Tuvo un costo de $1.436 millones

El yate que los Jaramillo no reportaron para reparar a sus víctimas de Interbolsa

Según reportes de la DIAN que ya fueron remitidos a la Fiscalía, la firma Inversiones Jaramillo Botero, de Rodrigo Jaramillo, expresidente de Interbolsa, y su familia, adquirió esa embarcación en 2010. Pero este activo no se registró en el inventario para reparar a las víctimas del desastre financiero.

Rodrigo Jaramillo, expresidente de Interbolsa. / Archivo

Desde hace años se habla del lujoso yate del empresario Tomás Jaramillo, cabeza del Fondo Premium de Curazao y condenado por el caso Interbolsa –un descalabro bursátil de cerca de $350 mil millones–. No obstante, en una entrevista publicada en el diario El Tiempo en julio de 2015, Jaramillo sostuvo que dicho yate no era suyo, sino de la familia de su esposa, y que por eso no había sido reportado en el inventario de sus bienes para reparar a las víctimas. “Sé muy bien las consecuencias de esconder un bien”, aseguró entonces. No obstante, a la Dirección de Impuestos Nacionales (DIAN) y a la Fiscalía acaban de llegar a nuevos documentos que probarían que Jaramillo y su empresa Inversiones Jaramillo Botero y Compañía son los dueños reales del mentado yate, que fue adquirido en el año 2010 por US$773 mil. Es decir, cerca de $1.436 millones de acuerdo con la tasa de cambio del dólar para la época. (En contexto: Interbolsa, la historia de un desplome)

El Espectador conoció dichos documentos de la DIAN. Allí se reportó la transacción en la que quedó constancia del comprador: Inversiones Jaramillo Botero, la empresa de Rodrigo Jaramillo, expresidente de Interbolsa (también condenado), su esposa y sus hijos, incluido Tomás. En junio de 2010 se registró la compra ante el organismo tributario y en el documento se lee que el yate fue adquirido a la compañía Gaia Maritime Services, ubicada en Florida (Estados Unidos). La firma transportadora del yate fue Caribbean American Shipping Agency Ltda. En ese formato de importación de la embarcación también se consignaron otros detalles de la compra suntuosa. Una adquisición que coincide con las maniobras fraudulentas de Interbolsa y sus filiales con el Fondo Premium en Curazao. Es decir, en aquellos tiempos boyantes en los que el flujo de caja jamás les faltó a Tomás Jaramillo y a su socio en estas andanzas, Juan Carlos Ortiz. (Le puede interesar: Recorriendo el caso Interbolsa)

Pero, ¿cuáles son las especificaciones del yate? Se trata de una embarcación de recreo y pesca deportiva de nombra Gaia. Es un modelo 50 Manhattan, sedan cruiser, del año 2007, de color azul con interior blanco y dos motores, que incluye un bote auxiliar y varios lujos. Su matrícula es 40537 Pext. En los registros se advierte que se tramitaron los permisos para la solicitud de embarque del yate en Cartagena en el terminal marítimo ubicado en el sector de Manga. En marzo de 2011, sin embargo, Gaia fue enviado a Panamá por la misma firma, Inversiones Jaramillo Botero. Esta transacción podría poner en apuros a Tomás Jaramillo, pues este activo jamás fue puesto a disposición de las autoridades ni del agente liquidador del Fondo Premium, Alejandro Revollo. Con una particularidad: cerca del 88 % de los bienes embargados en este caso corresponden al empresario Víctor Maldonado y su familia. Es decir, poco entregaron Ortiz y Jaramillo.

Maldonado, a pesar de estar acusado de los delitos de estafa agravada, captación masiva de dineros, no reintegro de dinero y concierto para delinquir, recuperó su libertad en enero pasado, pues cumplió más de 240 días tras las rejas sin que su juicio hubiese empezado. Al margen de este traspié procesal, para la Fiscalía no hay dudas de que Maldonado, Tomás Jaramillo, su papá Rodrigo Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y otros más montaron una estructura criminal que les hizo creer a más de 1.200 personas que sus inversiones en el exterior habían sido el negocio de sus vidas cuando, en realidad, dichos negocios terminaron engordando las cuentas personales de este selecto grupo. Para lograr la captación y estafa utilizaron sociedades y negocios para triangular dineros en Estados Unidos, Curazao, Islas Vírgenes Británicas, Bahamas, Panamá y Colombia. El vicepresidente financiero de Interbolsa, Jorge Arabia, contó todos los detalles de esta cruda radiografía. (Balance del caso Interbolsa)

De hecho, el pasado 4 de julio, este diario publicó el artículo “Las confesiones de Jorge Arabia, testigo clave en Interbolsa”. Allí no solo se reseñaron sus revelaciones para desentrañar el derrumbe de la comisionista de bolsa más grande de Colombia, sino que además se consignó la hoja de ruta que le dio a la Fiscalía para unir el rompecabezas de la debacle financiera. “El Fondo Premium siempre fue una papa caliente para todo el mundo, porque uno nunca sabía eso cómo funcionaba, era como una caja negra (…) En realidad nunca se le explicó a la gente (que invirtió en Premium, en Curazao) que la plata lo que hacía era dar una vuelta para traerla a Colombia e invertir en compañías que los socios querían, o sea Ortiz, Jaramillo y Maldonado”, relató el declarante, quien, además, le ha entregado a la Fiscalía 46 informes con 1.157 folios que contienen las pruebas de sus afirmaciones y la trazabilidad del dinero que se ferió.

El cuento del yate de Tomás Jaramillo ya había sido tratando antes. La revista Dinero, por ejemplo, contó en el año 2013 que mientras muchos estafados por el Fondo Premium buscaban recuperar a toda costa su inversión perdida, a Tomás Jaramillo se le vio muy festivo junto con su familia disfrutando de las Fiestas del Mar en Santa Marta a bordo de su yate. Paralelamente se adelantaba entonces la imputación de cargos contra Jaramillo por el descalabro. De allí la indignación de muchos al observar semejante festín y derroche en plena bahía de la Perla de América. Incluso, reporteros de la revista interrogaron en ese momento a Rodrigo Jaramillo, amo y señor de Interbolsa, quien solo atinó a responder: “En este país no hay un juez capaz de declararnos inocentes. La galería y los medios de comunicación nos quieren en la cárcel (…) No podemos negarnos entonces un poco de paz y tranquilidad”.

En ese momento, 2013, se dijo que el yate le pertenecía a Juan Luis Ruano, suegro de Tomás Jaramillo, y que había tenido un costo de US$320 mil. Hoy, por los documentos en poder de este diario y de la propia Fiscalía, se sabe que dicha embarcación valió US$773 mil y que el comprador en 2010 fue la firma Inversiones Jaramillo Botero y Compañía. A todo esto se suma una columna del año 2014 de la periodista María Jimena Duzán en Semana. Allí reveló varios correos electrónicos que muestran que Jaramillo y compañía sí usaron los dineros del Fondo Premium para sufragar sus lujos. Por ejemplo, según estos mensajes cruzados, al menos US$550 mil de Premium fueron usados para pagar el yate de los Jaramillo.