Estado pidió perdón por ejecución extrajudicial en San Jacinto (Bolívar) en 1992

El joven Omar Zúñiga Vásquez fue secuestrado, torturado y asesinado por integrantes de la I Brigada de Infantería de Marina.

@ConsejeriaDDHH

En la noche del 1 de junio de 1992 cerca de 30 hombres adscritos a la Brigada No. 1 del Batallón de Fusileros de la Infantería de Marina ingresaron por la fuerza a la vivienda de la señora Amaira Vásquez de Zúñiga en el municipio de San Jacinto (Bolívar).

Tras requisar la vivienda interrogaron a la mujer sobre el paradero de un grupo de guerrilleros. Acto seguido decidieron dirigirse al lugar donde se encontraba su hijo, Ómar Zúñiga Vásquez para “sacarle información” sobre el paradero de los subversivos.

Al no obtener la respuesta que deseaban los uniformados decidieron llevarse a doña Amaria y a Ómar con rumbo desconocido. Cuatro días después los militares abandonaron a la mujer en una carretera, no sin antes someterla a torturas para obtener datos.

De Ómar le dijeron que se había escapado y que desconocían su paradero. La angustiada madre salió inmediatamente en su búsqueda solicitándole ayuda a familiares, amigos y vecinos. El 9 de junio el cuerpo del joven apareció en el corregimiento El Paraiso.

Tenía un impacto de bala en la cabeza y su manipulaba estaba fracturada. Desde ese momento su familia inició una lucha para identificar a los responsables de crimen y presentarlos ante las autoridades judiciales.

En abril de 1999 el Tribunal Administrativo de Bolívar declaró responsable al Estado por los hechos que rodearon el secuestro, tortura y muerte del joven de 24 años. Debido a esto ordenó una indemnización por los perjuicios causados.

Sin embargo, no fue hasta 2011 que la Fiscalía General capturó al coronel Henry Rodríguez Botero, el dragoneante Pedro José Yepes, dos sargentos viceprimeros y tres infantes por su responsabilidad en los delitos de tortura y homicidio agravado.  

Sin embargo, el proceso penal contra los oficiales y suboficiales precluyó. Los familiares de Zúñiga Vásquez recibieron además constantes amenazas contra su vida e integridad personal.

El perdón

“Crimen de Ómar lesionó a su familia, su comunidad, su país. Para nosotros fue de lesa humanidad”. De esta forma Carmen Zúñiga, hermana del joven, se pronunció en el acto de perdón público adelantado en la mañana de este sábado en la Plaza de Memoria Histórica en Barranquilla.

El acto fue convocado tras la suscripción de un acuerdo el pasado 6 de abril por parte del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (representante legal de la familia Zúñiga), el Estado Colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En el mismo se contemplaron “medidas como la entrega digna de los restos de la víctima, la revisión del fallo que declaró la prescripción del caso contra los militares involucrados, la vinculación de la familia a programas de reparación integral, así como la realización de un acto público de reconocimiento”.

Para Carmen, este es el primer paso para lograr justicia después de 24 años. En el evento pidió que se tomen todas las medidas necesarias para que este tipo de acciones nunca más se vuelvan a presentar en Colombia, así como un castigo penal para los responsables en este crimen.

En el evento el ministro de Justicia, Jorge Londoño Ulloa reconoció el “daño que se les hizo a la familia Zúñiga. Reiteramos el perdón público por lo ocurrido. El perdón es un poder que reconstruye tejido social, porque es la piedra angular que permite la reconciliación nacional”.

“Me permito reconocer la responsabilidad internacional del Estado colombiano por la vulneración de los derechos a la vida del señor Ómar Zúñiga Vásquez”, agregó. En el reconocimiento de perdón estuvieron presentes los familiares del joven, organizaciones de derechos humanos y representantes de la comunidad.

 

Temas relacionados