“Estamos frente a una cacería de brujas”: coronel (r) investigado por caso Gómez Hurtado

Noticias destacadas de Judicial

El coronel (r) Luis Guillermo Parra Niño fue citado por la Fiscalía para que aclare si tuvo que ver en el supuesto desvío que tuvo la investigación del caso del dirigente conservador. Según el expediente, él fue quien recibió la declaración de Carlos Alberto Lugo, uno de los testigos claves del crimen.

Como comandante de la Sijín en Sincelejo hace 23 años, el coronel en retiro Luis Guillermo Parra Niño, entonces mayor de la Policía, recibió la declaración que hizo Carlos Alberto Lugo tras el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado en 1995. En esa versión de los hechos, Lugo involucró a Héctor Paúl Flórez Martínez, a la postre el único condenado por el magnicidio. A Flórez se le condenó por haber sido el que disparó contra la humanidad del dirigente conservador, mientras que el coronel (r) Parra Niño acaba de ser citado a indagatoria por la Fiscalía, acusado de haber desviado el proceso.

(En contexto: Revive el caso Gómez Hurtado)

Luis Guillermo Parra fue decano de la facultad de Investigación Criminal de la Escuela General Santander y subdirector del Fondo Rotatorio de la Policía. Esta, sin embargo, no es la primera vez que tiene líos con la justicia. Según registró el diario El Tiempo, en 1998, cuando era comandante de la Sijín en Sucre, Parra fue investigado por homicidio y conformación de grupos paramilitares; y en 2013 figuraba como uno de los tantos oficiales de la Fuerza Pública contra quienes han declarado los exparamilitares en Justicia y Paz sin que ello haya provocado nuevas investigaciones. 

Uno de los exparamilitares que declaró contra Parra Niño fue Salvatore Mancuso, quien relacionó al oficial (r) con la masacre de Pichilín, un corregimiento de Morroa (Sucre) en donde los paramilitares, con ayuda de la Fuerza Pública, asesinaron a 11 pobladores en diciembre de 1996. "Está probado que tanto el capitán de la Policía Jorge Javier Muñoz Suárez, como el mayor de la (Policía) Luis Guillermo Parra Niño, conocían con antelación que se iba a llevar a cabo tan execrable conducta y no sólo guardaron silencio al respecto y no hicieron nada por evitarla, sino que además, lo que resulta más reprochable, estuvieron de acuerdo con la misma”, dijo el Consejo de Estado cuando condenó a la Policía y la Armada por este crimen, en 2014. 

Parra Niño, incluso, fue acusado por su esposa, María Claudia Mora, de violencia intrafamiliar. La mujer apareció en Noticias Uno en noviembre del año pasado, diciendo que por años él la había maltratado, al punto de que habría tratado de ahorcarla. Ella lo denunció. Él controvertió la denuncia y le dijo al mismo noticiero: "La que es violenta es ella". Ahora, de nuevo, la justicia cuestiona su proceder. Esta vez, con el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. En entrevista con este diario, el coronel (r) Parra Niño se defiende.

(Le puede interesar:  A indagatoria expolicías involucrados en el caso Gómez Hurtado)

¿Qué fue lo que ocurrió hace 23 años en Sincelejo?

El 2 de noviembre de 1995 fue asesinado el doctor Álvaro Gómez Hurtado en Bogotá, en mediaciones de la Universidad Sergio Arboleda. Unos días después se presentó una persona a suministrar información ante uno de los funcionarios de la Sijín, el agente Amín Acuña Severiche. Al escuchar la versión de este testigo de referencia, no presencial, Acuña me lo comunicó.

¿Quién era ese testigo?

Carlos Alberto Lugo, apodado el Mello. Él le dijo al agente que quería entrevistarse con un oficial superior, y me relató la historia que tenía de los hechos. Puse el tema en conocimiento de mis superiores, en este caso el comandante del Departamento de Policía Sucre, y se procedió a informar también a la Dirección de Policía Judicial (Dijín) en Bogotá. De allí ordenaron que una comisión de varios investigadores se apersonara del caso y coordinara con la Fiscalía regional. Es ahí cuando llega a Sincelejo el mayor William Duarte Valderrama, como jefe de la comisión. Las pocas labores que yo adelanté fueron por orden de los fiscales regionales.

