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Fiscalía se quedó sin testigos

Todos los testimonios que fueron conseguidos por el fiscal Antonio González resultaron falsos. Fiscalía alista imputaciones en su contra y Carlos Cárdenas se va a constituir como víctima.

Hasta hace 48 horas, Jonathan Martínez, José Wílmer Ayola y Jesús Martínez Durán eran los testigos estelares de la Fiscalía en el caso Colmenares. Hoy son considerados por ésta como unos mentirosos. Según reveló ayer la fiscal Martha Lucía Zamora, dos meses de intenso trabajo con el CTI le permitieron concluir que estos tres hombres habían engañado a la justicia y, por esa razón, hoy se les imputarán tres cargos: falso testimonio, fraude procesal y fraude de subvención —por lo que recibieron del programa de Protección de Testigos—.

Lo que se esperaba ayer era que Zamora formalizara la acusación que, en septiembre pasado, emitió en contra de Carlos Cárdenas el fiscal 11 de la Unidad de Vida Antonio Luis González. Sin embargo, lo que sucedió fue que la funcionaria le pidió al juez 27 penal de Bogotá que anulara el expediente contra el joven universitario: a Cárdenas, al fin y al cabo, lo habían vinculado con base en las declaraciones de Ayola. La Fiscalía señaló que a Carlos Cárdenas no se le garantizaron los derechos al debido proceso y a la presunción de inocencia. La Procuraduría respaldó esta postura. Los Colmenares también. Todos pidieron la nulidad.
Después de la audiencia Zamora y la directora del CTI, Maritza Escobar, citaron a una rueda de prensa para intentar responder los interrogantes que habían quedado en el aire. El principal, sin embargo, no tuvo respuesta: ¿cuál es la responsabilidad del fiscal González en esta cadena de irregularidades? Como bien lo advirtió la fiscal Zamora, los tres testigos llegaron al caso Colmenares a través de este funcionario que lleva en la Fiscalía más de 20 años. Con brevedad, Zamora alcanzó a señalar que había una investigación interna contra González, pero este asunto, tal parece, no ha avanzado significativamente.

El 31 de mayo de 2012, después de haber tenido a su cargo la investigación por la muerte de Luis Andrés Colmenares durante unos nueve meses, González fue removido del proceso, habiendo ya llamado a juicio a Laura Moreno y a Jessy Quintero. Pero, seis días después, González recuperó su protagonismo en el caso al ordenar la captura de Carlos Cárdenas. Para imputarle los cargos de homicidio y soborno se apoyó en el único testigo que había aparecido dos días antes de la captura de Cárdenas: José Wílmer Ayola. Hoy, la Fiscalía reprocha que no se hubiera verificado con rigurosidad lo que el supuesto testigo declaró en ese momento.

Ayola aseveró haber visto cuando Cárdenas le había pegado con una botella en la cabeza al joven Colmenares y cuando Laura Moreno le había pegado una cachetada. Ayola habló bajo declaración juramentada el 4 de junio, es decir, cuatro días después de que González saliera del caso. Volvió a declarar el 5, el 8 y el 22 de junio de 2012. González validó las versiones y un juez avaló que Cárdenas fuera enviado a la cárcel La Modelo de Bogotá. Ayer, su defensor reprochó que él hubiera tenido que estar en la cárcel casi un mes, compartiendo celda con el asesino de Rosa Elvira Cely, por cuenta de una Fiscalía que no había hecho la tarea completa.

El 27 de junio de 2012, no obstante, Jaime Granados, defensor de Laura Moreno, divulgó un dato que puso por primera vez en tela de juicio al testigo: según las bitácoras de un conjunto residencial en el occidente de Bogotá, en la madrugada del 31 de octubre de 2010 —cuando murió Colmenares— Ayola se encontraba trabajando como vigilante, lejos del parque El Virrey. Granados reveló la información hacia el mediodía. Siete horas después, el fiscal Antonio González estaba en contacto con el segundo declarante, Jonathan Martínez, quien reconfirmó la versión de Ayola.

