Ratifican condena de seis años contra Alfonso Escobar Barrera por violencia intrafamiliar

El reconocido empresario Alfonso Escobar deberá pagar seis años de prisión por violencia contra Constanza López durante su matrimonio y divorcio. El Espectador habla con la mujer sobre la batallas pendientes en su caso.

Constanza López, quien hoy lucha por una justicia completa en su caso en medio de la fragilidad económica. / Luis Ángel
Constanza López, quien hoy lucha por una justicia completa en su caso en medio de la fragilidad económica. / Luis Ángel

La Corte Suprema de Justicia acaba de ratificar la condena de seis años contra Alfonso Escobar Barrera, quien fue sentenciado en 2014 por el delito de violencia intrafamiliar contra Constanza López, su esposa por más de 20 años. Escobar Barrera, contador e ingeniero industrial, fundó la firma de auditoría BDO en 1986, con la cual terminó haciéndose a una buena fortuna, reputación y contratos de asesorías.

En marzo pasado, la Corte Constitucional había fallado en favor de Constanza López por la violencia que su expareja ejerció contra ella durante su convivencia. Estas son sentencias relevantes, porque dejan un importante precedente sobre un tema que poco se discute en público: la violencia económica que se puede vivir dentro de la familia.

Usted se ha declarado víctima de una violencia silenciosa. ¿A qué se refiere?

En los estratos 5 y 6 se supone que la violencia contra la mujer no existe, por eso las mujeres sienten vergüenza de sacarla a la luz pública. Lo digo porque lo experimenté. Los supuestos amigos nunca volvieron a aparecer. En estos estratos es supremamente reprochable que uno salga de su cajita de plata; la mayoría de mujeres tratan de aparentar que todo está bien, con la esperanza de que las cosas sean diferentes.

Luego de tantos años de convivencia, ¿cómo llegó a decir “no más”?

Uno pasa por muchas etapas en una situación así: culpabilidad, dedicarse a orar para que el señor cambie, justificar al señor diciendo que se estresa; hasta que uno concluye que no hay solución y que nosotras no estamos preparadas para recibir ese tipo de golpes. Lo primero que hay que hacer es buscar ayuda psicológica, el daño es muy grande. La gravedad de este tipo de maltrato es irreparable.

¿Cuáles fueron los primeros signos de violencia de su exesposo?

El primer signo grave fue cuando nació la única hija que existe dentro de mi matrimonio. Inmediatamente me prohibió que volviera a quedar embarazada.

¿Se ha dado cuenta de que cosas que usted consideraba normales en realidad eran violentas?

Sí, claro, con la ayuda de los tratamientos psicológicos, porque he pasado por situaciones bastante complicadas. Por ejemplo, cuando él se dio cuenta de que yo estaba yendo a la psicóloga, se enfureció. Cuando se dio cuenta de que me quería separar, comenzó a apretarme por todo lado, hasta el punto que viví sin agua, sin luz, sin gas, sin servicios públicos y sin mercado. Con el tiempo me he dado cuenta de que el señor tiene un problema de misoginia complicado.

¿Qué signos de violencia usted percibe en su entorno que están normalizados?

Normalmente, cuando los hombres son maltratadores, son infieles. El mecanismo de defensa de ellos es que cuando la mujer hace un reclamo, inmediatamente alegan que son ellos quienes están siendo agredidos y, según ellos, irrespetados. El mecanismo es entonces volverse aún más agresivos. Yo con el tiempo descubrí que cada vez que él cometía errores y yo los señalaba terminaba agredida verbal y físicamente. Lo único que él quería era que yo fuera una maquinita que se movía y disponía a su antojo, sin derecho a opinar ni a exigir. En mi matrimonio, él era el único que podía dar órdenes.

¿Qué falta en Colombia para que la violencia contra la mujer sea efectivamente castigada?

En mi caso ha sido una lucha titánica. Le doy gracias a Dios por haberme permitido llegar a estas dos sentencias, pero la negligencia y la corrupción del Estado es totalmente desconsoladora, los funcionarios judiciales se venden muy fácilmente y empiezan a demorar y a archivar los casos.

¿Por qué ha cuestionado la justicia, si en su caso tiene dos sentencias que la respaldan?

