Caso Supercundi
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Exguerillero asesinado era testigo clave en caso de testaferros de las Farc

Alexánder Parra Uribe detalló ante la Fiscalía por qué los testigos en contra de los hermanos Mora Urrea, según el ente investigador testaferros de las Farc, mentían.

Alexánder Parra Uribe era un líder en el espacio territorial de Mesetas (Meta), donde fue asesinado.  /Oscar Peréz
Alexánder Parra Uribe era un líder en el espacio territorial de Mesetas (Meta), donde fue asesinado. Óscar Pérez - El Espectador

Alexánder Parra Uribe, quien en las Farc fue conocido como Rodolfo Fierro y fue asesinado este jueves 24 de octubre, era un rostro de la reincorporación de la guerrilla. El pasado 14 de febrero, su imagen y su nombre aparecieron en distintos medios de comunicación nacionales e internacionales, que lo registraron como acompañante del príncipe de Noruega, Haakon Magnus, quien viajó a Colombia a conocer el sendero ecoturístico Mesetas-Uribe inaugurado por el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Mesetas, sur del Meta. Haber dejado las armas parecía tener sentido para alias Fierro. 

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Pero su desmovilización fue lo que le costó la vida. En circunstancias por las que las autoridades no salieron a dar razón desde el inicio, y a pesar de que se trataba de una zona en la cual hay presencia de las Fuerzas Militares -para protección de los exguerrilleros-, Parra Uribe fue asesinado. Con él, quedó para la historia que, por primera vez, un exintegrante de las Farc murió en el espacio de mayor seguridad concebido por el Gobierno para salvaguardar la vida de quienes se acogieron al Acuerdo de Paz. Según Rodrigo Londoño (Timochenko), los gatilleros fueron “hombres encapuchados” colados en el ETCR.

“El asunto es en serio señor presidente Iván Duque; hay que cuidar el proceso de paz con mayor determinación. Lamentable el asesinato del exguerrillero Alexander Parra dentro del ETCR, de Mesetas, Meta. Van 168 exguerrilleros asesinados, 88 durante este gobierno”, escribió en Twitter el general (r) Rafael Colón, exdirector del programa antiminas del gobierno Santos, haciéndole eco a la cifra que arrojó el partido FARC apenas dio a conocer este asesinato. La Misión de Verificación de la ONU, por su parte, manifestó “su profundo rechazo” no solo por la muerte de Parra Uribe, sino por el aumento de la negra estadística de exguerrilleros ejecutados.

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La Misión recordó, además, quién era la víctima y en qué enfocó sus energías tras salirse de la guerra: “Alexánder Parra Uribe era excomandante, delegado de FARC al Consejo Departamental de Reincorporación en el Meta y coordinador del proyecto turístico Ambientes para la Paz, apoyado por la cooperación internacional, el cual presentó al Secretario General de la ONU en su visita en enero (de) 2018. Parra Uribe era reconocido por su compromiso con el proceso de paz y su activo papel en la promoción de la reincorporación. Su pareja, presente durante los hechos, es candidata del partido FARC al concejo municipal de Mesetas”.

Defensor del Acuerdo de Paz

El organismo se refería a Luz Marina Giraldo, quien también, desde la ETCR de Mesetas, se ha enfocado en trabajar en temas de reconciliación desde que dejó el fusil. Personas cercanas a esta familia aseguran que venía pidiendo protección a la Unidad Nacional de Protección, a la cual van a demandar. “Lo dejaron solo”, aseguran. Se trataba, además, de uno de los líderes exguerrilleros que abiertamente han criticado el rearme de Iván Márquez y otros exjefes guerrilleros. “Me parece que el contexto nacional e internacional no está para guerrillas. Pienso que ya la gente está cansada del conflicto y la gente quiere construir la paz. Es lo que uno siente”.

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Esas palabras están consignadas en un audio de Parra Uribe conocido por este diario. “Eso (el rearme de Márquez y los demás) no va a tener mucho futuro. Ya se desenmascararon y ya se decidieron, ya no están ahí como entre las sombras (que están y que no están en el proceso), eso es lo positivo de ese mensaje: ya ellos se desenmascararon. Ahí le queda a la justicia y a la Fuerza Pública para que comience(n) a solucionar ese bache, ese lunar. Pero en lo demás, me parece a mí que una cosa son los deseos y las ganas y otra cosa es la propia realidad. No creo que haya mucha gente que esté dispuesta a apostarle a eso. La paz es de las mayorías”.

Un testigo clave

Parra Uribe era, además, un testigo clave en un expediente que fue esencial para la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez: el caso de la familia Mora Urrea, señalada de ser testaferra del Bloque Oriental de las Farc a través de Merkandrea y Supercundi, en proceso de extinción de dominio desde el año pasado justamente por esta investigación. El proceso en contra de los hermanos Norberto, Alirio, Uriel y Edna Mora Urrea estalló el año pasado, cuando la Fiscalía dio a conocer que tenían indicios de que sus supermercados eran una fachada para lavar activos relacionados con Henry Castellanos, alias Romaña —hoy disidente del Acuerdo—.

