La entrega de María del P. Hurtado

La exdirectora del DAS quedó detenida en Panamá y ayer fue trasladada a Bogotá. En la Fiscalía está a disposición de la Corte Suprema de Justicia, que se apresta a emitir un fallo por su presunta participación en las ‘chuzadas' del DAS.

 La madrugada del sábado se entregó en Panamá la exdirectora del DAS de Colombia, María del Pilar Hurtado, contra quien se había emitido una circular roja de la Interpol para que comparezca en Colombia por cargos penales dentro del escándalo de “las chuzadas”. Ayer mismo fue trasladada a Bogotá y quedó detenida en el búnker de la Fiscalía General de la Nación a disposición de las autoridades.

A mediados de 2010, pocos meses antes de salir hacia Panamá asegurando ser una perseguida política, la funcionaria rindió en la Fiscalía un interrogatorio de 22 páginas, en el que negó cualquier complot desde el DAS para desacreditar a magistrados, periodistas y dirigentes de oposición en los tiempos del segundo gobierno de Álvaro Uribe. Según dijo, fue después de las denuncias de los medios de comunicación que se enteró del burdo espionaje desplegado por sus agentes de inteligencia y reiteró la versión según la cual dentro de la Corte Suprema de Justicia el DAS tenía “fuentes humanas” para evitar posibles infiltraciones de la mafia. Aunque remató su interrogatorio asegurando que seguiría a disposición de la Fiscalía si la requería nuevamente, súbitamente viajó a Ciudad de Panamá y desde entonces nada volvió a saberse de ella, a pesar de los múltiples requerimientos para que encarara la justicia colombiana.

Antes de conocerse la noticia del asilo otorgado por el gobierno de Ricardo Martinelli, el columnista Daniel Coronell la contactó para preguntarle qué hacía en Panamá. Frente a ese cuestionamiento, Hurtado respondió: “Atendiendo un cliente e intentando pescar otros dos. Lo noto muy dateado, Daniel. ¿Me tiene chuzada?”. Una anécdota que recordó Coronell en su columna de la revista Semana “Lo que me dijo María del Pilar”, publicada en noviembre de 2010, y que muchos criticaron pues por lo menos siete de sus subalternos, hoy ya condenados, revelaron que Hurtado sí ordenó esas pesquisas ilegales, supuestamente siguiendo órdenes de la Casa de Nariño. De hecho, cuando el exsubdirector de Análisis del DAS, Gustavo Sierra, se enteró de que había grabaciones a la Corte Suprema, le hizo saber a Hurtado que eso era muy riesgoso, ante lo cual ella contestó que él era “muy miedoso”.

La justicia busca establecer qué conocimiento tuvo María del Pilar Hurtado sobre dos complots orquestados por el DAS. El primer escándalo fue el denominado caso Tasmania, en el que se intentó enlodar al magistrado auxiliar Iván Velásquez Gómez, coordinador de las pesquisas de la parapolítica. Todo comenzó en septiembre de 2007, dos días después de que la Corte Suprema llamara a indagatoria al senador Mario Uribe, primo del entonces presidente Uribe. Una carta supuestamente escrita por el paramilitar José Orlando Moncada, alias Tasmania, llegó vía DAS a la Casa de Nariño. En ella, Tasmania aseguraba que Velásquez lo visitó en la cárcel para ofrecerle beneficios judiciales a cambio de que declara contra el jefe de Estado. Pronto se develó el montaje, en el que resultó condenado el abogado Sergio González, un hombre muy cercano a Mario Uribe.

El segundo episodio ocurrió en abril de 2008, cuando emisarios del excomandante paramilitar Don Berna entraron por el sótano a la Casa de Nariño para filtrar varias grabaciones hechas con equipos del DAS, en las que supuestamente se evidenciaba una persecución de la Corte Suprema contra la Presidencia. La revista Semana develó la conspiración, el presidente de la Corte exigió investigaciones y la respuesta de Palacio fue que había un cartel de falsos testigos. La mano del DAS estuvo detrás de ambos escándalos, pero solo en 2009 vino a confirmarse todo, luego de que la Fiscalía allanara la sede del organismo de inteligencia y recopilara centenares de correos y documentos clasificados en los que se demostró la persecución contra todo aquel que se opusiera al gobierno de Álvaro Uribe. El eufemismo utilizado por los agentes era “blancos políticos”.

El escándalo que puso en jaque el segundo mandato de Uribe se agravó cuando la detective Alba Luz Flórez, más conocida como la Mata Hari, le contara a la Fiscalía todos los detalles de la denominada Operación Escalera, en la que, siguiendo órdenes del DAS, infiltró la Corte Suprema de Justicia. Para ello, enamoró a un oficial de la Policía que la contactó con otros uniformados que prestaban seguridad en la Corte, a quienes convenció de que debían apoyar ese espionaje porque tenían que ser leales a la Presidencia, por encima de sus propios protegidos. En ese escenario se grabaron las salas plenas de la Corte justo en el momento de mayor confrontación con la Casa de Nariño por cuenta de los casos Tasmania y Don Berna. El círculo cercano de María del Pilar Hurtado en el DAS confesó todos estos hechos. El exdirector de Inteligencia Fernando Tabares llegó a decir que el secretario general de Palacio, Bernardo Moreno, le indicó que a la Presidencia le interesaban cuatro blancos precisos: los senadores Gustavo Petro y Piedad Córdoba, la Corte Suprema y el periodista Daniel Coronell.

Por este caso de presunto espionaje resultaron enjuiciados ante la Corte Suprema Moreno y Hurtado. Ambos han declarado que son inocentes. La Fiscalía está convencida de su culpabilidad. El expresidente Uribe insiste en que hay una persecución para enlodar su gobierno. En contraste, las víctimas aseguran que Hurtado conoce todos los detalles de la “cacería” desplegada por el DAS. El viernes la Interpol había expedido circular roja en su contra. Sus tiempos de asilada terminaron y, según su abogado, tuvo que acudir de nuevo al gobierno de Panamá para que la ayudara a entregarse “dignamente”.