¿El regreso de las chuzadas?

Las interceptaciones ilegales a periodistas, políticos y magistrados durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez fueron la gota que rebosó la copa y que adelantó el fin del cuestionado Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Hernán Peláez y Gustavo Álvarez Gardeazábal.
Hernán Peláez y Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Ahora, la entidad que lo reemplazó, la Agencia Nacional de Inteligencia, es señalada de hacer lo mismo que acabó con su predecesora. Esta semana, Gustavo Álvarez Gardeazábal y Hernán Peláez, periodistas de Caracol Radio, le informaron al presidente Juan Manuel Santos que eran víctimas de supuestas chuzadas, las cuales habrían sido realizadas, según ellos, por el exdirector encargado de Fondelibertad, el teniente coronel Juan Carlos Nieto Aldana, actualmente adscrito a la central de inteligencia que dirige el almirante (r) Álvaro Echandía.

En diálogo con El Espectador, Álvarez Gardeazábal confirmó que las supuestas interceptaciones ilegales le fueron reveladas por un “alto oficial que no quería hacer parte de esto, que no está de acuerdo con que se viole la Constitución, como ocurrió en el pasado Gobierno”. El periodista agregó que las chuzadas fueron a conversaciones suyas y de Peláez con importantes funcionarios del país, entre ellos el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, y la contralora general de la República, Sandra Morelli.

Además comentó que para él y Peláez esto ha sido “algo supremamente fastidioso e incómodo” y aseveró que cree que no son los únicos a los que se les están interceptando ilegalmente sus líneas telefónicas. El problema es de tal magnitud que, como lo informó el portal Kien & Ke, Hernán Peláez no viajó a Barranquilla al partido de la selección de Colombia sino que se desplazó a Tulúa (Valle del Cauca), donde reside Álvarez Gardeazábal, para analizar el asunto. Este último anunció, asimismo, que no demandará a nadie, pues “no nos vamos a bajar a ese nivel. Eso es problema del presidente Santos, quien está sumamente preocupado”.

La Agencia Nacional de Inteligencia fue presentada el 4 de noviembre de 2011 y fue el borrón y cuenta nueva del gobierno de Juan Manuel Santos después de los escándalos del DAS por los señalamientos de vínculos con paramilitares que llevaron a la cárcel a su exdirector Jorge Noguera y a su exsubdirector José Miguel Narváez, hoy procesado por su presunta participación en la muerte del humorista Jaime Garzón, y por las chuzadas, caso por el cual se investiga a por lo menos nueve exfuncionarios de esa entidad, entre ellos su exdirectora María del Pilar Hurtado, asilada desde noviembre de 2010 en Panamá.

Pero, a casi un año de su creación, los escándalos empiezan a tocar a la central de inteligencia. El pasado jueves la Procuraduría General de la Nación le abrió pliego de cargos a su director, el almirante (r) Álvaro Echandía, por su presunta participación en un supuesto complot contra el contralmirante (r) Gabriel Arango Bacci, y ayer se conocieron las denuncias de Peláez y Álvarez Gardeazábal que, de todas maneras, la ponen bajo sospecha.

De un modo similar, con denuncias individuales como las de los periodistas de Caracol Radio, comenzó una de las historias de corrupción más sonadas de los últimos años. Será menester que el presidente Juan Manuel Santos y el mismo almirante (r) Echandía comprueben que este no es el primer capítulo de un nuevo escándalo de las chuzadas.