'Hay algo muy grande detrás de la muerte de mi hijo'

El enigma del extraño deceso de Luis Andrés Colmenares sigue creciendo. Oneida Escobar su madre, cree que fue brutalmente golpeado hasta provocarle la muerte y quieren ocultar la verdad.

Hace un año, el 30 de octubre, Luis Andrés Colmenares salió de su casa disfrazado de diablo rumbo a una fiesta, y apareció muerto en el caño del parque El Virrey. Sus amigos y su novia dijeron que se había lanzado al caño. La Alcaldía Local de Teusaquillo, en un comunicado del 2 de noviembre de 2010, afirmó: “No se trata de un asesinato”, al tiempo que planteó que el joven estaba en “estado de alicoramiento y que le había comentado a sus amigos que quería quitarse la vida”.

Con dolor de madre, y apoyada por un detective privado, Oneida Escobar sigue empeñada en averiguar lo que en realidad ocurrió con su hijo. Sospecha que los amigos con los que iba de fiesta saben más de lo que dicen y no entiende por qué Medicina Legal lo reportó como muerto por ahogamiento y sólo después de la exhumación encontró que tenía ocho heridas en la cabeza producidas con objeto contundente.

¿Cómo supo que su hijo estaba muerto?

Me enteré a las 7 de la noche, cuando los bomberos dijeron encontrar a mi hijo en el caño y que estaba muerto. Habían pasado más de 12 horas desde que Gonzalo Gómez (amigo de Luis) llamó a pedir que miráramos en el cuarto para ver si mi hijo había llegado. Esa llamada la contestó mi otro hijo, Jorge, y fue hecha desde el celular de Luis Andrés.

¿Cuándo llegó usted al lugar donde apareció muerto su hijo?

Esa madrugada ellos me colgaron, y yo volvía e insistía en llamar al teléfono de mi hijo pero no contestaban. Hasta que logré hablar nuevamente con ellos y me dijeron que estaban en la 87 con 15. Salí con Jorge para allá. Yo sólo pensaba que mi hijo podía venir caminando, iba por esas calles buscándolo, por la Caracas. Hasta que llegué al CAI del Virrey, y allí le dijeron a Jorge “lo que pasa es que tu hermano se cayó en un caño”.

¿Cuál fue su impresión cuando vio a los amigos de Luis Andrés? ¿Quiénes estaban?

Estaba Gonzalo y estaba Laura Moreno.

¿Laura era la novia de Luis Andrés?

Mi hijo me decía que ellos no eran novios, sino, lo que dicen ellos, que era como un vacilón, llevaban apenas tres semanas. Ella lo recogía con sus escoltas todos los días, para ir a la universidad. Laura Moreno fue detenida el 7 de octubre, junto a otra amiga de Luis Andrés, Yessi Quintero.

¿Y qué versión le dieron en ese momento?

Laura dijo que venía con Luis Andrés a comerse un perro a la carrera 15, que estaban con Yessi. Que ella se fue a hacer una llamada y mi hijo se quedó con Yessi, quien le dijo que Luis había salido corriendo. Ella me mostró por dónde cayó mi hijo, me mostró como a 120 metros del lugar donde lo encontraron. Yo le decía, pero Laura, ¿cómo saliste tú detrás de él, si él corre mucho, cómo lo alcanzaste? Y ella insistía en que sí, que lo había alcanzado llegando a la ciclorruta, y que lo abrazó y le dijo “negro, negro” y que en ese momento no lo volvió a ver, que fue como si se hubiera desaparecido en el aire.

¿Usted sintió que Laura estaba mintiendo?

Yo tenía mis dudas, porque ella me mostraba una parte del sitio y había como unas rejitas por donde parecía imposible que alguien saltara. Y por eso yo le decía: Laura, pero si estaba borracho, ¿cómo fue que saltó esto?

¿Dónde encontraron el cuerpo de su hijo?

En el caño, en el mismo lugar donde buscaron las autoridades a las 5:30 de la mañana y no había ningún cadáver. Lo encuentran después de que yo me había recorrido toda la ciudad, los hospitales, las clínicas, detrás de los árboles y empecé a rogarle a la policía que llamara a los bomberos, que lo volviera a buscar, y me dijeron que llamara al 123, hasta que oyeron mis ruegos y volvimos al caño.