Manifiesta la Fiscalía que Jesús Alberto Martínez Durán, quien habló por primera vez con el fiscal González el 12 de junio de 2012, también mintió. Él y Jonathan Martínez fueron detenidos ayer, el primero en Bucaramanga y el segundo en Pereira. Ayola, por su parte, se entregó. Desde el búnker de la Fiscalía, los tres expresaron que ratificaban sus versiones. “Yo sé lo que vi y eso fue lo que conté”, expuso Jonathan Martínez. “Me vine a entregar para confirmar lo que dije”, indicó Ayola. “Yo dije la verdad, pero estoy arrepentido de haberme vuelto testigo en este caso: temo por mi vida”, dijo Martínez Durán.

En sus ediciones del 8 y del 9 de octubre de 2012, El Espectador advirtió que estos tres testigos presentaban serias inconsistencias en sus relatos: desde detalles en apariencia sin importancia, como el tipo de zapatos que Laura Moreno supuestamente usaba esa noche de Halloween, hasta pormenores claves como la hora en que habría ocurrido el crimen y las personas presentes. Sin embargo, al hacer esas revelaciones, la reacción de la Fiscalía fue señalar a este diario de haber violado la reserva del sumario y solicitar la apertura de una investigación penal. Las labores de González seguían sin ser cuestionadas.

No obstante, ayer la Fiscalía aceptó que los testigos se han contradicho seriamente en las circunstancias de tiempo, modo y lugar con las que describieron la muerte de Luis Andrés Colmenares. La única indagación interna contra González se basa en una denuncia de su exfiscal de apoyo, Napoleón Botache —también divulgada por este diario—, quien afirmó en un escrito dirigido al fiscal general y al procurador que González estaba consiguiendo testigos a costa de lo que fuera. El Espectador intentó comunicarse con el fiscal González, pero al cierre de esta edición no había sido posible obtener una respuesta de su parte.

“Llama la atención que la captura que se ha efectuado en contra de los falsos testigos no haya sido adelantada con igual o mayor diligencia frente al fiscal 11 seccional Antonio Luis González Navarro”, reclamaron al unísono los defensores de las acusadas del asesinato de Luis Andrés Colmenares, Laura Moreno y Jessy Quintero. La familia Colmenares, sin embargo, sigue respaldando al fiscal González a capa y espada. Jaime Lombana, su representante, aseguró que el funcionario fue víctima también de estos testigos falaces, a quienes “enviaron para distorsionar el proceso”. El litigante agregó que se tenía que investigar por qué mintieron y quién los indujo.

“Hay que ser muy cínico como lo está siendo Lombana para decir esas cosas. Todo lo relacionado con los testigos ha venido de González, apoyado por los Colmenares, seguramente estos últimos de buena fe”, refutó Jaime Granados. La fiscal Zamora hizo énfasis en que este tema de los testigos falsos no afectará el juicio de Moreno y Quintero porque, en ese caso, “suficientes elementos probatorios tiene la Fiscalía”. Los defensores de las estudiantes, sin embargo, exigen que en la audiencia programada para el 19 de febrero la Fiscalía pida la preclusión.

“Este no es el fin del caso Colmenares, es una reorientación de la investigación. De lo que estamos seguros es de que al joven Colmenares lo mataron. Y de que vamos a conocer la verdad”, manifestó la fiscal Martha Zamora, reiterando que el proceso contra Cárdenas se debe anular para volver a empezar. Los defensores del joven, al contrario, quieren que el juicio tenga lugar para desvirtuar en ese escenario a los falsos testigos. La decisión del juez se conocerá el 22 de enero. Mientras tanto El Espectador conoció que, en lo que respecta a Carlos Cárdenas en el caso Colmenares, se abre un nuevo capítulo: el joven se va a constituir como víctima de los testigos que, sostiene la Fiscalía, son mentirosos.

En Twitter: @dicaduran y @SantsMartinez