Orden de captura contra patrullero condenado por muerte del grafitero Diego Felipe Becerra

Wilmer Antonio Alarcón fue sentenciado por homicidio agravado. Desde el 19 de agosto se encuentra en libertad por vencimiento de términos.

En las últimas horas el juzgado 43 de conocimiento de Bogotá expidió la orden de captura en contra del patrullero de la Policía Wilmer Antonio Alarcón Vargas, condenado el pasado 22 de agosto por su responsabilidad en la muerte del joven grafitero Diego Felipe Becerra Lizarazo, en hechos registrados el 19 de agosto de 2011 en la capital de la República.

La orden de captura 157430 ya está en poder del CTI de la Fiscalía y la Dijín de la Policía que deberán establecer el paradero del uniformado, quien casualmente recuperó su libertad días antes de la audiencia en la que se emitió el sentido de fallo condenatorio en su contra.

Esto por decisión del juez 47 de conocimiento que consideró que se había presentado un vencimiento de términos en el proceso que se adelantó contra Alarcón Vargas por el delito de homicidio agravado en calidad de autor. El uniformado recuperó su libertad en la tarde del 19 de agosto.

Desde ese momento su paradero es una incógnita. No quiso asistir a la audiencia de sentido de fallo argumentando que no contaba con las garantías procesales puesto que no se le permitió defenderse con su abogado de confianza, sino que se le impuso un defensor de oficio.

Fuentes cercanas al proceso señalaron que existió una falla en la gestión por parte del centro de servicios del complejo judicial de Paloquemao.Debido al riesgo que existe que el patrullero evada el actuar de la justicia, se le hizo una petición especial a la Policía para que evite que el condenado salga del país. 

Los padres del menor aseguraron tras la audiencia en la que se conoció el fallo condenatorio que hay un “temor muy grande” puesto que se puede escapar. Información allegada al caso señala que la semana pasada estuvo en la oficina de su abogado defensor, sin embargo por el momento se desconoce su paradero.

Debido a las afectaciones que ocasionó la orden de libertad y la falta de requisitos y limitaciones que se le impusieron al procesado la defensa de los padres de Becerra Lizarazo interpuso una acción de tutela en contra de la decisión del juzgado 47 ante el Tribunal Superior de Bogotá.

La condena

El patrullero Wilmer Antonio Alarcón fue hallado responsable de dispararle por la espalda, y sin justificación alguna, al joven de 16 años en la calle 116 con Avenida Boyacá. Para el juez nunca se demostró un motivo que llevará al uniformado a accionar su arma de dotación contra el menor de edad.

El patrullero aseguró que había sido en defensa propia, hipótesis que se derrumbó durante el proceso puesto que quedó demostrado que el joven no portaba un arma de fuego como aseguró Alarcón. Para sustentar esto se tuvieron en cuenta los dictámenes forenses y pruebas técnicas realizadas.

En las mismas se reveló que Becerra Lizarazo no tenía muestras de pólvora en sus manos ni ropa, además en el maletín solamente tenía aerosoles con los que había pintado grafitis en compañía de dos amigos en el norte de la capital de la República esa misma noche.

Los testigos aseguraron que el patrullero retuvo a Becerra Lizarazo, caminó con él unas cuadras y de un momento a otro el joven salió corriendo. En ese momento el uniformado adscrito a la Policía Metropolitana ejecutó su arma de fuego causándole una herida mortal.

Para el próximo 27 de octubre se convocó la audiencia en la que se dará a conocer el monto de la condena en contra del patrullero. La Fiscalía y la representante de víctimas solicitaron que se emita una sentencia no inferior a los 33 años de prisión debido a la gravedad del caso y que se trató de un menor de edad.

Alarcón es procesado además por su participación en la manipulación de la escena del crimen. El patrullero habría tenido conocimiento sobre la orden dada por sus superiores para obtener un arma de fuego en el mercado negro y ubicarla en el lugar donde se habían presentado los hechos.

Esta acción tenía como objetivo desviar la investigación y así acusar al joven de 16 años de haberlo amenazado con un arma. El dicho de Alarcón es que recibió un llamado de alerta por parte de un conductor de un bus de servicio público frente a un robo por parte de tres jóvenes.

 

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