planear el homicidio de Sepúlveda. “Conforme a las conversaciones, se presume que alias Cara podría tener vínculo laboral con el Inpec (posiblemente como guardián y mantiene contacto con personas que tienen relación con los penales de La Picota y La Modelo”, concluye el investigador del caso.

En una de las conversaciones interceptadas, ocurrida el pasado 21 de julio, se escucha a Cara hablar con quien sería el recluso que ejecutaría a Sepúlveda. “Yo estaba pensando en mandar a traer un palustre (arma) con sile (silenciador), algo que se decidiera de una vez como para hacer eso (...) yo me le comprometería a hacerle eso para que saliéramos de ese chicharrón (sic)”, dice el interno. Cara le responde que por eso no hay problema y que “yo hablo que me consigan una vuelta de esas, pero eso no se puede tener mucho tiempo. Eso entró y es de una. Se me compromete, la demora es que eso llegue (reciba el arma), yo hablo con los muchachos (guardianes) (sic)”.

“¿Pero debe tener miple (silenciador)?, porque si quiere yo le hago llegar pa no tanto visaje una chiquitica, una 25 (calibre 25) (sic)”, le dice Cara al recluso, quien le recrimina que eso sería más riesgoso, ya que la pistola al no tener cómo adaptarle un silenciador haría mucho ruido: “lo que yo quiero que me entienda es de que directamente porque siempre alcanza el sonido, el ruido, entonces no quiero eso... siempre necesito algo más responsable”. Cabe precisar que el pasado lunes el fiscal general aseguró que el arma que se iba a utilizar para cometer el homicidio, una pistola nueve milímetros, se había comprado en Cali.

En otra llamada de ese mismo día, quien sería el recluso llamó a un hombre desconocido que al parecer trabajaría en la cárcel. En esa conversación se habla de la dificultad que existe para llegar hasta Sepúlveda, quien es identificado como la niña, ya que precisan que siempre va acompañado de la señora, es decir, la guardia. Asimismo, discuten que la forma que escogieron para matarlo no es la más conveniente —al parecer también habrían propuesto envenenarlo—, ya que “la señora siempre va con la niña” y que, a pesar de que “se va más a la fija, no es más problema para usted allá por el arriendo (cárcel) (sic)”, dice quien sería uno de los guardias del Inpec al recluso. Finalmente, los hombres, en clave, hablan de que Sepúlveda podría ser asesinado mientras lo trasladan de un lugar a otro: “yo la puedo llamar de nuevo, yo miro cómo cuadro con las señoras (guardia) esas de allá y yo sé que ellas me copian (...) a nosotros también nos toca entregar resultados (sic)”.

La novela del hacker cada mes escribe un nuevo capítulo. Mientras Sepúlveda continúa entregando nombres de quienes estarían involucrados en las interceptaciones ilegales, las autoridades investigan quién estaría detrás del plan criminal para, supuestamente, asesinarlo. La Fiscalía llamó a entrevista a tres importantes oficiales del Ejército para que informen si conocían al hacker, si habían rastreado esta sala ilegal y si alguna vez tuvieron vinculo alguno con Sepúlveda.

El primero es el general Enrique Forero Cuervo, jefe de inteligencia y contrainteligencia del Ejército, quien desde hace varios años trabaja en esta área y reemplazó al general Mauricio Zúñiga, el oficial que abandonó su cargo tras el escándalo de la sala de inteligencia Andrómeda. El segundo es el coronel Wálter Germán Camargo Ramírez, coordinador de la Central de Inteligencia del Ejército, y el tercero es el coronel Hernando Chávez Muñoz, quien está en una comisión de estudios en Estados Unidos. Cabe recordar que el exviceministro de Defensa Rafael Guarín rendirá entrevista ante la Fiscalía para explicar sus nexos con Sepúlveda, quien señaló a Guarín de ser una de las personas que le abrieron puertas para realizar supuestos trabajos con la Policía.