Hélber Otero conocerá su sentencia este lunes por escándalo de Fidupetrol

El principal accionista de Fidupetrol aceptó el delito de tráfico de influencias. Se trata del caso que tiene al magistrado Jorge Pretelt a punto de enfrentar un juicio ante la Corte Suprema.

Hélber Otero tenía una trayectoria en el sector financiero de más de 25 años. / Foto: Cristian Garavito.

Este lunes 23 de enero, Hélber Otero, máximo accionista de Fidupetrol, conocerá  oficialmente cuál es su sentencia. De esta forma, quien era uno de los hombres más relevantes en el sector financiero pasará a ser el segundo condenado por un escándalo que, por primera vez en la historia, tiene ad portas de un juicio a un magistrado de la Corte Constitucional. Se trata de Jorge Pretelt.

Otero, un hombre millonario con más de 25 años de experiencia en el sector financiero,  fue detenido en 2015 a raíz del peor escándalo de corrupción que haya sacudido a la Corte Constitucional. Según aceptó el abogado Víctor Pacheco, el primero de esta historia en ser condenado, él fue contratado por Fidupetrol con el fin de sobornar a quien correspondiera en la Corte y lograr que allí se reversara una multa que le habían impuesto a Fidupetrol por $22.500 millones.

A Pretelt, se supone, le habrían ofrecido $500 millones para trabajar en esa tutela de forma favorable a los intereses de Fidupetrol. Pretelt lo ha negado reiterada y enfáticamente. Cuando estalló el escándalo, fue cuestión de tiempo para que Otero, por ser la cabeza más visible de los accionistas, cayera en el radar de las autoridades.

En principio, Hélber Otero negó cualquier responsabilidad en esos hechos. Aseguró que nunca había hecho nada ilegal. No obstante, luego de pasar casi un año detenido, pactó con la Fiscalía un preacuerdo en octubre del año pasado y, a cambio de ciertos beneficios penales, como una condena de 2 años, pagando una multa de $28 millones, aceptó delito de tráfico de influencias.

Por este caso también fue llamado a juicio el exmagistrado de la Corte Constitucional Rodrigo Escobar Gil, quien, dice la Fiscalía, fue igualmente contratado para tratar de ejercer influencias indebidas entre los magistrados del alto tribunal al que una vez perteneció.