Farc aseguran que si tienen al subteniente Moscoso lo devolverán sano y salvo

Miembros de la delegación de la guerrilla en La Habana con los que El Espectador se contactó, sostuvieron que están verificando si el teniente está en manos de le Frente 32 del Bloque Sur.

Diana Moscoso se levantó esta mañana pensando que la amargura que sentía en su pecho era resultado de una pesadilla; pero rápidamente sus ideas se organizaron, volvió a la realidad para confirmar que su hermano, el subteniente Cristian Moscoso, sigue desaparecido. Desde la distancia la familia Moscoso, que reside desde hace varios años en New Hampshire (Estados Unidos), padece la angustia de no saber nada concreto sobre Cristian, desde que Esteban, su padre, supo del ataque de las Farc a una caravana de tractomulas en Putumayo, mientras veía las noticias. Consciente de que su hijo estaba en la zona desde hace más de un año, y que había un militar desaparecido, inmediatamente temió por la suerte de su hijo.

El subteniente Cristian Moscoso lideraba las patrullas motorizadas que escoltaban una caravana de doce tractomulas cargadas de petróleo que transitaban por la zona rural de Puerto Caicedo, Putumayo, cuando fueron emboscados por presuntos miembros del frente 32 del Bloque Sur de las Farc. Al paso de la caravana, los presuntos guerrilleros activaron cargas explosivas para bloquear los vehículos y derramar el crudo sobre la vía. Tras el enfrentamiento, aeronaves del Ejército que prestan servicios de salud, evacuaron a los soldados; uno murió y dos quedaron heridos, aunque ya están fuera de peligro.

Al parecer, el subteniente informó por radio del ataque y luego quedó aislado del resto de los militares junto al soldado que fue asesinado. Las autoridades recuperaron el control de la vía pero no encontraron a Moscoso. Rápidamente empezaron la búsqueda que hasta el momento no arroja resultados. El Ejército confirmó el secuestro este miércoles en la mañana, paradójicamente al mismo tiempo que las Farc anunciaban un nuevo cese al fuego a partir del 20 de julio.

La familia Moscoso siempre tuvo temor por lo que pudiera pasarle a su hijo en el Ejército, y más aun desde que fue asignado a zona roja. El subintendente entró a la vida militar por convicción, siguiendo el ejemplo de su papá, su modelo a seguir y quien fue oficial de la institución. Pese a que sus padres y hermanos se mudaron progresivamente a Estados Unidos, desde hace diez años, el militar no se quiso ir con ellos, pues, según su hermana, siente que Colombia es su lugar.

Diana dice que su mamá tiene problemas de salud y le preocupa que la desaparición de su hijo pueda empeorar su estado. Le pide al Gobierno que obre con celeridad, como lo hicieron tras el secuestro del general (r) Rubén Darío Alzate y que su hermano, que al parecer está herido en una pierna, sea liberado sin necesidad de violencia. Por ahora, el Ejército mantiene un operativo masivo en la zona, con apoyo aéreo, para encontrar al oficial.

La última vez que la familia estuvo junta fue a finales del año pasado, cuando el oficial viajó a visitarlos. Estaban en invierno y por eso Cristian prefería que se quedaran en casa viendo películas o conversando; lo importante era estar juntos, dice su hermana. Eso sí, planearon un nuevo viaje, este año, cuando el clima fuera más favorable, así podrían llevar a Cristian a Nueva York y otros lugares que el subteniente quiere conocer. La familia Moscoso tiene la esperanza de que el viaje no tenga que ser suspendido.