Falsos testigos: un cartel que se debe frenar

El abogado Luis Gustavo Moreno documenta varios casos de víctimas de falsos testigos en procesos judiciales. Allí asegura que en 2011 había 3.000 casos en investigación, de los cuales aún no se han obtenido grandes resultados.

Como la “periodista de las Farc” fue conocida Angélica Ramírez luego de que en 2010 la capturaran y la sindicaran de terrorismo, extorsión, fabricación y porte ilegal de armas, y concierto para delinquir. Ella era presentadora del canal regional de Huila, pero su vida tomó un nuevo rumbo cuando le imputaron esos delitos, todos ellos por cuenta de un falso testigo que declaró en su contra ante la Fiscalía.
 
Cuenta Ramírez que desde ese momento “iniciamos una lucha de la mano de Dios y de mi abogado”, una lucha que se alargaría por tres años tras las rejas y una lucha durante la cual tuvo que soportar el mal trato por parte de las reclusas de la cárcel e, incluso, de las mismas guardianas.
 
Estando presa fue insultada y golpeada, de hecho, recuerda que en alguna ocasión una interna aprovechó un campeonato de fútbol para agredirla. “Estábamos en medio del partido y una niña me agarró desprevenida y me pegó un cabezazo en los senos; caí llorando del golpe. Enseguida me llevaron a la celda, pero absolutamente nadie tuvo la delicadeza de preguntarse qué pasó, por qué le pegó, ni cómo está, ¡nada!”.
 
Luego de cinco días enferma fue trasladada a una clínica en donde descubrieron que sus prótesis estaban reventadas: se habían encapsulado y esparcido por su cuerpo. Le practicaron una cirugía, pero aún cuando se encontraba en recuperación fue trasladada a una cárcel de máxima seguridad en Jamundí (Valle del Cauca).
 
A pesar de los múltiples ataques que sufrió durante su estadía en la cárcel, el dolor físico nunca se comparó con los daños emocionales que padeció a causa del deterioro de su familia: su abuelo, que la crió desde pequeña y a quien consideraba como un padre, murió mientras ella estuvo presa. A él nunca le contaron nada de esta historia porque temían que empeorara el cáncer que tenía. “Mi familia escondía periódicos, no prendía radio, no prendía televisor, no dejaba que nadie del pueblo se acercara a la casa y cometiera una imprudencia”, relata Angélica. 
 
Además, a su hijo (que en esa época tenía ocho años) tuvieron que cambiarlo de colegio porque era identificado, tanto por sus compañeros como por el personal educativo, como el hijo de la guerrillera. “¿Cómo llegamos a tener que obligar a mi hijo para que no diga quién es su mamá para que no sufra?”, se pregunta la comunicadora, quien agrega que luego su pequeño llegaba llorando a la cárcel pidiéndole perdón “porque tenía que negar a su mama”.
 
El caso de Ramírez, que es el más reciente que se conoce, se une a los tantos otros que se han presentado en Colombia y que el abogado Luis Gustavo Moreno se dio a la tarea de documentar en su más reciente libro, “El falso testimonio”. Allí se argumenta que existe un cartel de falsos testigos, personas que “se siguen usando para dar resultados en otros procesos y a pesar de que tienen denuncias, a pesar de que existen pruebas de sus mentiras, no están siendo procesados”.
 
Lo ocurrido con Sigifredo López –acusado del secuestro y homicidio de 11 diputados del Valle- y las mentiras que se crearon alrededor del almirante (r) Gabriel Arango Bacci y sus supuestos nexos con el narcotráfico son algunos de los casos que se encuentran en estas páginas. En ellas también se incluye una encuesta realizada a 10 mil personas por la firma Investigaciones y Datos Colombia Global Group, donde se revela que el 61 por ciento no cree en la justicia del país y el 81 por ciento aseguró creer en los falsos testigos.
 
Asimismo, “en el libro viene la declaración de una persona que quiso romper el silencio y señala cómo magistrados auxiliares de la distinguida Corporación que administra justicia, y fiscales delegados lo presionan para declarar sobre hechos que no conocen so pretexto de beneficio punitivo, pero de no hacerlo lo amenazan”, manifestó Moreno.
 
Ante este preocupante panorama, el abogado señaló que se deben “prohibir los beneficios penitenciarios y punitivos, las rebajas de pena y principios de oportunidad a las personas que hoy se tienen como falsos testigos. Hoy, curiosamente, se tiene establecido que a varios de los que han mentido a la justicia se les están ofreciendo principios de oportunidad para que sigan colaborando en otros procesos. Eso es insólito, eso rompe con la razón, eso hay que frenarlo”.
 
El rol de los medios de comunicación
 
Durante el lanzamiento de su libro, la discusión también giró en torno a la información que se divulga a través de la prensa, ya que según los asistentes, entre ellos el periodista Juan Gossaín, el cubrimiento de los medios de comunicación es desbalanceado: cuando la persona es sindicada y capturada generalmente sólo se publica la parte oficial y cuando se comprueba la libertad del acusado, éste ya no es noticia de primera página.
 
De acuerdo con Gossaín, “los medios también tenemos que hacer un acto de constricción y una reflexión sobre este tema. Creo, con la mano en el corazón, que los periodistas debemos empezar, antes que por la fiscalía, antes que por los jueces y magistrados, por la autocrítica que nos compete por este tema”.
 
La conclusión del encuentro fue seguir visibilizando los casos de falsos testigos, pues tan sólo hasta 2011 había 3.000 investigaciones de este tipo en la Fiscalía, de las cuales “infortunadamente hay pocos resultados”, señaló Moreno. Precisamente, por esta razón, Sigifredo López realizará el próximo 2 de junio el primer encuentro nacional de víctimas de falsos testimonios, que se llevará a cabo en el Centro de Memoria Histórica, en Bogotá. 
 
“Va a venir un exfiscal de la Corte Penal Internacional, un integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Fiscal General de la Nación, el Procurador, el Ministro de Justicia, el Defensor del Pueblo, pero, sobre todo, van a estar las víctimas contando su testimonio”, concluyó López.
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