En Maracaibo vivía en una pensión

Fiscalía busca llamar a juicio a “Lobo Feroz” por caso de 2008

El ente investigador y la Dijín trabajan para identificar a todos los menores que habrían sido abusados por Juan Carlos Sánchez Latorre. También se prepara su acusación por el caso por el que resultó libre en 2008.

Juan Carlos Sánchez se encondía en Maracaibo por más de 200 violaciones. Policía

Cuando tenía 14 años, Iván* fue abordado por un sujeto cordial que, luego de invitarlo a jugar videojuegos, lo intimidó y lo obligó a tomar un taxi. Tras llegar a una casa solitaria, su captor, quien le manifestó que le haría cosas mientras lo grababa, procedió a desnudar al niño y abusó de él. El espeluznante relato de ese niño forma parte del proceso que en 2008 llegó al despacho de una jueza en Barranquilla. El agresor, identificado como Juan Carlos Sánchez Latorre, fue recluido en la cárcel Modelo (Atlántico) y obtuvo su libertad por vencimiento de términos y pagando $50 mil de fianza. Hoy está detenido en Venezuela y su expediente judicial habla de más de 270 violaciones a menores de edad. Lo llaman el Lobo Feroz. (En contexto: El “Lobo Feroz” habría abusado de 276 niños y no está pedido en extradición).

Ante este caso, que ha llamado la atención de todo el país tras su divulgación en la revista Semana, las autoridades aseguran que no permitirán más impunidad. Es por esto que, 10 años después de una libertad que a todas luces podría calificarse como un “error judicial”, la Fiscalía trabajará para radicar un escrito de acusación contra el Lobo Feroz y lograr la primera sentencia condenatoria en su contra, que podría ser de hasta 40 años de prisión. “El caso de 2008, aunque se le concedió la libertad, no fue archivado. Ahora se van a compilar las pruebas para llevarlo a juicio mientras se cumplen los trámites de extradición en su contra”, señaló a este diario una fuente de la Fiscalía.

Avanzar en el proceso judicial no será la única labor. También se revisarán las actuaciones judiciales que permitieron que en 2008 Sánchez Latorre recuperara su libertad. La Judicatura ya descarta una investigación contra la exjueza novena penal municipal de control de garantías —ahora fiscal en Santa Marta—, quien en esa fecha le dio la boleta de salida al Lobo Feroz. “Nunca se presentó una queja disciplinaria por esa decisión, si se presenta alguna ahora, tampoco se podrá investigar porque ya prescribió el tiempo para investigar faltas. Estamos convencidos de que, si no se presentó queja, se ejecutó bajo los fundamentos establecidos”, señaló a este diario un vocero del Consejo Superior de la Judicatura. (En contexto: Las alarmantes cifras de abuso sexual contra menores en Colombia).

El siguiente camino en la investigación es el más complicado. Aunque los investigadores aseguran que Juan Carlos Sánchez Latorre es su propio acusador, por los videos que se grabó con sus víctimas, no descansarán hasta perfilar y tener las denuncias de cada uno de quienes sufrieron por sus abusos cuando niños. “En este momento con la Dijín estamos haciendo un trabajo articulado, un barrido para tener certeza de cuántas fueron sus víctimas y obtener las denuncias para procesarlo por esos casos”, señaló una fuente del ente investigador.

La caída del criminal

En Venezuela logró vivir casi un año haciéndose pasar por un hombre llamado Danilo Gutiérrez, de 37 años, que trabajaba de noche como vigilante. El diario Versión Final de Venezuela habló con sus vecinos de un barrio de Maracaibo, quienes lo describieron como una persona cordial. “No le vi nada raro, me parecía una persona normal, eso sí, era reservado en todo lo que hacía”, cuenta la mujer que le arrendó la casa donde se refugió para huir de las autoridades colombianas. Esta mujer contó que, en su cuarto, el Lobo Feroz “tenía su habitación forrada de afiches de series infantiles, entre los que se destacaba uno de los Power Rangers”. Varios de los que lo conocieron afirmaron incluso que tenía una novia, a cuyos padres “les parecía que (Sánchez) no le convenía a su hija”, contó al diario venezolano otro habitante del sector en el que fue capturado el pasado 1° de diciembre. Con astucia, bajo el disfraz de un personaje inofensivo, logró encajar en el sector. Nadie sospechaba a quién tenían de vecino.

Entre las pruebas que tienen las autoridades en su contra, los investigadores confirmaron que él mandaba los videos de sus violaciones a un hombre que vivía en México, conocido con el alias de Anthony. Enviaba también fotos y conversaciones, todo encriptado. El material que lo implica directamente son los videos de 276 violaciones que él mismo envió a Anthony, que duraban de dos a cinco minutos. “En muchos se oyen los gritos, los lamentos y las súplicas de las pequeñas e indefensas víctimas”, se dijo en Semana en el artículo del pasado domingo donde reveló este caso.

Las autoridades también tienen claro la forma como operaba para atraer a sus víctimas. Solía abordar niños vulnerables que trabajaran; al ser estos víctimas o presas fáciles, los buscaba usualmente en centros comerciales, pues consideraba que en estos sitios circulaba mucha gente con niños. Les ofrecía dinero a cambio de que lo acompañaran, se ganaba su confianza y luego abusaba de ellos. El Ministerio de Justicia aún espera que le presenten el caso para comenzar a gestionar con la Cancillería la solicitud de extradición ante el gobierno venezolano, que lo mantiene custodiado en un centro penitenciario de Caracas.

* Nombre modificado para proteger a la víctima.