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Según dijo el ente investigador en su momento, un informe del DAS del 27 de marzo de 2007 apuntaba a que los Mora Urrea aparecían en un listado de presuntos testaferros. Luego, el 16 de junio de 2011, se emitió un informe sobre incrementos patrimoniales injustificados de esta misma familia. No obstante, pasaron seis años más antes de que les abrieran una investigación formal: el 27 de marzo de 2018, el fiscal 35 de extinción de dominio, Carlos Nicolás Sotomonte, ordenó comprobar si los bienes de los Mora Urrea estaban relacionados de alguna manera con el patrimonio oculto de las Farc.

Se conoció después que la Fiscalía tenía en su poder las declaraciones de Luis Alberto Grajales, Tifer Quiroga Vargas y Wilson Rivas Bonilla, excombatientes de las Farc, quienes aseguraron que habían constatado de primera mano los supuestos nexos de los hermanos en el recaudo y administración de dineros provenientes del Frente 53 de las Farc. Los Mora Urrea siempre se han declarado inocentes, han rechazado los señalamientos y hasta se han declarado víctimas de las Farc, pues secuestraron a Luis Alirio Mora. En ese raudal de declaraciones fue que Parra Uribe cobró importancia, pues los Mora Urrea denunciaron a los testigos en su contra por falso testimonio.

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Ante la Fiscalía, Alexánder Parra Uribe explicó con detalle por qué, en su criterio, los tres desmovilizados faltaban a la verdad. Cuando el organismo investigativo le preguntó de manera directa sobre los señalamientos en contra de los Mora Urrea, el excombatiente declaró: “Eso es mentira”. Explicó que, por ejemplo, la versión de Rivas Bonilla era inverosímil por varias razones: porque era un guerrillero raso que no tendría acceso a esa información y, además, porque el Sumapaz —donde operaba— era territorio de su frente y no del que comandaba Romaña, como erróneamente aseguraban los testigos.

Además de aclarar que su frente, el Abelardo Romero, nunca se abasteció con víveres de los Supercundi, explicó que las reglas que los regían como miembros de las Farc eran estrictas y no les permitían delatar con qué bienes se contaba o los negocios del frente con gente que no era de la dirección, por lo que era muy poco probable que Rivas Bonilla tuviera acceso a información tan sensible. Por otro lado, señaló que al Mono Jojoy le molestaba mucho que los frentes se mezclaran en los territorios de otros frentes, motivo por el cual no era posible que Romaña se estuviera abasteciendo en una zona controlada por un frente que él no manejaba.

En sus declaraciones ante la Fiscalía, Parra Uribe negó conocer a los hermanos Mora Urrea, negó que el Mono Jojoy u otros dirigentes le hubieran mencionado a la familia y dijo que, mientras estuvo en las filas de la guerrilla, en ningún momento escuchó hablar de los supermercados Supercundi y Merkandrea. Además, dejó ver a los fiscales su escepticismo ante la hipótesis de que la guerrilla escogiera una red de supermercados urbanos para abastecerse, cuestionando para qué le podía servir a la guerrilla tiendas en lugares poblados con mucho comercio.

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Parra Uribe reconoció que Luis A. Grajales sí era de la custodia personal del Mono Jojoy. Sin embargo, negó que, como dijo Grajales, los Mora Urrea hubieran visitado los campamentos de la guerilla. Parra Uribe explicó que, según el reglamento de las Farc, estaba prohibido que civiles entraran a los campamentos. Grajales señaló que, en una reunión del Bloque Oriental en los llanos del Yarí, se acordó que los Mora Urrea serían sus testaferros, lo que para Parra Uribe tampoco tenía sentido. Aseguró que eso no se pactaba en esos encuentros y que la información de un frente -incluidos sus negocios- no la conocía más que el Estado Mayor de cada bloque.

El asesinato de Parra Uribe es hoy una tragedia para su familia, para la ETCR de Mesitas, para el partido FARC y para todo el país. “Que hayan entrado dos hombres armados al ETCR es algo que hace parte de las particularidades de los organismos de seguridad. El Estado debe asumir esa responsabilidad en serio, buscar los autores intelectuales. Esto se trata de un crimen en el marco de la campaña electoral”, dijo Pastor Alape en la rueda de prensa que dio el partido FARC a la mañana siguiente del asesinato, el cual se cometió a menos de tres días de las próximas elecciones regionales. “Lo entendemos como un ataque a nuestra campaña”, concluyó Alape.

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Redacción Judicial

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