Habla juez que implicaron en 'venta de libertades' en Rama Judicial

Después de que se abstuvieran de dictar medida de aseguramiento en su contra, Francisco Javier Barbón habla de lo difícil que fue pasar al "banquillo de los acusados".

El escándalo que ha permeado a la Rama Judicial desde el pasado jueves cuando se capturaron a diez funcionarios judiciales, entre ellos dos jueces, y un estudiante de derecho por supuestamente haber creado una red de corrupción al interior de los juzgados de Paloquemao, ha generado un fuerte rechazo desde diferentes sectores como el Consejo Superior de la Judicatura, la Corte Suprema de Justicia y el Ministerio de Justicia. El pasado lunes el juez 52 de garantías se abstuvo de dictar medida de aseguramiento contra uno de los implicados, el juez 38 de garantías, Francisco Javier Barbón López, argumentando que no existían pruebas para señalar que este administrador de justicia se concertó con este grupo de personas para defraudar a la justicia.

Y es que en la imputación de cargos que realizó la Fiscalía en contra de estas 11 personas por los delitos de concierto para delinquir, falsedad ideológica en documento público, prevaricato con acción, concusión, cohecho, revelación de secreto y tráfico de influencias, el juez 38 sólo fue mencionado en un supuesto caso de manipulación de procesos. Para el juez y el Ministerio Público no se podía asegurar que el administrador de justicia hacía parte de la organización. El expediente que enloda el nombre de Francisco Barbón es el de Jazmín Osorio Rodríguez, una mujer investigada por enriquecimiento ilícito por un supuesto fraude a la Salud.

En entrevista exclusiva con Blu Radio y El Espectador, el juez 38 de garantías aseguró que la decisión que tomó el 20 de diciembre de 2012, con la cual revocó la medida de aseguramiento de Osorio Rodríguez, es lo que hoy lo tiene en la mira de la Fiscalía. Agregó que en su carrera de 18 meses como administrador de justicia ha adelantado más de 1.500 audiencias y jamás había tenido un problema disciplinario o penal. Barbón celebró que no fuera enviado a prisión y señaló que continuará desarrollando sus labores como juez de la Nación porque este es un “compromiso de hacer patria”.


¿Qué sucedió durante estos días de audiencias por el escándalo?

Primero la experiencia fue traumática porque de presidir audiencias uno pasa al banquillo de los acusados. Es desconcertante, un shock terrible. Después de intentar hacer mi trabajo lo mejor posible y que medios de comunicación reconocieran la labor que he realizado en los 18 meses que he estado en la Rama Judicial, verme involucrado en un escándalo de estos es una situación que no se la deseo a nadie. Es una instancia que pone en duda la reputación de uno y pues hasta ahora es un proceso que se está investigando y que la Fiscalía sigue mirando quién puede haber incurrido en estas conductas.


¿Por qué la Fiscalía lo está procesando?

Yo proferí una decisión el 20 de diciembre del año pasado en una audiencia normal. Me llegó la carpeta al despacho y tomé la decisión que, en mi concepto, consideré que procedía. Pero no tenía conocimiento que se venía adelantando una investigación en el Centro de Servicios de Paloquemao, donde supuestamente se estaban cometiendo hechos irregulares. Uno como juez nunca va al Centro de Servicios y además, no conoce a nadie ahí. Uno va al allá cuando tenga que tratar un asunto puntual con la juez coordinadora como por ejemplo un permiso o un cambio de turno. Una situación trivial de las cosas personales del trabajo.


¿Pero en esa carpeta que le entregaron el 20 de diciembre de 2012 decía algo sobre si estaba direccionada?

No, simplemente era una señora que pedía revocatoria de la medida de aseguramiento y consideré con los elementos que presentaron en la audiencia daban para conceder la libertad. Yo llegué ese día a las 6:00 a.m. a mi despacho y con mi equipo de trabajo alistamos lo que teníamos que hacer en el día. En esas llegó la carpeta y esperamos en el juzgado hasta las 8:30 a.m. a que llegaran las partes para desarrollar la audiencia.


Por coincidencia le tocó a usted esa carpeta…

Sí, me tocó esa carpeta y le concedí la revocatoria. Pero después es que me vengo a enterar que hay irregularidades en el Centro de Servicios y yo allá nunca voy. Tanto así que muchas de las personas que estuvieron capturadas conmigo no las conocía hasta ese momento. Incluso la persona que dijo que ese proceso debía recibirlo yo, manifestó que no me conocía.