Por ejemplo, hay uno de constreñimiento a testigos, porque después de que mi hija se negara a declarar en mi contra, él (Alfonso Escobar) le quitó toda la ayuda económica, la dejó en Estados Unidos sin alimentación, sin universidad, sin dónde vivir. Luego, cuando ella decidió testificar a mi favor, él comenzó a acosarla enviándole mensajes de texto con una lápida, cosas bastante amenazadoras. Entonces se puso la denuncia por acoso a testigos en la Fiscalía Séptima local. El fiscal de turno encontró todos los méritos para imputar cargos, pero no sé cómo ni por qué, ad portas de esa imputación, se cambió el fiscal. La nueva fiscal dijo que no encontraba méritos para imputar y archivó la investigación.

¿Qué otros procesos hay en curso?

En mi caso existen más o menos 20 procesos por hurto, fraude en documentos públicos y privados, falsedad, testaferrato, enriquecimiento ilícito, amenazas y constreñimiento a las víctimas y testigos.

Justamente el pasado martes, cuando la Corte Suprema sacó su sentencia, dijo que no podía presentarse a la audiencia porque no le daba el tiempo. Pero sí tuvo tiempo de ir a denunciar a uno de los tenientes que trabajaban en el CAI cerca de mi casa cuando ratificó una de las medidas de protección a mi favor. Y ayer, después de que la Corte emitiera su fallo para ratificar la prisión domiciliaria, él fue a la audiencia contra este teniente, a pesar de que tiene una orden de captura vigente.

Podría decirse entonces que esto no es el final de un proceso, sino una pequeña victoria.

Sí, exacto, estas dos sentencias son como empezar a ver la luz. Me hace creer que los otros procesos tienen que empezar a funcionar. Pero aun así él también entabló procesos contra nosotros. Por ejemplo, montó un proceso contra mi psicóloga, quien declaró en la Fiscalía sobre mi estado de salud mental. Según él, ella no podía hacer porque violaba el secreto profesional. Pero cualquier persona que trabaje en salud pública sabe que si es citada a una audiencia por la Fiscalía tiene obligación de ir.

Usted ha mencionado que su esposo hasta ocultó bienes...

Cuando hay una liquidación y la parte que tiene el poder económica empieza a mover los dineros y a desaparecerlos, se puede reclamar esta malversación de bienes. Las compañías que él tiene las ha pasado a SAS, luego las cambió de razón social, los fondos han bailado de un lado para otro como si fueran de él, juega con las compañías como si yo no hiciera parte de ellas, como si no tuviera parte en ese patrimonio. Por ley, el 50 % es mío y es lo que estoy reclamando. En Colombia se han acostumbrado a que las mujeres no tienen las agallas para enfrentarse y, por eso, ellas salen de los matrimonios con lo que les quieran dar. Eso no puede ser así.

¿Usted ha podido reconstruir su vida o su independencia económica después de casi una década en este proceso?

A mí solo me ha quedado tiempo para defenderme. La verdad es que reconstruir mi vida no ha sido fácil. He tenido ayuda espiritual y en algunas épocas psicológica, pero en la parte económica sigo siendo completamente vulnerable, porque la liquidación de la sociedad no se ha hecho. En este momento de mi vida yo solo tengo tiempo de ir de juzgado en juzgado y de fiscalía en fiscalía.

¿Qué piensa sobre la discusión del enfoque de género en los acuerdos con las Farc?

Si en ese acuerdo no incluyen el enfoque de género nunca estará bien. Más de la mitad de la población es femenina y si seguimos violando todos los derechos de la mujer en todos los aspectos, este país nunca podrá progresar. Hoy en día los hombres tienen que reconocer que la mujer es la mitad de la vida de este país.

Con su experiencia, ¿cómo frenar este tipo de violencia?

Esto empieza desde casa. Si una mujer como mamá se deja violentar delante de sus hijos, mañana sus hijas van a ser violentadas y esos hijos varones van a violentar a sus mujeres porque es lo que vieron en su casa.. La mejor herencia que le puedo dejar a mi hija es que me he dedicado a defenderla a ella como mujer. Y la sentencia de la Corte Constitucional no solo me queda a mí, sino que es para todas las mujeres que vengan porque esto no habla solo sobre mí, es un precedente en el país.