¿Usted conocía al Mello?

Esa fue una de las preguntas que me hizo la Fiscalía. No lo conocía, no me había entrevistado con él hasta esa ocasión. Él hablaba con mucha propiedad, por eso se pidió el apoyo para que fiscales de instancia superior evaluaran la información que estaba suministrando. Con base en su testimonio bajo la gravedad de juramento, la Fiscalía regional ordenó allanamientos y órdenes de captura contra Héctor Paúl Flórez, Mariano Montero y Flaminis Tovar.

Esos tres eran miembros de un grupo de sicarios que operaba desde Sincelejo. ¿Usted sabía de la existencia de ellos?

No. Nosotros no conocíamos de antecedentes o actuaciones de ellos contra la ley. Pero Héctor Paúl Flórez Martínez aceptó haber participado en un homicidio, si mal no recuerdo de un concejal de Montes de María. Y ahí mismo manifestó que no había participado como autor material en la muerte del doctor Álvaro Gómez Hurtado. 

¿Eso dio origen a que libraran orden de captura contra ellos?

Sí. Una vez los fiscales evaluaron lo dicho por el informante, expidieron las órdenes de allanamiento y captura, comisionando al comando de Policía de Sucre para que las hiciera efectivas. A mí me correspondió hacer la captura y el allanamiento del inmueble donde residía Héctor Paúl Flórez. Todo se hizo de manera simultánea. Ya detenidos en la Sijín, fueron sometidos a entrevistas informales para verificar cuáles eran sus andanzas en la fecha y hora de los hechos ocurridos en Bogotá. Investigadores de la Dijín y la Sijín hicieron labores de verificación, y empezamos a notar que no eran coherentes, que existían contradicciones entre lo que manifestaba el supuesto testigo Carlos Alberto Lugo y lo que decían los capturados.

¿En algún momento advirtieron en Bogotá la importancia de la declaración de Lugo?

Una vez se hicieron las capturas se desplazó hasta Sincelejo el brigadier general de la Policía, Hugo Martínez Poveda, director de la Dijín. Él mismo verificó y supervisó el procedimiento. Con base en las dudas que nacían del decir del Mello se tomó la determinación de no hacer rueda de prensa ni producir boletín, porque no ofrecía total credibilidad lo manifestado por ese señor.

¿Esa falta de credibilidad se hacía extensiva a lo que decía sobre los tres?

Frente a Héctor Paúl Flórez, existían unas contradicciones que se convertían en indicios y era el decir del papá, de la mamá y de la empleada: los tres, más la versión de Flórez Martínez, todos decían que él había estado el día y hora de los hechos en sitios distintos. Eso se convertía en un indicio, y lo otro era que él mismo confesó haber participado en un homicidio.

¿Algún otro indicio o prueba?

Se hicieron también tareas de verificación en pistas clandestinas, porque uno de los argumentos de Carlos Alberto Lugo era que a los sicarios los habían llevado en vuelos particulares, presuntamente saliendo de pistas clandestinas. Los investigadores que estuvieron en cada uno de los sitios rindieron los informes, que fueron a dar a manos de los fiscales, quienes se apersonaron del caso desde un comienzo.

De acuerdo con la información que se conoce, Carlos Alberto Lugo entraba en contradicciones en cuanto al lugar donde se reunió con sus amigos, pero a su vez Héctor Paúl Flórez entraba en contradicción respecto a su coartada para decir donde estaba el día del crimen. ¿Es así?

Sí, es cierto. Ahora bien, mis actuaciones durante el proceso fueron por comisión de los fiscales regionales, nunca estuve directamente con la investigación. Al presentarse el informante a suministrar esos datos, lo puse en conocimiento de mis superiores y de las autoridades para que procedieran a hacer las verificaciones del caso. En cuanto a Héctor Paúl Flórez, a través del tiempo y de los medios de comunicación supe que lo habían condenado como autor material del hecho, porque fue reconocido en Bogotá por varios testigos.

