Fiscalía acusa a conductor y a pastor por muerte de 31 menores en Fundación

Los señala como presuntos responsables del delito de homicidio simple.

El Fiscal 27 Seccional radicó ante el Juzgado Penal del Circuito de Fundación (Magdalena) el escrito de acusación contra Jaime Gutiérrez Ospino y Manuel Salvador Ibarra Plaza, como presuntos responsables del delito de homicidio simple en concurso homogéneo y simultaneo, en la modalidad de dolo eventual.

El representante del ente acusador señala en su escrito que Gutiérrez Ospino, mecánico y conductor del bus en el que transportaba a 67 personas, entre ellas 59 niños cuyas edades oscilaban entre los 2 y los 17 años, conocía los riesgos existentes al instalar un dispositivo artesanal irregular para el suministro de gasolina, actividad que habría realizado en cuatro ocasiones, sin prever el resultado de esta acción.

Señala la acusación que el conductor, con sus acciones reiterativas, acrecentó la probabilidad de generar un accidente y sin embargo lo siguió haciendo hasta causar el incendio y posterior muerte de los infantes.

Indicó el fiscal que Gutiérrez Ospino obró con dolo eventual por dejar al azar las consecuencias de su acción ya que tampoco contaba con las herramientas idóneas (extintores-salidas de emergencia) para contrarrestar el incendio.

De igual forma manifestó que con base en los elementos materiales probatorios, evidencia física e información legalmente obtenida, se puede afirmar con probabilidad de verdad que el hecho delictivo si existió y que Gutierrez Ospino sería su autor material, por cuanto la conducta fue realizada de manera omisiva en primera instancia y activa en segunda.

El hombre suministró la gasolina de forma irregular sin bajar a los niños y además, decidió transportarlos conociendo de antemano que el vehículo estaba en pésimas condiciones, ya que no contaba con los requisitos mínimos el transporte de menores, no tenía salidas de emergencia, ni extintores. Por otra parte, se determinó que el conductor no tenía licencia de conducción, convirtiéndose en un peligro para los infantes.

El hecho ocurrió el domingo 19 de mayo del 2014, en el barrio Altamira de la citada población de Magdalena, a las 12 y 30 del mediodía, cuando los menores eran transportados hacia sus casas luego de participar en actividades recreativas en la iglesia cristiana a la que pertenecían.

 

 

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