“Sombra” tenía libertad condicionada por haberse sometido a la JEP

El secuestro que enreda al carcelero de las Farc,“Martín Sombra”

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El exjefe guerrillero Helí Mejía Mendoza, alias “Martín Sombra”, fue capturado el pasado sábado en Bogotá por un crimen posterior a la firma del Acuerdo de Paz. Un testigo lo identificó como el emisario de los secuestradores de un ganadero de Caquetá.

El 31 de diciembre de 2017, cuatro hombres armados llegaron a la finca Acapulco, en la vereda Campohermoso, de San Vicente del Caguán (Caquetá). Para entrar, dijeron que eran funcionarios de la Fiscalía y que estaban allí para allanar la propiedad del ganadero Samuel Estupiñán. Al cabo de un rato, Estupiñán se dio cuenta de que no eran miembros del ente investigador, pero para entonces ya le habían robado $300 millones. Le exigieron que se fuera con ellos y, desde entonces, la familia del ganadero desconoce su paradero. En este crimen, dicen ahora las autoridades, participó quien coordinó decenas de secuestros en las Farc: Martín Sombra.

Por estos hechos fue capturado Helí Mejía Mendoza —el nombre de Sombra afuera de la guerra— en la mañana del pasado sábado en el sur de Bogotá. El exjefe guerrillero, que recibe también el apodo de Carcelero de las Farc, está vinculado, según la Fiscalía, con por lo menos 70 homicidios, 27 secuestros, 51 reclutamientos forzados, 15 desapariciones y otros delitos. Todo este prontuario estaba bajo estudio de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), desde que, en 2017, él mismo solicitó someterse a esa justicia y, a cambio de aportar verdad y pedir perdón a las víctimas, le dieron la libertad condicionada.

No obstante, el nuevo caso de secuestro con el que se vincula a Sombra es posterior a la firma del Acuerdo de Paz, por lo que la capacidad de investigar lo ocurrido recaería en la Fiscalía. Lo que se sabe desde hace más de dos años, cuando desconocidos se llevaron a Estupiñán de la finca, supuestamente, para arreglar unos asuntos de negocios, es que se trataría de un secuestro con fines de extorsión. Según contó el director del Gaula de la Policía, general Fernando Murillo, cuando se llevaron al ganadero “inmediatamente le exigieron a su familia $800 millones para dejarlo en libertad”.

Los allegados de Estupiñán acudieron, de inmediato, a denunciar lo ocurrido. Mientras el Gaula avanzaba con labores de inteligencia, la familia fue contactada por los secuestradores, que reiteraron su exigencia de $800 millones en mensajes de Whatsapp y hasta les pidieron reunirse en persona para negociar la libertad del ganadero. En eso se les fue 2018, año en el que fueron creciendo las sospechas de una posible vinculación de Sombra y de Hernando Buitrago Martha, alias Kafir. Este último hombre, dicen las autoridades, era el segundo al mando de Hernán Darío Velásquez, el Paisa, en la temida columna móvil Teófilo Forero.

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La prueba reina llegó en una de las reuniones a las que aceptó asistir un emisario de la familia Estupiñán en Arauca. Aunque la reunión en sí no fue muy fructífera, fuentes cercanas a la investigación le dijeron a este diario que ese emisario de Estupiñán identificó plenamente a su interlocutor: era Sombra, el mismo exjefe guerrillero señalado de mandar a construir campos de concentración para albergar a los secuestrados de las Farc, de quien, se dice, se negó a que Clara Rojas estuviera con su hijo Emmanuel y a quien Estados Unidos pidió en extradición por la aprehensión de los contratistas Marc Goncalves, Thomas Howes y Jeit Stansell.

Según explicó el general Murillo, “a través de las negociaciones que hacían por Whatsapp y presencialmente, el grupo delincuencial con la familia víctima pudimos establecer como presunto responsable intelectual y material a alias Kafir, pero durante la negociación también identificamos a Martín Sombra, quien participó como negociador”. Las pesquisas continuaron, pues se trataba de un secuestro en una modalidad inédita en un departamento en el que este delito ha venido decreciendo en los últimos años, pero finalmente se emitió una orden de captura contra el exjefe guerrillero el pasado 26 de noviembre.

Sombra y Kafir tienen una particularidad frente a otros excombatientes: primero, pasaron por Justicia y Paz, estuvieron en la cárcel un tiempo y recobraron la libertad de manera condicionada, a raíz de su sometimiento a la JEP, mientras colaboran con esta justicia especial. Hace seis meses, precisamente, Sombra estuvo en la justicia especial compareciendo en el macrocaso 001, que investiga los casos de secuestro a manos de las Farc. Además, ambos hombres ya habían sido noticia en los últimos días, luego de que protagonizaran un confuso tiroteo en zona rural de Rovira, Tolima, en el que no hubo víctimas fatales, pero se incautó un fusil AK-47.

El sábado 25 de enero, la Policía de este municipio atendió una llamada de emergencia y los agentes llegaron hasta la carretera que conduce a la vereda Totumo. Allí fueron recibidos con disparos, y luego de que se normalizara la situación, encontraron a Sombra en la camioneta que le asignó la Unidad Nacional de Protección (UNP) con su escolta. A pesar de que fue retenido y llevado hasta la estación de Rovira y de que tenía una orden de captura en su contra, ese día no fue capturado, sino que tras comprobarse su identidad fue dejado en libertad porque no se encontraron elementos sospechosos en su vehículo.

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Sombra fue puesto a disposición de un juez de control de garantías y el siguiente paso en la investigación, supo este diario, es que las autoridades intentarán hacerlo hablar, para dar con el paradero del ganadero Estupiñán y para identificar a los otros dos hombres que serían parte de la estructura criminal. “Por inteligencia creemos que estos delincuentes permitieron que el ganadero perdiera la vida”, dijo el general Murillo, pues al parecer el hombre consumía un medicamento vital que no le fue suministrado en cautiverio, pero en el momento ni siquiera se conoce dónde podrían estar sus restos.

En Caquetá le temen a Kafir. Fuentes de la región aseguraron que, desde la firma del Acuerdo, la presencia de este exmilitante en el departamento se ha fortalecido y ya ha amenazado a varios empresarios, infundiendo miedo en la zona. Se dice que Estupiñán le habría servido de testaferro a alias el Paisa y que, quien fuera su segundo al mando en la Teófilo Forero, ordenó secuestrar al ganadero como una forma de saldar viejas rencillas. Esa hipótesis, sin embargo, no ha sido confirmada por ninguna autoridad.

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