¿Y en qué momento lo encuentran?

Los bomberos, que habían bajado a las cinco de la mañana, y que dijeron que no había ningún cadáver, lo encontraron en el mismo sitio, debajo del puente que está frente del CAI. En cinco minutos lo encontraron.

Tuvimos acceso a la declaración de una de las personas que participó en la búsqueda a las cinco de la mañana y explícitamente dice: “… los chorros de las linternas de ellos se unen con los míos, verificando que no hay nada en ese sitio…”.

¿Cree que pusieron el cadáver allí?

Sí, porque uno alcanzaba a ver. Nosotros en la mañana nos asomamos y no estaba.

¿No había forma de que se ocultara, que la luz de la madrugada impidiera verlo?

No, eso se ve claro. Ahora, uno pensando, entiende de pronto por qué Laura me decía que no entrara.

¿Cuándo vio usted a su hijo?

No lo vi. Mi otro hijo les pregunta: “¿y mi hermano, está mi hermano, está muerto?”. Y le dijeron que sí. Me tiré al piso, lloraba, tenía unas botellas en la mano y las estrellé, fue difícil, yo no sabía si estaba viva o muerta.

¿Cuándo surgió la hipótesis del suicidio?

Eso lo escuché por los medios.

¿Cuál fue el dictamen de Medicina Legal?

El primer dictamen se demoró unos 60 días en salir. Primero hubo un comunicado de la Alcaldía de Teusaquillo, sin prueba técnica, al día siguiente, donde decía que unos jóvenes en estado de embriaguez estaban cerca al caño y que uno de ellos desesperadamente decía que se quería suicidar y se tiró al caño y murió. Pero yo sólo pensaba en enterrar a mi hijo en La Guajira.

¿Por qué en La Guajira y no aquí?

Porque yo hablaba con mis hijos y les decía que si muero no me dejen aquí, que me lleven para Villanueva, para mi tierra, pero uno nunca cree que los hijos se van primero y si voy a terminar allá, mis hijos también.

¿Cuándo regresó a Bogotá?

Después de los nueve días.

Esos nueve días, ¿qué pasó por su cabeza?

Yo pensaba que a mi hijo le habían hecho algo, no creía en eso de que se tiró al caño.

¿Él le expresó que tuviera algún problema?

No, él era un niño feliz como uno, de costeño. Le fascinaba reírse. Lo que la gente recuerda de él era su sonrisa. Se había ganado 50 medallas como el mejor bachiller del Liceo Cervantes. Yo sabía las ilusiones que tenía por terminar sus dos carreras.

¿Quién era el novio anterior de Laura?

Pues mi hijo me dijo que ella estaba recién salida de una relación, que era un niño que también estudiaba en los Andes y que se llamaba Carlos Cárdenas.

¿Y nunca expresó algún problema de celos, por ejemplo, entre el muchacho y esta nueva relación que él tenía con Laura?

No, él nunca me lo comentó.

¿Ha escuchado la versión de que pudo haber sido un crimen pasional?

Sí, yo la he escuchado, pero él me decía que estaba sólo de vacilón con ella.

¿Carlos Cárdenas estuvo esa noche en la fiesta de ellos?

A mí todo el mundo me decía que no, pero en la misma declaración él dice que estuvo en la fiesta, que vio a Gonzalo, el mejor amigo de mi hijo, y lo saludó.

¿En qué momento decide empezar a investigar lo qué pasó con su hijo?

Fue un largo caminar. En enero decidí averiguar la verdad y me fui para la Fiscalía, cada día, todos los días, a mirar ese expediente como si lo estuviera cuidando a él, y encontré que no había nada. Ya eso estaba casi para archivar. El primer fiscal nos decía: “eso fue un accidente, no hay nada que hacer”.

¿Y cómo supo que no fue un accidente?

Porque Medicina Legal decía que había una alta ingesta de alcohol y que el cadáver tenía una sola herida frontoparietal en la frente. Que producto de eso había perdido el conocimiento y que hubo ahogamiento.

¿Y cuántas heridas realmente tenía?

