"Falsa víctima" de la masacre de Mapiripán aceptó cargos

Reconoció haber faltado a la verdad ante las autoridades judiciales con el fin de recibir beneficios económicos.

Ante la pregunta de un juez de control de garantías de Bogotá, Adalia Azucena Figueredo Cagueño reconoció haber faltado a la verdad en la investigación que adelantaban las autoridades frente a la denominada masacre de Mapiripán (Meta) ejecutada por los paramilitares entre los días 15 y 20 de julio de 1997.

La mujer aceptó su responsabilidad en los delitos de fraude procesal, estafa agravada y enriquecimiento ilícito a favor de terceros. Según la Fiscalía la ahora procesada mintió para obtener beneficios económicos.

El fiscal del caso indicó que presentó una reclamación ante el Tribunal Administrativa del Meta argumentando que su esposo Wilson Molina había sido desaparecido en la ejecución de la masacre. 

Por estos hechos el Tribunal Administrativo condenó a la Nación y le ordenó el pago de una indemnización de 1.150 millones de pesos a favor de la víctima de la incursión de los paramiltiares comandados por Salvatore Mancuso Gómez.

Sin embargo se pudo establecer que Wilson Molina no fue desaparecido ni murió en la masacre sino que actualmente se encuentra con vida y vive en la ciudad de Villavicencio (Meta).

En los próximos días se fijará la fecha de la audiencia en la cual un juez de conocimiento establecerá el allanamiento a cargos y emitirá el respectivo fallo condenatorio. Además se determinará el monto de la condena. 

Por faltar a la verdad frente a los hechos que rodearon la masacre ya han sido condenadas siete personas quienes también aceptaron cargos en la respectiva audiencia de imputación.