El trago no es excusa

La Corte Suprema confirmó la condena contra un joven que abusó de una amiga aprovechando que estaba ebria.

La joven, cuya identidad no se revela, fue abusada el 14 de enero de 2011. / 123rf

Mientras se siguen recogiendo testimonios y pruebas que esclarezcan el presunto abuso sexual perpetrado en el restaurante Andrés Carne de Res el pasado 2 de noviembre, la Corte Suprema de Justicia acaba de confirmar una condena que aviva la controversia generada por este caso y por las declaraciones que se han hecho al respecto: una sentencia contra un joven que abusó sexualmente de una de sus amigas (y pareja de uno de sus amigos), aprovechando que ella se encontraba bajo los efectos del alcohol.

En el fallo de 13 páginas —en el que no se revela la identidad de los involucrados en este caso ni la de los juzgados que previamente conocieron del mismo—, la Corte Suprema de Justicia hace un recuento de una noche de copas que terminó convertida en una noche de pesadilla para una menor de edad y su novio. Era el 14 de enero de 2011 y cuatro amigos, Adriana, Santiago, Camilo y Lucía, la novia de éste, celebraban en la casa de la primera tras la terminación de un evento para el que habían sido contratados.

Además recordaban sus años de colegio. Recientemente se habían graduado. Luego se les unió Andrés, otro amigo. Los cinco (todos menores de edad) empezaron a tomar alcohol hasta que el licor se les terminó. Entonces salieron a comprar más y siguieron bebiendo. De repente, Lucía se sintió mal y vomitó. Santiago y Adriana la cargaron, la llevaron hasta el estudio y la dejaron en un colchón que allí se encontraba. No sin antes cambiarle la ropa, que se encontraba manchada de vomito.

Con Lucía descansando, Adriana y Santiago subieron a la terraza de la casa y siguieron tomando junto con Andrés. Hasta que este dijo, literalmente, que iba a “bajar por un jamón”. Cosa que no hizo. En cambio se fue a donde se encontraba Lucía y, en palabras del juez de primera instancia, procedió, “aprovechando el estado en que se encontraba, para accederla carnalmente”. El 29 de marzo de 2012, Andrés fue absuelto.

No obstante, tras un minucioso estudio, Andrés (ya mayor de edad) fue condenado por un tribunal superior por el delito de acceso carnal abusivo con incapaz de resistir. La defensa del adolescente no estuvo de acuerdo con el fallo porque, en su criterio, el tribunal les dio a los testimonios de la abusada y de los testigos del hecho una validez que no merecían.

Incluso aseguró que “la supuesta víctima tenía plena conciencia de sus actos, sintió, vio y percibió lo que estaba sucediendo. Es decir, consintió a la relación sexual que sostuvo con el acusado. No de otra manera se entiende que lo reconociera porque al tocarle el cabello era diferente al de su novio”.

Y agregó que, de acuerdo con el testimonio de un amigo de Andrés, “una vez sucedida la relación sexual, éste le comentó el hecho, lo cual no sería lógico si se tratara de una violación”. De la misma forma aseguró que, de acuerdo con el testimonio de Adriana, entre Andrés y Lucía “existió cierta empatía y que incluso en algunas ocasiones salieron juntos”.

Todo esto para concluir que “el testimonio de la presunta víctima no es ajustado a la realidad, ya que sus dichos atentan de manera flagrante contra las reglas de la lógica común” y que el “tribunal, al sopesar las pruebas, debió restarle credibilidad a la testigo de cargo y así confirmar el fallo (de primera instancia) por estimar que la relación sexual entre procesado y presunta víctima fue consentida, sólo que se realizó bajo los efectos del licor que, en este caso y según sucede cotidianamente, actuó como agente desinhibidor”.

En su respuesta, la Corte fue sucinta: el abogado defensor se dedicó a cuestionar el testimonio de la víctima sin que, en ningún momento, señalara las supuestas inconsistencias en las que ella habría incurrido. Tampoco demostró el supuesto error cometido por el tribunal a la hora de condenar a su defendido. Por , la Corte Suprema de Justicia confirmó la sentencia en contra de Andrés.

Ya en el pasado, la Corte Suprema de Justicia ha confirmado condenas contra hombres que abusaron de mujeres aprovechándose del estado de embriaguez en el que ellas se encontraban. De hecho, el pasado 8 de enero, el alto tribunal confirmó la condena a 74 meses de prisión contra un profesor que se aprovechó de que una de sus subordinadas estaba ebria y tuvo relaciones sexuales con ella.

El hombre aseguraba que el sexo fue consensuado y que la mujer ya era adulta, por lo que sabía lo que hacía. La Corte no estuvo de acuerdo y fue vehemente en que “la situación de la víctima, que se hallaba con graves alteraciones de la conciencia al momento de producirse el hecho, producto de la ingesta de bebidas alcohólicas, era conocida por el acusado y sabía que la mujer no estaba en capacidad de disponer conscientemente de su sexualidad”.

Y agregó que en estos casos, la persona “debe estar exenta de cualquier interferencia que pueda anular o diezmar severamente su capacidad de decisión, o de cualquier situación que la coloque en imposibilidad de acceder con total conciencia y libertad, condición que resulta exigible tanto para el consentimiento expreso como para el sobreentendido, tácito o inferido, pues también este presupone capacidad y libertad de decisión”.

Con estos antecedentes, la justicia sigue investigando lo sucedido en Andrés Carne de Res el pasado 2 de noviembre y si la relación sexual que se presentó entre el supuesto abusador y la víctima, cuya identidad no se ha revelado, fue consensuada o fue una violación.

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@juansjimenezh