Ocho, en la cabeza.

¿Medicina Legal no decía que eran ocho?

No, no lo decía. Y resulta que después de la exhumación tenía otras siete.

¿Esas siete pudieron ser provocadas por la caída o fueron ocasionadas por agresión?

Fueron provocadas por armas contundentes, dice el segundo informe. Resulta que el ahogamiento no fue por agua, que era lo que decía el primer informe, sino por asfixia mecánica tal vez. Ya encontraron que tenía dos fracturas en las cervicales, el primer informe nunca habla de otra herida.

¿Por qué Medicina Legal tendría interés en ocultar la verdad?

No sé.

¿Quiénes más cree que están involucrados?

Yo empecé a buscar a los compañeros de Luis para saber. Me decían que todo era extraño, que no sabían qué había pasado. Después fui a buscar a Yessi, la que ahora está detenida, porque ella nunca vino a decirme nada. Me fui para la universidad y hablé con ella. Cuando me vio hizo una cara… que esa cara a mí no se me olvida. Estaba asustada y a la vez muy cínica. Le dije, “Yessi, yo vengo aquí para que tú me digas lo que pasó”, pero me preguntaba: “¿Y Laura qué dijo, qué dijo Laura?”. Y yo ya sabía que a ella la iban a citar a la Fiscalía, pero no me lo quiso decir.

¿Usted contrató un investigador privado?

Se contrató a un experto en ciencia forense y se le entregó el informe de la Fiscalía para que le hiciera un análisis al tema y él nos dijo que eso estaba mal hecho. Pero sólo una mamá que haya pasado por lo que yo he pasado sabe. Las madres tenemos contacto con los hijos aunque se vayan. Yo soñé con mi hijo y él me decía: “Mami, la prueba la tengo en mi cuerpo, búsquenla”.

¿Por qué cree que lo mataron?

No sé. Eso es lo que yo quiero que me expliquen: por qué me mataron a mi hijo

¿Y usted de qué manera cree que esas dos niñas están involucradas?

Por lo menos deben saber lo que pasó... Vieron algo y no quieren decir.

¿Cree que hay alguien más involucrado?

Sí, todos los compañeros, porque mi hijo tuvo que gritar, mi hijo agonizó, si ellas se dieron cuenta, sobre todo Yessi, que era una de sus amigas, cómo no va a decir “al negro se lo llevaron” o “al negro alguna cosa”.

¿Por qué dudan del director nacional de Fiscalías?

Por las llamadas en las que él es mencionado para intentar cambiar al fiscal.

¿Alguien querrá desviar la investigación?

Yo sí creo, pero no sé quién. Sí sé que hay una cosa gigante.

¿Cómo puede uno vivir después de que le han matado a un hijo?

Yo en mi pueblo pensaba: “¿Y ahora qué? ¿Qué va a ser de mi vida? No puedo con este dolor, Dios mío, dame luces, ¿qué hago?”. Pero Dios me dice que hay dos caminos: o te hundes o sigues. Y el valor mío fue averiguar qué había pasado con mi hijo, y me dije: “Tengo que levantarme, tengo a Jorge”.

Testimonio de bombero, otra pista

Ayer se dio a conocer una nueva pista dentro del proceso por el homicidio del universitario Luis Andrés Colmenares: la declaración de una mujer, que pertenece a los Bomberos de Bogotá y que atendió la alerta que se emitió después de que una joven, que se presume era Laura Moreno, informara a la Policía que un amigo suyo se había suicidado. En su testimonio, la bombero mencionó que la joven le dijo que su compañero se había lanzado al agua y ella había intentado socorrerlo, pero que no tenía nada que demostrara que en realidad lo había hecho. “Yo la vi bien y le miré los pies buscando indicios de agua, pero no tenía ningún rastro de haberse metido al caño”, mencionó la socorrista. Asimismo, en la declaración se afirma que aunque la bombero y sus compañeros inspeccionaron en reiteradas ocasiones el lugar donde se les informó se había presentado el suceso, éstos nunca encontraron el cuerpo del estudiante, lo que ha hecho pensar a la Fiscalía que el cuerpo fue lanzado posteriormente al caño.

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