Lo que halló la Contraloría en su visita a Carman

Sus sistemas para contener derrames son improvisados y ni siquiera tiene un plan para manejo de emergencias, advirtió la entidad.

El pasado 6 de septiembre tuvo lugar uno de los mayores derrames que ha sufrido la bahía de Cartagena. La investigación continúa. / Luis Ángel

“De no tomarse acciones inmediatas para evitar un posible desastre ambiental ocasionado por la actividad desplegada por la empresa Carman Internacional S. A. S. (...) se podría generar daño al patrimonio económico y ambiental del Estado”. De esta manera la Contraloría General de la República les pidió al Ministerio de Medio Ambiente, a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, a la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique), a la Gobernación de Bolívar y a las alcaldías de Cartagena y Turbaná que tomen medidas urgentes para evitar que se afecte “la integralidad del patrimonio público”.

La advertencia de la Contraloría tiene como origen el derrame de hidrocarburos que, el pasado 6 de septiembre, contaminó los ríos La Legua y Arroyo Grande, y que llegó hasta la bahía de Cartagena. Hasta el momento sólo la empresa Carman Internacional ha sido señalada por las autoridades como la posible responsable de este desastre ecológico, el peor de los últimos años en esta ciudad. Luego de que El Espectador y el diario El Universal de Cartagena denunciaran el derrame, la Contraloría abrió una investigación y programó una visita a la sede de Carman, en el municipio de Turbaná. Y hace 11 días elaboró un documento final con sus hallazgos, el cual fue conocido en su totalidad por este diario.

La visita se realizó el pasado 19 de septiembre. Iban cinco delegados de la Contraloría, uno de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata) y cuatro de Cardique. Según el documento, se pudo constatar que “desde el pozo más cercano a la reja de la puerta principal estaba fluyendo hacia la carretera que conduce al relleno sanitario Los Cocos, una sustancia negra, oleosa y densa”.

Dicha sustancia, más adelante confirmaría un laboratorio de Cardique, era hidrocarburo y “es almacenada ilegalmente por esta empresa mediante un sistema artesanal de catorce (14) pozos a cielo abierto que carecen en su totalidad de las condiciones técnicas”. Dice el reporte del organismo de control que esos pozos, cuyas áreas suman un área general de 1,36 hectáreas (unas cinco canchas de fútbol), fueron construidos mediante excavación irregular, que no existen capas que impidan la filtración del hidrocarburo a las capas más profundas del subsuelo y que los jarillones son inestables y facilitan los derrames permanentes.

Además, la Contraloría asegura que constató la construcción de un jarillón improvisado en la zona donde se originó el derrame del pasado 6 de septiembre, que los pozos están construidos emulando un sistema de cascadas para evitar derrames, pero —dice el reporte— “la construcción es improvisada y sin ningún soporte técnico”. Para la Contraloría, más alarmante aún fue encontrar que Carman Internacional no cuenta con un sistema de control de incendios a pesar de “la propiedad altamente inflamable que tienen los hidrocarburos”. Carman, dice el informe, tampoco tiene un plan de contingencia, “razón por la cual se dificulta el manejo de las emergencias que se puedan presentar y la estimación del daño para eventos futuros”.

El Espectador intentó comunicarse con el Ministerio del Medio Ambiente con el fin de establecer si se han tomado más medidas desde que el derrame tuvo lugar hace más de un mes. La oficina de prensa del Ministerio señaló que, por ahora, esta cartera se sigue remitiendo a la Resolución 1262 de 2013, que emitió como “una medida de carácter excepcional ante la gravedad del posible daño al patrimonio ecológico en el Caribe”, en la cual se solicitó investigar más a fondo el trabajo de Carman Internacional y en la que se ordenó que ésta suspendiera actividades, en caso de que continuara manejando desechos que pudieran poner en riesgo el medio ambiente.

Este diario intentó también comunicarse con los voceros de Carman, empresa a la cual Cardique le abrió un proceso sancionatorio hace unas cuatro semanas y que, además, protagonizó un desastre ecológico similar en 2012. El representante Gustavo Camacho señaló que no estaba interesado en alimentar más este debate a través de los medios, sino en ganar los procesos abiertos a través de las instancias correspondientes. El abogado Adolfo Vergara, por su parte, aseguró que el próximo 22 de noviembre Carman cumplirá dos años sin estar operando y que la empresa está a la espera de que se hagan los cotejos técnicos necesarios para comprobar que el desastre ecológico del pasado 6 de septiembre no es responsabilidad suya.

Temas relacionados