En firme sanción disciplinaria contra patrullero implicado en caso grafitero

Wilmer Antonio Alarcón fue destituido e inhabilitado por 10 años para ejercer cargos públicos por la Procuraduría General.

En decisión de segunda instancia, la Procuraduría General dejó en firme la sanción disciplinaria consistente en destitución e inhabilidad de 10 años para ejercer cargos públicos al patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá, Wilmer Antonio Alarcón por su responsabilidad en la muerte del joven grafitero, Diego Felipe Becerra en hechos registrados el 19 de agosto de 2011.

El Ministerio Público dejó en firme la sanción al considerar que existen pruebas suficientes que permiten inferir que el uniformado le disparó al joven de 16 años, en hechos que son materia de investigación penal, con su arma de dotación después de perseguirlo por varias cuadras. (Ver "Muerte del grafitero fue falso positivo urbano de la Policía": fiscal Montealegre)

En este sentido se consideró que el patrullero de la Policía le ocasionó la “muerte violenta sin justificación” al joven grafitero. (Ver Procuraduría inhabilitó por 15 años a patrullero implicado en caso grafitero)

"Esta probado que Diego Felipe Becerra, al momento de recibir el disparo propinado por el patrullero Alarcón, se encontraba corriendo y de espalda en relación con el uniformado que lo perseguía y no portaba arma alguna, sólo llevaba consigo una mochila en la que guardaba cuatro aerosoles",precisa uno de los apartes de la sanción disciplinaria.

En el fallo emitido por el Ministerio Público se determinó que actuó de manera dolosa dsconociendo sus labores como servidor público, señalando que "vulneró el derecho a la vida" del joven de 16 años, quien falleció pocos minutos después de recibir el disparo en un centro médico.

"Sin reparo alguno, le disparó por la espalda con su arma de dotación, situación que evidencia que a pesar de la formación y la pericia del patrullero, que lo obligaban a extremar las medidas de seguridad en relación con el uso del arma, ya que ante todo su obligación era proteger la vida de la persona que perseguía, una vez le grito que se detuviera antes de reducirlo y/o capturarlo,prefirió dispararle por la espalda estando a tan solo 1,32 metros de distancia sin que pueda decirse que su intención al disparar era reducirlo, por cuanto el disparo fue hecho directamente a la espalada causándole heridas que posteriormente le causaron la muerte”, indica el fallo disciplinario.

“Alarcón desconoció las disposiciones especiales que integran los principales básico sobre el empleo de la fuerza y de las armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, y que lo obligaban a no emplear su arma de fuego contra la persona que lo perseguía", precisa uno de los apartes de la decisión.

La Procuraduría General estableció además que el patrullero no presentaba problemas mentales, ni estaba bajo los efectos del alcohol o alguna sustancia psicoactiva, indicando que actuó con plena voluntad de sus hechos, tanto cuando disparó contra el joven grafitero, así como cuando manipuló la escena del crimen.

En este caso el Ministerio Público tuvo en cuenta las pruebas presentadas que indicaban que el joven nunca manipuló un arma de fuego y que la pistola hallada en el lugar de los hechos ni siquiera funcionaba.

Por estos hechos, el patrullero Alarcón se encuentra privado de la libertad en el proceso que se le adelanta por el delito de homicidio agravado.