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“Para eliminar la violencia contra las mujeres se necesita una fórmula colectiva”: ONU en Colombia

Cada hora, nueve mujeres son víctimas de violencia por parte de su pareja en Colombia. Martín Santiago, coordinador residente de la ONU en Colombia, analiza los retos del mundo y Colombia para eliminar la violencia contra las mujeres.

Martín Santiago Herrero es coordinador residente de Naciones Unidas y representante residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia desde julio de este año.

Hoy hace 56 años fueron asesinadas en República Dominicana las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y Maria Teresa, por ser activistas contra la dictadura de Leónidas Trujillo, pero sobre todo por ser mujeres: por atreverse a desafiar los roles tradicionalmente asignados y participar en política expresando libremente sus ideas.  En su memoria, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres.

Esta no sólo es una fecha para recordar y solidarizarnos con todas las mujeres que han sido y son víctimas de violencia de género, sino una oportunidad para que todos, hombres y mujeres, reafirmemos nuestro compromiso con erradicar esta grave problemática que impide el desarrollo pleno e igualitario de nuestra sociedad.

A nivel global, una de cada tres mujeres sufre violencia durante su vida. Por la magnitud y gravedad de esta violación de los derechos de la mitad de la humanidad, la Organización Mundial de la Salud definió la violencia contra las mujeres como una “pandemia mundial”. Es decir, como una enfermedad. Lo que nos obliga no sólo a reflexionar sino a actuar de manera inmediata.

Para que el fin de la violencia contra mujeres y niñas sea realidad, se requieren leyes que protejan a las mujeres y castiguen a los perpetradores; servicios que ayuden a las víctimas a reconstruir sus vidas, medidas de prevención integral y financiación suficiente para apoyar todas estas iniciativas. Y se requiere también poner fin a las actitudes y normas sociales que toleran esta violencia.

A pesar de que en Colombia existe una amplia legislación en esta materia, la violencia de género sigue siendo un problema de graves dimensiones. Las cifras así lo muestran: durante 2015, en promedio, cada día 112 mujeres reportaron ser víctimas de violencia por parte de sus parejas, es decir, 9 agresiones por hora. El año pasado se realizaron 18.876 exámenes médico legales por presunta agresión sexual. En el marco del conflicto armado, la violencia contra las mujeres se agudiza. Durante 2015, más de 5.000 mujeres fueron víctimas de delitos contra la libertad y la integridad sexual, lo que representa un incremento de cerca del 20% frente a 2014.

Esta violencia contra las mujeres es una gravísima violación a sus derechos. Pero no sólo eso. Es además un problema que afecta al conjunto de la sociedad, impide el pleno desarrollo y representa un obstáculo para la construcción de una sociedad pacífica, lo cual es particularmente relevante para Colombia si queremos que el camino que el país ha emprendido hacia la paz llegue a buen término. Una paz sostenible y duradera requiere, sin duda alguna, que las mujeres, que son la mitad de la población, puedan vivir en paz en sus hogares, en sus trabajos y en el espacio público.

Si la violencia contra las mujeres es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto, la solución también está en manos de todos y todas.

El Gobierno tiene la responsabilidad de implementar las leyes y normas que garanticen una prevención y atención efectivas para que las mujeres puedan ver en las instituciones a un aliado confiable al cual dirigirse en caso de sufrir violencia. Para poner un alto a la impunidad es preciso contar con instituciones fuertes.

La erradicación de las violencias contra las mujeres exige también la eliminación de imaginarios, estereotipos y prejuicios que permiten que éstas se reproduzcan y toleren. Para ello. la educación y pedagogía con los y las más jóvenes y el compromiso de los medios de comunicación en la difusión de imágenes y contenidos no sexistas son fundamentales.

De igual manera, es clave el compromiso de la cooperación internacional y los aliados del sector privado para garantizar que las iniciativas de erradicación de la violencia contra las mujeres cuenten con el apoyo y los recursos necesarios.  

Desde Naciones Unidas seguiremos trabajando decididamente para erradicar las violencias contras las mujeres y las niñas. Difundimos este día el mensaje de la Campaña del Secretario General “Únete” para poner fin a la violencia contra las mujeres, e invitamos a todos los sectores sociales a pintar el mundo de naranja. Naranja como color de alerta frente a un problema global, pero también color de optimismo, esperanza, no violencia y paz. Este 25 de noviembre, pintemos Colombia de naranja, visibilizando el compromiso y voluntad de todos y todas por vivir en un país libre de violencia contra las mujeres. La fórmula para lograrlo está en nuestras manos.

*Coordinador residente de la ONU en Colombia