Eln: reducido pero activo

Un informe de inteligencia al que tuvo acceso El Espectador demuestra que el Ejército de Liberación Nacional no ha perdido todo su poder debido a sus vínculos con el narcotráfico.

El Eln ya no tiene el protagonismo de antes. Sin embargo, sigue activo y fuerte en varias regiones del país como el Catatumbo (Norte de Santander), el sur de Bolívar, Arauca, Cauca, Nariño y Chocó. Así lo confirman documentos de inteligencia a los que tuvo acceso El Espectador. En ellos se resalta que el Comando Central (Coce) de la organización ha perdido poder frente a unos bloques y que esto ha frustrado la unidad de la organización.

La investigación refiere que el Eln está enfocado en preservar dos de sus fuentes de financiación más importantes: el narcotráfico y la extorsión a los mineros. Por el lado del narcotráfico, el Eln se ha concentrado en las costas de Nariño, Cauca y Chocó, regiones con gran número de cultivos ilícitos y rutas para el tráfico de coca. Para mantener su poder en estas zonas, han recurrido a acuerdos de no agresión con algunas bandas criminales, como ’Los Rastrojos’, y con las Farc.

En lo que a minería se refiere, las autoridades presumen que el frente Darío Ramírez Castro de la organización estaría influyendo en varias minas del sur de Bolívar, rico en yacimientos auríferos. Sin embargo, las intenciones del Eln no se reducen a las zonas rurales: también está interesado en fortalecer su presencia en las ciudades, debilitada por la Fuerza Pública.

Tras la desarticulación de siete de los ocho frentes urbanos que tenía, el Eln insiste en hacer presencia en las ciudades a través de células de milicianos más pequeñas que, no obstante, siguen constituyendo una amenaza. Estas células se han encargado de generar golpes de opinión a través de, por ejemplo, la instalación de banderas y vallas alusivas a la organización guerrillera, además de aprovisionar de recursos financieros y bélicos a las estructuras rurales.

Los documentos recuerdan que en el IV Congreso del Eln, realizado en 2006, se definió que estas estructuras urbanas tendrían como objetivo infiltrar organizaciones sociales y universidades para reclutar simpatizantes y colaboradores. Se presume que el fin último sería presentar una organización vigente, con la cual sentarse a dialogar un posible proceso de paz.

Las autoridades estiman en 1.230 el número de milicianos que harían parte de estas estructuras urbanas. Entre ellos habría que contar a los 346 miembros del frente urbano Carlos Germán Velasco Villamizar que hace presencia en la ciudad de Cúcuta (Norte de Santander) y es el único que sobrevive.

Ante el reciente paro armado que esta organización guerrillera decretó en la llamada zona ABC (Arauca, Boyacá y Casanare), con el ánimo de conmemorar el 31° aniversario del frente Domingo Laín Sáenz, y los 11 años de creación del Batallón Mártires del ABC, los documentos aseguran que el objetivo principal del Eln era generar un ambiente de inseguridad y zozobra que motivara a los ciudadanos de la región a quedarse en sus casas. Esta zona del país ha sido una de las que más ha sufrido con las acciones de este grupo armado ilegal.

Recientemente, el Eln hostigó los municipios araucanos del Fortul y Tame demostrando que esta región sigue siendo uno de sus fortines. Esta organización guerrillera no ha querido soltar la gran fuente de financiación que ha sido la extorsión a las multinacionales petroleras que hacen presencia en esta zona, es por ello que se niegan a salir de ahí.

Los documentos reiteran que el Eln no está acabado. Sin embargo, aseguran que tiene dos puntos débiles: primero, la ausencia de poder del Coce, que ha permitido el fortalecimiento y la independencia de los bloques más importantes y que podría llevar a la desintegración de la organización y segundo, el conflicto con la guerrilla de las Farc, que ha terminado debilitando a las dos organizaciones guerrilleras.

Por último, los documentos evidencian cierto pesimismo ante la posibilidad de un diálogo de paz con este grupo ilegal armado y en ellos se asegura que no se debe esperar mayor disposición de parte del Eln de sentarse a hablar sobre un acuerdo.

A finales de julio de este año, la Policía presentó una fotografía que, presumen las autoridades, se tomó en un lugar cercano a la frontera con Venezuela. En ella aparecen los miembros del Comando Central, alias Pablo Beltrán, alias Gabino, alias Ramiro Vargas y alias Antonio García, con canas en el pelo y algo envejecidos. La imagen fue encontrada en los computadores de Luis Alberto Estrada, alias Mono Einer, y Nafer Miguel Julio, alias Evert, —capturados el 4 de julio pasado— y demuestra que los 46 años de esta guerrilla no han pasado en vano.

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