Doctor Barbón, ¿usted había escuchado algo relacionado a estos escándalos?

Había escuchado rumores pero yo no trabajo en el Centro de Servicios. Son puros rumores de pasillo. Yo no trabajo en esa dependencia y si pasa algo ahí, no me compete.

¿Sobre qué eran esos rumores?

Simplemente que había problemas con el reparto en el Centro de Servicios, pero no escuché nada más.

¿A su despacho que clase de procesos llegaban, algún caso relevante?

No recuerdo, pero como juez de control de garantías no manejaba casos. A mí me llegan simplemente las carpetas de lo que ocurre en el día. Cuando estaba en el complejo judicial de Paloquemao uno ni siquiera sabía qué tipo de solicitudes el iban a llegar. Procesos importantes a mí me han llegado uno de Bacrim y otro de narcotráfico.

¿Y de esos procesos se ha dicho algo de que estaban direccionados?

No, la única decisión que me ha sido cuestionada o comprometida fue la del 20 de diciembre de 2012. De resto, puedo decirle que a groso modo, desde mi primera audiencia del 3 de mayo del año pasado hasta hoy, que llevó más de 1.500 audiencias hechas.

¿A quién le concedió esa libertad el 20 de diciembre de 2012?

Se trataba de una señora (Jazmín Osorio Rodríguez), no me acuerdo el nombre, pero era por una cosa de un desfalco a la salud. Ella creo que ya se declaró culpable y en pocos días le van a imponer su sentencia. En este proceso había varias personas involucradas, como siete, y a esta señora sólo le habían imputado un delito. La solicitud que recibí era una revocatoria de medida de aseguramiento sólo para ella.

¿Cómo lo capturaron las autoridades?

Yo iba llegando al complejo de Paloquemao, había dejado mi carro parqueado en el Centro Comercial Calima y en la salida peatonal fue cuando un policía se me acercó y me dijo que estaba capturado. Yo sólo pensaba en que la había embarrado porque en ese momento le dicen los delitos por los que supuestamente había sido capturado, pero no sabe cuáles son los hechos. Uno nada más se entera hasta la audiencia de imputación de cargos. Es angustiante.

¿Cómo fueron esos cinco días capturados?

Fue horrible porque uno lo que quiere hacer es su trabajo lo mejor posible. Los que me conocen en el complejo de Paloquemao saben que amo y me debo a mi trabajo. Verse uno cuestionado y que le pongan en duda su honorabilidad y reputación es muy duro. Ahora, aunque continúo en la calidad de imputado, es esperar a que continué el proceso y demostrar que todo es un mal entendido.

¿Qué delitos le imputaron?

Un presunto concierto para delinquir que el mismo Ministerio Público consideraba que en mi caso no se daba; falsedad ideológica en documento público; y prevaricato. Yo espero en estos días demostrar que esto es un mal entendido y pasar con éxito esta página.

¿Qué se siente pasar de juzgador a juzgado?

Es una posición bastante complicada y angustiante, porque soy consciente de que es difícil que se ponga en duda la actuación de uno cuando se tiene una de las misiones más sagradas y de mayor responsabilidad que es administrar justicia. No sólo es un compromiso con la familia, los amigos, la gente que lo rodea uno y lo formaron, sino que se tiene una obligación con la Nación, porque uno en estos cargos todos los días hace patria.

Es un escándalo sin precedentes, uno de los mayores en la Rama judicial, ¿usted considera que sí hay corrupción en la justicia?

Puede haberla, pero no soy quien para decir si la hay o no. Es la Fiscalía la que tiene que investigar. El tiempo dirá si eso ha tenido lugar o no. En estos momentos tengo que respetar la presunción de inocencia de las personas y compañeros que infortunadamente fueron cobijados con una medida de aseguramiento. Hasta ahora es el primer problema al que me he sometido y puedo decirle que en mis años de adolescencia mis padres ni siquiera tuvieron que ir a una estación de Policía a sacarme por una riña o algo así, y por eso para mí esta situación es muy dura. Cuando se presentan problemas uno debe afrontarlos y hay que dar la cara. Lo que se debe buscar es aclarar los hechos, pasar la página, seguir viviendo y como estoy hoy, trabajando con la misma devoción y haciéndolo mucho mejor que antes.


@cabetonet

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