¿El 'socio' del 'Loco' Barrera?

Como un joven normal, que no cargaba ni $15 mil pesos en el bolsillo y era el consentido de su mamá, así se refieren sus compañeros de la Universidad del Rosario a Óscar Guillermo Sierra. Estados Unidos lo vincula con el narcotráfico.

El 2 de septiembre de 2011 el presidente Juan Manuel Santos anunció con bombos y platillos que, en el marco de la ‘Operación Vuelo Final’, las autoridades habían capturado a 36 miembros de la organización del narcotraficante Daniel El Loco Barrera, quienes eran pedidos en extradición por los Estados Unidos. Ese día se le cayó el cielo a Martha Ferro. Entre los detenidos estaba su hijo Óscar Guillermo Sierra Ferro, que, según las autoridades, era apodado El Gordo y habría ayudado al capo a conseguir unas avionetas para el tráfico de estupefacientes.

Hasta el día que lo detuvieron, Óscar Guillermo no había tenido problemas con la justicia. “Ni siquiera había pisado una comisaria”, aseveró su madre. “Es que, con todo respeto, Óscar Guillermo es un hijo de mamá, no salía de la casa si no era con su permiso, ella conocía a todos sus amigos y le decía quiénes le parecían buenos y quiénes no. Cuando se montaba a un taxi, la llamaba y no colgaba hasta que llegaba a su destino”, recordó su abogado Álvaro Moreno.

Al saber que lo habían detenido, la señora Ferro se acercó a los amigos de Óscar Guillermo. Quería saber si su hijo le escondía algo. La respuesta fue siempre la misma: ninguno de ellos lo había visto en malos pasos y dudaban mucho de que él fuera narcotraficante. “Se la pasaba pidiendo para el bus o el almuerzo; siempre andaba con lo justo, con $20.000 o $30.000 en el bolsillo”, le aseguraron. Fue tal la consternación de sus amigos de universidad por lo sucedido que seis de ellos les escribieron a los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia cuando supieron que al muchacho de 21 años de edad iban a extraditarlo.

“Óscar Guillermo Sierra Ferro es un estudiante de cuarto semestre de la Universidad del Rosario con el que hemos sostenido amistad durante toda la carrera, tiempo en el cual no hemos visto, notado o conocido de actividades tan execrables como las que se le imputan (…) repetimos: no le hemos escuchado ni tuvimos oportunidad de notar actividades delincuenciales de su parte; todo lo contrario, es una persona formal, educada y afable que como todo joven rumbea y se divierte, pero sanamente”. Sin embargo, a pesar de su petición, la suerte estaba echada. El pasado 16 de abril el gobierno colombiano aprobó su extradición a los Estados Unidos, y una semana después Óscar Guillermo fue trasladado a una cárcel de ese país donde, dice, “no tiene una hora de sol”.

De acuerdo con Álvaro Moreno, el proceso en su contra está estancado porque la Fiscalía no ha podido demostrar nada. “La fiscal Hoffman dice tener 32 grabaciones que lo incriminan. Nosotros las escuchamos y en ninguna de ellas se escucha su voz. En ellas tampoco lo mencionan”, aseveró el abogado.

Y agregó que la justicia cuenta con unos audios obtenidos después de interceptar las líneas de Óscar Guillermo y su familia, pero que en ellos no hay nada sospechoso y, además, fueron conseguidos sin una orden judicial. En un oficio del 25 de enero de 2012, la Fiscalía de Colombia le confirmó a Moreno que “si bien se cita en los documentos remitidos por las autoridades judiciales de los Estados Unidos que se realizaron interceptaciones telefónicas, en el mencionado expediente no existe constancia sobre la autoridad que pudo haber dispuesto la práctica de las mismas, motivo por el cual tampoco figura copia de la autorización emitida para tal fin”.

Además, como lo denunciaron Noticias Uno y El Nuevo Herald de Miami, sobre Andrea Hoffman, la fiscal que lleva el proceso en su contra, habría una demanda de US$10 millones por irregularidades en otro proceso en el que se extraditó a otro colombiano de quien se descubrió que no era el sujeto que las autoridades estaban buscando. Los familiares de Óscar Guillermo aseguran que “cuando se compruebe que él es inocente, no demandaremos a nadie por esto. Sólo queremos que él vuelva. Aunque tenemos claro que el mal ya está hecho”.

Si bien cuando fue trasladado a Estados Unidos un policía le dijo: “Tranquilo que en ocho meses está de regreso”, Óscar Guillermo está preocupado porque su caso no avanza. Pero sus familiares no pierden la esperanza. “Hasta los porteros del edificio están tristes por lo que está sucediendo; pregúnteles, lo conocen desde hace 16 años que vive ahí”. Su madre ha hablado con decenas de abogados y expertos y todos le dicen que con su hijo se está cometiendo una injusticia.

Durante meses, las autoridades colombianas guardaron silencio al respecto. No obstante, en una reciente carta, la Cancillería informó que visitará a Óscar Guillermo, el adolescente al que Estados Unidos señala como el socio más joven de El Loco Barrera y a quien sus allegados describen como un muchacho juicioso que respondía con sus deberes, nunca cargaba mucho dinero y entre semana nunca llegaba a la casa más tarde de las ocho de la noche.