Escándalo del cartel de la toga

Fiscal general contestó las 13 preguntas que le envió el exmagistrado Bustos

La Comisión de Acusación ya tiene en su poder las respuestas que del fiscal Néstor Humberto Martínez al cuestionario que elaboró José Leonidas Bustos.

José Leonidas Bustos envió un cuestionario de 13 preguntas al fiscal Néstor Humberto Martínez en septiembre pasado. Foto: Cristian Garavito - El Espectador

El pasado 7 de noviembre, a la secretaría de la Comisión de Acusación llegó el cuestionario de 13 preguntas que elaboró el exmagistrado José Leonidas Bustos con las respuestas del fiscal general, Néstor Humberto Martínez. El conjunto de preguntas, señaló Martínez, le llegó el 19 de octubre, es decir, tres semanas después de que Bustos las radicara en la Comisión con el propósito de que el fiscal las contestara. Y así lo hizo.

Este cuestionario se estructuró a raíz del escándalo del llamado cartel de la toga. Bustos ha sido señalado por Luis Gustavo Moreno, exjefe anticorrupción durante la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez, de haber orquestado una “organización criminal” (así lo califica la Fiscalía hoy) para pedir sumas millonarias a investigados por la Corte a cambio de “ayudarles” en sus procesos. El congresista Musa Besaile admitió haber pagado $2.000 millones por esa vía.    

El fiscal general señaló que conoció a Bustos en 2015, año en que este fue elegido presidente de la Corte Suprema. Para entonces, el fiscal ejercía como ministro de la Presidencia y Bustos, en 2016, sería clave para su elección como fiscal general. Martínez confirmó que ha estado en la casa del exmagistrado, “estimo que entre cinco y ocho veces, todas con carácter social”. Pero aclaró que ni en el apartamento de Bustos ni en ningún otro lugar ellos habían discutido casos.

“El doctor Bustos nunca me ha recomendado una actuación o favorecimiento en actuación penal alguna en mi calidad de fiscal general”. Dijo también que nunca un director de unidad ha denunciado que Bustos pidiera resultados específicos en investigaciones en curso. Y agregó: “Por supuesto que el doctor José Leonidas Bustos jamás me ha efectuado ofrecimientos de ningún tipo a cambio de favores en el ejercicio de mi función pública”.

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Asimismo, Martínez rechazó haber hecho lo contrario: que fuera él quien pidiera a Bustos influir en un expediente. “Nunca he solicitado al doctor Bustos interceder ante ningún funcionario de la Corte Suprema de Justicia a fin de obtener una decisión o paralizar una investigación penal, ni podría pensar en algo así”. Bustos terminó su periodo en la Corte Suprema en marzo de 2016, y cinco meses después, Martínez se posesionó como fiscal.

Con respecto a Luz Mábel Parra y a Luis Gustavo Moreno, nombrados fiscal delegada ante la Corte y jefe anticorrupción, respectivamente, Martínez Neira indicó que ellos no entraron a la Fiscalía “por solicitud o a petición del doctor José Leonidas Bustos”. Martínez no dio más detalles al respecto. Cuando le preguntaron cómo ingresaron a la Fiscalía, el fiscal Martínez sólo dijo fueron nombrados con resoluciones. Es decir, no respondió la pregunta de fondo.

En su cuestionario, Bustos también le preguntó por el ingreso a la Fiscalía de Carlos Ibán Mejía, fiscal delegado ante la Corte que maneja, entre otros casos,  el de Santiago Uribe Vélez. El fiscal Martínez señaló que Mejía ya estaba en la Fiscalía cuando él se posesionó y que, por eso, desconocía cómo había sido vinculado. “El doctor Bustos jamás me recomendó al doctor Mejía Abello para que permaneciera en el cargo de fiscal delegado ante la Corte Suprema”.

Bustos le preguntó igualmente si él alguna vez le había sugerido algún ascenso. Martínez respondió: “Nunca he recibido una sugerencia del doctor Bustos para el ascenso de funcionario alguno en la Fiscalía. Por lo demás, debo anotar que he mantenido una estricta política de ascensos por iniciativa de los directores jefes de cada área”.

La última pregunta del cuestionario era sobre Luis Raúl Acero, el exmagistrado auxiliar de Bustos que en 2011 sacó un préstamo bancario para que su entonces jefe pudiera comprar un BMW sin afectar su capacidad de endeudamiento. El carro terminó en manos de Luis Gustavo Moreno, quien hizo negocio con Bustos y se lo compró dos años más tarde. Acero fue nombrado fiscal delegado ante la Corte Suprema por Eduardo Montealegre.

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Sobre Acero, Bustos le preguntó al fiscal general cómo fue que este se reincorporó a la Fiscalía, pues en 2016 el entonces fiscal general (e), Jorge Perdomo, ordenó su salida del organismo y lo declaró insubsistente. Martínez explicó que, por acatar una tutela del Tribunal Superior de Bogotá, expidió una resolución para que Acero volviera a la Fiscalía el 4 de agosto de 2016, es decir, apenas tres días después de haberse posesionado como fiscal general.

Martínez contó que su administración impugnó la tutela ante el Consejo de Estado y así, el 5 de septiembre del año pasado, el reintegro de Acero se reversó. Pero el exfiscal Acero apeló por su parte, y el Juzgado 17 Administrativo Oral de Bogotá ordenó de nuevo que Acero regresara a la Fiscalía en enero de este año. En septiembre pasado, cuando el nombre de Acero salió a flote en las grabaciones de la DEA por el escándalo del cartel de la toga, Acero salió de su cargo como delegado ante la Corte Suprema y quedó como delegado ante tribunal.  

A la Comisión de Acusación no le queda mucho tiempo para definir cuál será la suerte del exmagistrados Bustos: si lleva su caso al Senado, con el fin de que pierda su fuero y pueda ser llamado a juicio, o si cierra el expediente. Bustos ha insistido en que el llamado cartel de la toga es un “invento” de Luis Gustavo Moreno para salvar su pellejo, pero Moreno, por su parte, ha reiterado que él, de la mano de Bustos, pidió dinero a varios investigados y así crearon un cartel de corrupción.