La espera del magistrado Iván Velásquez

En los últimos cuatro años han nombrado a seis magistrados y, a pesar de que su nombre siempre suena, no logra los votos suficientes para ser promovido como magistrado titular.

Desde hace cinco años el magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia Iván Velásquez Gómez es el investigador estrella de la parapolítica. Por esta razón ha sido blanco de montajes judiciales, amenazas, hostigamientos y persecuciones. Aun así, él no ha cedido en sus pesquisas y hace apenas un mes la International Bar Association lo condecoró como el abogado del año por su contribución a la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, no ha sido suficiente para que el alto tribunal lo promueva a magistrado titular.

Desde 2007 a la fecha se han hecho seis cambios de magistrados en la Sala Penal de la Corte. En la mayoría de los procesos de selección el nombre de Iván Velásquez ha sido incluido como candidato, pero a la hora de las votaciones otros han resultado escogidos. El último cambio se anunció el pasado miércoles con la elección de Luis Guillermo Salazar Otero, procedente del Tribunal Superior de San Gil (Santander), en reemplazo de Alfredo Gómez Quintero. Otra vez el magistrado auxiliar Velásquez fue derrotado.

Todos los escogidos en los últimos cuatro años tienen méritos para acceder a las magistraturas que hoy ostentan, pero después de cada elección surge el mismo interrogante: ¿por qué no le alcanzan los votos a Velásquez? Nadie duda que tiene conocimiento de investigación penal y manejo de la Corte, pero es controvertido y los hechos saltan a la vista. El último episodio se dio en Tabio, donde asistió a una reunión social con los principales promotores de la Corporación Nuevo Arcoiris y el congresista Iván Cepeda, reconocido por sus denuncias de la parapolítica y las fotos del evento sirvieron para cuestionar su independencia.

Sin embargo, él sabe de críticas y cuestionamientos, pues ya lleva cinco años en el ojo del huracán debido a todos los años que lleva impulsando delicadas investigaciones judiciales.

De 56 años, nacido en Medellín y egresado de la Universidad de Antioquia, este abogado se inició como escribiente en un juzgado de la capital antioqueña y después como auxiliar del entonces juez superior y posterior magistrado de la Corte Suprema Carlos Mejía. Tras unos años como litigante y director del Colegio Antioqueño de Abogados, en 1992 ocupó el cargo de procurador regional de Antioquia. Ya empezaba sus pesquisas contra el paramilitarismo.

Tras un corto paso por el Consejo de Estado, a partir de 1994, su momento estelar comenzó cuando el entonces fiscal Alfonso Gómez Méndez lo escogió en 1997 como director regional de Fiscalías en Medellín. Desde allí Velásquez emprendió una lucha frontal contra los grupos de autodefensa, que lo llevó a desarrollar junto con el audaz investigador Gregorio Oviedo el más importante descubrimiento: la central de operaciones financieras del paramilitarismo, que funcionaba en el denominado parqueadero de Padilla, en Medellín.

Esta investigación permitió establecer cómo a través de 43 empresas de fachada en Antioquia y Córdoba, así como el movimiento de 495 cuentas bancarias, el paramilitarismo había movido en pocos años más de $25 mil millones. Una tarea investigativa que produjo la reacción del grupo ilegal, que fue asesinando uno a uno a los investigadores que participaron en la operación. Entre 1997 y 1998 mataron a nueve investigadores del CTI. Sobrevivieron Oviedo y Velásquez.

En 1999, Velásquez renunció a su cargo, tuvo un paso transitorio por el Tribunal Administrativo de Antioquia, pero en mayo de 2000 fue invitado por el entonces magistrado de la Corte Álvaro Orlando Pérez para que se vinculara como magistrado auxiliar de su despacho. Así lo hizo y, en pocos años, de esta oficina salieron las primeras pesquisas para demostrar los nexos entre la clase política y el paramilitarismo.

A finales de 2006 ya estaban detenidos cuatro congresistas y en febrero de 2007, un puñado más. Fue en agosto de este año que tuvo lugar el explosivo episodio en el cual Velásquez fue acusado de estar buscando testigos para comprometer al entonces presidente Álvaro Uribe Vélez en temas de parapolítica. El hecho, conocido como el caso ‘Tasmania’, por el alias del paramilitar que se prestó para la acusación, resultó ser un montaje para frenar las investigaciones de la parapolítica y hoy avanza una investigación.

Luego tuvo que defenderse de la denuncia de la congresista Nancy Patricia Gutiérrez, que lo señaló de violar el debido proceso al adelantar investigaciones a espaldas de los señalados, luego de grabar una conversación que tuvo con uno de los detectives de Velásquez. La Comisión de Acusación de la Cámara archivó el proceso.

A pesar de los ataques, Velásquez sigue ahí, como magistrado auxiliar, revelando hasta dónde llegaron los nexos de los paramilitares y la política. Las siguientes vacante en la Sala Penal se darán el próximo año, cuando dejen sus cargos Sigifredo Espinosa Pérez y Javier Zapata Ortiz, momento que quizá se convierta en su última oportunidad para dejar de ser auxiliar y pasar a ser magistrado titular.