¿Qué sigue para ustedes luego de la indagatoria?

La Fiscalía tendrá que evaluar y valorar nuestras indagatorias. Verificará si es pertinente practicar otras pruebas, con el fin de demostrar si pudimos haber incurrido en los dos delitos que nos imputan: fraude procesal y favorecimiento. Y entrar a definir nuestra situación jurídica.  

¿La Fiscalía sostiene que ustedes habrían inducido a error en el rumbo de la investigación?

Ese individuo, Carlos Alberto Lugo, nunca ha manifestado que un policía lo comprometió, lo indujo o le pidió que fuera y dijera esas declaraciones ante las autoridades competentes. Si existe algún favorecimiento en esta investigación con el fin de desviarla o si existe algún fraude procesal, que no lo busquen en nosotros, porque nosotros hicimos lo que teníamos que hacer. Los fiscales eran las autoridades competentes. Que empiecen a buscar por ahí.

A ver si le entiendo: ¿usted cree que la Fiscalía no ha hecho bien su tarea?

La Fiscalía estaba en obligación desde un comienzo de evaluar la conducta del testigo y de los sindicados. No se puede hoy endilgar responsabilidad a unas personas a las que por ley nos correspondía, como en mi caso. Si yo hubiese actuado como dice la Fiscalía que ocurrió, habría sido porque no adelanté labores previas para verificar lo que había dicho el testigo. En ese caso, hubiese sido procesado por abuso de autoridad.

¿Por qué llegó Carlos Alberto Lugo a declarar?

Lugo no era un testigo puesto por la Sijín. Esto debe quedar claro. Es decir, no era un testigo falso, como lo quiere hacer ver la familia Gómez. Lugo se presentó voluntariamente, inicialmente no pidió ningún pago, pero después resultó exigiendo la recompensa que ofrecía el Gobierno.  Nunca hubo reserva de identidad de ese testigo, al contrario. La Fiscalía lo acogió en el programa de protección de testigos. El tipo era tan convincente en su decir, que los mismos fiscales expidieron órdenes de allanamiento y de captura. Fueron mandatos de una autoridad judicial competente, no me lo inventé yo.   

¿A usted pretenden vincularlo con el coronel (r) Danilo González?

Me he enterado a través de los medios que como consecuencia de las declaraciones que rindió el individuo apodado Rasguño, el coronel fallecido de la Policía Danilo González (asesinado en 2004 en Bogotá) habría sido determinador de la muerte de Álvaro Gómez para favorecer a los miembros del cartel del norte del Valle. Ahí la Fiscalía trata de establecer un nexo causal entre Danilo González y los tres funcionarios que estamos siendo vinculados. Hay algo fácil de demostrar: nunca tuve ningún contacto directo con el señor Danilo González ni compartí nada con él. Ni un tinto. Aquí estamos frente a una cacería de brujas. Esa hipótesis que maneja la Fiscalía no puede prosperar, en sano derecho. Tampoco podrá aparecer una prueba, tienen que demostrarlo.

(Lea también: Los caminos que apuntan al coronel (r) Danilo González Gil por crimen de Álvaro Gómez)

¿Quiere agregar algo a esta entrevista?

Sí, le pregunto: ¿usted recuerda quién era el ministro de Justicia para la fecha en que fue asesinado Álvaro Gómez Hurtado? El 2 de noviembre de 1995 el ministro era Néstor Humberto Martínez Neira. Hombre de confianza de Ernesto Samper, y hoy Fiscal General de la Nación, el mismo que el pasado mes de diciembre decretó el crimen como de lesa humanidad. ¿A quién le está haciendo favores? No sé.

No le entiendo: las actuaciones del fiscal Martínez Neira no ayudan al expresidente Samper, sino que pretenden involucrarlo…

No sé, repito. Pero si existió interés de desviar la investigación, no lo busquen en este servidor. Fui objeto de cinco atentados por combatir la delincuencia. Yo lo único que necesito es que se me haga una investigación limpia, transparente.

Comparte en redes: