Un problema que no tiene una solución única

En Colombia no hay cifras claras para medir la reincidencia: FIP

La Fundación Ideas para la Paz elaboró un informe en el que llama la atención sobre la importancia de que exista una medición clara de cuántos reincidentes hay en el país. Una de las conclusiones es que se debe dejar de pensar que la cárcel es el remedio para el problema.

Según el economista Santiago Tobón, el 7,9 % de los internos condenados vuelve a ingresar a la cárcel. / Archivo

La reina de la reincidencia en Bogotá, Carmen Alicia Chavarro, fue capturada el pasado 21 de febrero en el barrio Restrepo. En su contra pesaban 43 capturas en flagrancia por robar alimentos en pequeñas tiendas de barrio, que después vendía a centros de receptación. Por más que las autoridades sabían de sus andanzas en varios sectores de la capital, Chavarro seguía robando. Su nombre apareció en una de las listas que publicó la Fiscalía el mes pasado, en donde se divulgaron las fotografías de los reincidentes más buscados, no sólo en Bogotá, sino en todo el país. Con ayuda de la comunidad, Chavarro fue capturada, una vez más, en flagrancia y hoy es el ejemplo de cómo en Colombia los delincuentes que repiten sin tregua sus delitos se han convertido en un problema más para el ya congestionado sistema judicial.

La Fundación Ideas para la Paz (FIP) acaba de publicar un informe en el que tres de sus investigadores, Juan Carlos Garzón, María Victoria Llorente y Manuela Suárez, se dedicaron a estudiar el fenómeno de la reincidencia en el país. De entrada, los autores aclaran que se trata de un problema para el cual no hay una solución única y que una de las situaciones más graves es que en Colombia no existen cifras claras para determinar los alcances reales de esta problemática o en qué estado se encuentra en el país. “No hay consenso sobre lo que es la reincidencia; se suele mezclar peras con manzanas. No existe una única forma para medir la reincidencia, por lo que los datos disponibles no necesariamente hablan del mismo problema”, señala el informe.

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Aunque la FIP insiste en que la falta de números limita la investigación en el tema, asegura que tanto la Fiscalía como la Policía han trabajado en organizar sus propias cifras para hacerse una idea de qué enfrentan. De acuerdo con las cifras que condensó el Inpec en un informe estadístico publicado en enero de este año, la población reincidente (teniendo en cuenta a las personas con medida de detención domiciliaria o brazalete electrónico y aquellas que están en la cárcel sindicadas y condenadas) es de 20.213 personas, que equivalen al 17,7 % de la población reclusa, condenada y no condenada. “Un dato a destacar es que en los últimos seis años la población reincidente ha aumentado en un 47 %”, resalta el informe de la fundación.

Otra de las cifras que tuvieron en cuenta los investigadores de la Fundación Ideas para la Paz es la que encontró el economista Santiago Tobón: el 7,9 % de los internos condenados vuelve a ingresar a la cárcel al año siguiente de su salida. Además, de acuerdo con la información que maneja el Ministerio de Justicia, lo delitos por los que más se presentan casos de reincidencia son el hurto y los que están relacionados con porte de armas de fuego. El informe de la FIP reitera que la falta de números para hacer un diagnóstico de la problemática limita sus hallazgos. Sin embargo aclara que sí existen documentos oficiales que se pueden estudiar para saber en qué estado se encuentra Colombia frente al resto del mundo en lo que tiene que ver con la reincidencia.

“Tomando el análisis de recondena, durante un período de un año de observación, en los Estados Unidos la reincidencia es del 23 % (2005-2010); en Irlanda del Norte, del 25 % (2005); en Inglaterra y Gales, del 45 % (2013), mientras que en Colombia es del 8 %”, explica el informe, en donde también se da una advertencia clave: el hecho de que el país esté por debajo de los países del Reino Unido no significa que la situación es mejor. “Las cifras disponibles podrían ser el resultado de un importante nivel de subregistro, con lo cual las estimaciones servirían más para revelar la limitada respuesta institucional que para mostrar la dimensión real del problema”, se puntualiza en el informe.

“Sin una medición confiable, el sistema de justicia está navegando a ciegas respecto a la prevención de nuevos delitos y la capacidad de reintegración social de las personas que han violado la ley. La diferencia de definiciones e indicadores aleja la posibilidad de una estrategia articulada y puede desinformar a la ciudadanía, sin parámetros de comparación. La primera tarea, entonces, es contar con mejores datos y mecanismos de seguimiento”, advierten los investigadores de la FIP. Para los autores del informe, otra clave para enfrentar esta problemática es cambiar la idea de que la cárcel es la alternativa para castigar a los reincidentes. Es más, explican los investigadores, la prisión puede llegar a ser contraproducente.

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“La evidencia no sugiere que quienes pasan por los programas que ofrecen las cárceles tengan un menor riesgo de reincidencia. Bajo estas condiciones, puede tener un ‘efecto criminógeno’ que incrementa la posibilidad de reincidencia. La cárcel puede tener un mayor efecto para los delitos violentos”, dice el informe. Asimismo, los autores resaltan que otro problema que se debe atacar es el hecho de que en el país, para reducir los niveles de reincidencia, las medidas no deben limitarse a la imposición de una condena o a la resocialización en la cárcel. “Se requieren medidas de prevención dirigidas a disminuir los múltiples factores de riesgo y a fortalecer los de protección, generando capacidades específicas que faciliten la inclusión económica y social”, indican los investigadores.

Otra de las recomendaciones de la FIP es fortalecer el papel de las autoridades locales, no sólo para disminuir los niveles de corrupción, revisar los incentivos que la propician y fortalecer la supervisión de los delincuentes reincidentes, sino también para apoyar las medidas alternativas al encarcelamiento. “Medir la reincidencia es una tarea difícil pero necesaria”, concluye el informe.