Generales en apuros

El exdirector del Inpec, manifestó que no ha presentado su renuncia ni le han pedido la baja. Ricaurte agregó que si el presidente se lo ordenaba, él cumplía.

General Janio León Riaño, exjefe de Planeación de la Policía y excomandante en Boyacá. / ‘El Tiempo’ El general Gustavo Adolfo Ricaurte fue director del Inpec hasta el 24 de diciembre de 2013. / David Campuzano

Los escándalos en el interior de las Fuerzas Armadas de Colombia parecen no cesar. Esta vez el turno le llegó a la Policía después de que salieran de sus cargos los generales Gustavo Ricaurte y Janio León Riaño. Ambos oficiales han sido señalados de estar involucrados en casos de corrupción: mientras a Ricaurte lo vinculan con irregularidades que se habrían presentado cuando dirigía el Inpec, hay dudas en la ejecución del presupuesto que le fue asignado a Riaño cuando era comandante en Boyacá.

En su defensa, el general Ricaurte manifestó en una rueda de prensa que nunca ha estado involucrado en escándalos de corrupción y que jamás le han pedido la renuncia. “Soy un oficial subordinado y piramidal. Renuncié a la dirección del Inpec el pasado 24 de diciembre y solicité 40 días de vacaciones (...). Por tanto, no he radicado mi solicitud de retiro ni me han notificado de un llamamiento a calificar servicios”, precisó. Agregó que “si el señor presidente considera que debo dar un paso al costado, así será. Señor presidente, usted ordena, yo cumplo”.

Según se conoció, el nuevo director del Inpec, general Saúl Torres, ordenó eliminar el Grupo de Verificación de Información (Gruvi), que se encargaba de analizar y autorizar los traslados de los reclusos. Al parecer, dentro de esta unidad se habrían cometido irregularidades y otorgado beneficios a presos de alta peligrosidad y jefes de bandas criminales que habían solicitado traslados a otras cárceles, lo que pondría en evidencia un posible tráfico de influencias. El Gruvi fue creado por el general Ricaurte y en estos momentos la Sijín de la Policía, que ya allanó las instalaciones del grupo, investiga si se otorgaron remisiones indebidas que habrían permitido la fuga de algún criminal.

En palabras del presidente del sindicato del Inpec en Bogotá, Óscar Robayo, “fue sabio sacar a todos esos policías que hemos denunciado como corruptos, como es el caso del subdirector de custodia y vigilancia de la Policía, mayor Carlos Restrepo, quien tenía a cargo el manejo del Grupo de Verificación”. Sin embargo, el ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, dijo que en su despacho —que tiene el control del Inpec— no hay denuncias contra el general Ricaurte, quien llevaba 37 años prestando servicios.

Respecto al general Janio León Riaño, hermano del excomandante de la Policía José Roberto León Riaño y quien se venía desempeñando como jefe de Planeación de la institución, se conoció que presentó su renuncia por motivos personales. Sin embargo, se conoció que en su contra existen denuncias anónimas realizadas en 2013 sobre el manejo irregular del presupuesto de la Fuerza Pública cuando era comandante de la Policía en Boyacá y cuando llegó también a su último cargo. En estos momentos se investiga si él y su esposa tuvieron un incremento injustificado de su patrimonio, lo que, al parecer, habría sido producto del pago de coimas por parte de empresarios a cambio de contratos con la Policía. El Tiempo reveló que Riaño tiene una casa avaluada en $3.500 millones en el barrio San José de Bavaria en Bogotá y que la denuncia señalaba: “¿Cómo puede tener un patrimonio superior a los $10.000 millones con un sueldo de $8 millones al mes?”.

Hasta el momento se desconocen las verdaderas razones que llevaron a la salida de estos dos oficiales. Ricaurte ha sido enfático en que durante su administración del Inpec no se cometieron irregularidades y de Riaño se sabe que su retiro se debió a motivos personales.

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