Exguerrillero tendrá que indemnizar a sus víctimas

La decisión judicial hace referencia a una toma a la base militar Girasol en 1991.

En un fallo sin antecedentes, un juzgado de Villavicencio ordenó que ‘El Cura Camilo’, jefe de prensa de las Farc en el Caguán, reparara a sus víctimas por toma guerrillera ocurrida en 1991.

Tomas guerrilleras como la de Las Delicias (1996, Putumayo), Miraflores (1998, Guaviare) o Cravo Norte (Arauca, 1998) le han salido caras al Estado. Señalando que la Nación no hizo todo lo que debía para proteger a su gente, el Consejo de Estado ha ordenado indemnizaciones, con dineros del erario, para las víctimas, militares o civiles, de esos hechos violentos.

Sin embargo, el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Villavicencio (Meta), acaba de dejar un nuevo precedente en esta materia. En una sentencia emitida el pasado 9 de enero pero recién conocida, se ordenó que Francisco Antonio Cadena Collazos indemnizara a los familiares de dos soldados asesinados y 16 secuestrados tras la toma de las Farc a la base militar Girasol (serranía de la Macarena) en 1991.

A Cadena Collazos lo recuerdan en las filas guerrilleras con el alias de ‘El Cura Camilo’. Nacido en Garzón (Huila), este exsacerdote de 66 años de edad actuó como jefe de prensa de la guerrilla en la zona de distensión durante la presidencia Pastrana. El juzgado de Villavicencio lo encontró culpable de los delitos de secuestro extorsivo agravado y homicidio con fines terroristas.

A las familias del cabo Wílmar Miranda y el soldado Heriberto Hoyos, Cadena tendrá que indemnizarlos con mil salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento en que la sentencia esté ejecutoriada (esta sentencia es de primera instancia). De igual manera tendrá que indemnizar con cien salarios mínimos mensuales a los familiares de 16 soldados que fueron secuestrados en la toma de la base Girasol y posteriormente entregados a la Cruz Roja.

Los testimonios de dos exguerrilleros fueron claves para que el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Villavicencio llegara a esta conclusión. Uno fue Arnulfo Cuervo Gil, capturado en 2011 por estar extorsionando a ganaderos y agricultores en el Meta.

El otro fue Hernando Buitrago Marta, excomandante de la temeraria columna móvil Teófilo Forero que se escapó del búnker de la Fiscalía en noviembre de 2004. Más que su fuga, quizá lo que el país recuerda de él es el sorprendente recibimiento que le dio el entonces presidente Álvaro Uribe al volverse a entregar: lo exhibió como ejemplo de desmovilización y lo envió junto con su familia a una suite del Hotel Tequendama en Bogotá.

Para la justicia quedó establecido que ‘El Cura Camilo’ lideró el ataque a la base militar Girasol con base en las órdenes dadas por el Secretariado de las Farc. Según Cuervo Gil, Cadena Collazos “estaba bajo el mando de Manuel (Marulanda Vélez) y el Mono Jojoy”. Buitrago Marta, por su parte, testificó que además ‘El Cura Camilo’ tenía la responsabilidad de dictar cursos de formación política y militar, junto con Andrés París, hoy negociador en La Habana.

Lo difícil, sin embargo, será que las autoridades colombianas logren que Francisco Antonio Cadena Collazos acate esta sentencia u otras que se vengan en su contra. El año pasado, Supremo Tribunal Federal de Brasil negó su extradición argumentando que él ya se había desvinculado del grupo guerrillero y que estaba en Brasil en calidad de refugiado.

Desde julio de 2011, la Cancillería colombiana le había pedido al gobierno brasileño revisar las condiciones bajo las cuales se le había concedido el asilo político a Cadena Collazos, quien se casó con una ciudadana brasileña en 2002 con la que tiene una hija.

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