¿Guerra por bienes de la mafia?

La persecución de los bienes de Wílber Varela y sus socios por parte de ‘Diego Rastrojo’ podría estar relacionada con el crimen del locutor y DJ caleño.

Primero fue la ‘advertencia’ hecha a punta de disparos en contra del editor de orden público de Semana, Ricardo Calderón. Luego vino el panfleto con el cual un autodenominado ejército antirrestitución amenazó a ocho periodistas de Valledupar. Y después, el más funesto episodio de todos, el asesinato de Lázaro del Valle, director de la emisora caleña Radio Planeta. En las últimas semanas, el gremio del periodismo se ha movido bajo una sola consigna: “Estamos en riesgo”. Pero, en el caso de Del Valle, se ha empezado a conocer información que indicaría que su muerte nada tuvo que ver con su profesión.

Desde 2011, Del Valle figura en un expediente de la Unidad de Lavado de Activos, relacionado con el proceso de extinción de domino de 67 bienes que le fueron incautados al confeso narcotraficante de alto nivel Jaime Alberto Mejía González y a toda su red de testaferros. Mejía González, socio del extinto capo Wílber Varela (alias Jabón), tenía el 60% de las acciones de Impel América S.A., nombre en Cámara de Comercio para Radio Planeta, donde Del Valle era gerente. Un hermano del ‘narco’, Jorge Julián Mejía González, tenía el 20% de las acciones. Y Lázaro del Valle era un socio minoritario, con el 2,5% de las acciones.

En otras palabras, desde hace dos años la Fiscalía intentaba esclarecer si Del Valle había sido un testaferro más de Jaime Alberto Mejía González o si fue asaltado en su buena fe. “Como Mejía era un reputado empresario en Cali, lo más posible es que el locutor no hubiera sabido nada de sus negocios ilícitos”, le dijo a este diario un funcionario de la Fiscalía que conoce el expediente. En Cali, las empresas que Mejía montó con sus hermanos eran bastante reconocidas y tuvieron contratos con Incolballet, el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, y en conciertos de artistas como Shakira, Vicente Fernández o la banda británica Coldplay, entre otros.

Del Valle, en un escrito enviado a la Fiscalía en 2012 a través de su defensor, Darío Valencia, le manifestó a la justicia que él era una persona conocida en los medios de difusión y sin antecedente penal alguno, que había sido un “tercero de buena fe y exento de culpa”, y que su único propósito al unirse en sociedad con Jaime Alberto Mejía González en 2004 había sido el de “prestar un exitoso servicio profesional”. El director de la Unidad Nacional de Protección, Andrés Villamizar, confirmó que Lázaro del Valle no reportó ninguna amenaza ante esa entidad, la Personería de Cali o la Policía.

En Bogotá, los funcionarios que le han seguido la pista al cartel del norte del Valle explican que, cuando Wílber Varela fue asesinado, los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna, más conocidos como Los Comba, empezaron una ‘cacería’ de los bienes de Varela y de su socio Jaime Alberto Mejía. “Son como trofeos”, le dijo un fiscal antimafia a este diario. Pero luego Los Comba se entregaron a las autoridades estadounidenses y Diego Pérez Henao, alias Diego Rastrojo, habría pasado a perseguir los bienes de Varela, de Mejía, y de Los Comba. En marzo pasado, la extradición a EE.UU. de Rastrojo fue aprobada.

Así las cosas, sería posible que el locutor Lázaro del Valle hubiera caído en una especie de ‘fuego cruzado’ en esta guerra interna del cartel del norte del Valle por los bienes de los ‘narcos’. El comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Fabio Alejandro Castañeda, señaló inicialmente que el periodista “venía teniendo algunos problemas de convivencia” y que 15 días antes de su muerte hasta piedras le habían lanzado. No obstante, contratar sicarios no para asustarlo, sino para dejarlo sin ninguna posibilidad de supervivencia (le propinaron siete disparos en la noche del 10 de mayo), indica que el crimen organizado también podría detrás de este homicidio.

La justicia sigue indagando quién perpetró el atentado contra Ricardo Calderón y sobre las amenazas a los periodistas de Valledupar. Por su parte, fuentes de la Sijín de Cali le dijeron a El Espectador que todavía es muy pronto para hablar de hipótesis del asesinato de Lázaro del Valle, pues los investigadores no se han reunido aún con el fiscal 22 especializado de Cali, a quien le fue recientemente asignado el caso. Según fuentes de la Fiscalía, este organismo está elaborando el plan de trabajo, o sea que con respecto a la muerte de este locutor caleño, que trabajó para Todelar, Cadena Súper y Colmundo y que era también presentador de eventos y prestaba su voz para comerciales, todo está por decirse.

 

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