Herencias y tragedias: pasa hasta en las mejores familias

La periodista Ángela Patricia Janiot publicó en cuatro entregas una crónica dramática, entre literaria y judicial, sobre una prestante y respetada familia colombiana. Una historia que combina intriga, romance, amistad, dinero, problemas familiares por una herencia y un posible homicidio. Aquí una reseña.

En su blog y en cuatro entregas, la periodista santandereana contó la escalofriante historia de Liliana Laserna, su hija y su pareja. Pantallazo del blog de Ángela Patricia Janiot

Las cosas se cuentan solas, solo hay que saber mirar”. Piero, Coplas de mi país.                               

 

Hay historias reales que se entrelazan con la ficción. Que parecen sacadas de algún cuento de horror de Edgar Allan Poe, por el misterio que envuelven, la expectativa que generan y la crudeza de los hechos. Que si hicieran parte de la trama de una serie de televisión por cable tendrían asegurada la fidelidad entre sus seguidores. Cada una de sus entregas, con una bien medida dosis de intriga, romance, amistad, dinero, problemas familiares por una herencia, y un posible homicidio, son la fórmula perfecta para una historia exitosa.

Ángela Patricia Janiot, la reconocida y carismática periodista santandereana que se ganó a pulso un lugar primordial dentro del periodismo de televisión en América Latina, decidió incursionar en un terreno novedoso. Utilizando el twitter, como vehículo comunicacional, publicó en cuatro entregas la crónica de un hecho que se ubica en una línea intermedia entre la crónica judicial y el relato literario.

Se trata de los pormenores de un posible crimen que envuelve a una prestante y respetada familia. No solo por su apellido, Laserna Jaramillo, ni sus posesiones, sino por sus importantes aportes en materia cultural, política y educativa en el país. Con un preciso trabajo de reportería, mediante una labor de filigrana, Janiot saca a la luz pública un hecho atroz. Las cuatro entregas, que podrían ser más a futuro, pues el mismo continúa en desarrollo, describen con buena pluma las vivencias de Liliana Laserna Jaramillo, hija de don Mario Laserna Pinzón, fundador de la Universidad de los Andes, una persona muy respetada y admirada a nivel nacional e internacional, y casado con doña Liliana Jaramillo. Sus cinco hijos fueron, Dorotea, Catalina, Carmen Julia, Liliana y Juan Mario Laserna Jaramillo.

En la primera parte, "El Experimento Secreto", la autora relata cómo Felipe Montejo, gran amigo de Liliana desde la juventud, decide visitarla durante un viaje que hace a Colombia desde Estados Unidos, donde vive hace unos 25 años. Llevaba un tiempo sin verla, a pesar de hablar con frecuencia por teléfono para actualizar vidas. Ella, pintora y escultora graduada del Instituto de Bellas Artes en Boston, vivía en “Las Juntas de Achury Boitiva”, una hermosa finca heredada, en Sesquilé. Hablaba varios idiomas, “era excéntrica” y con una “visión desafiante y poco convencional del mundo”.

De la soberbia y cuidada casa de la finca que recordaba Felipe, ya no quedaba mayor cosa. El abandono se filtraba por todos lados y su amiga ya no parecía ser la misma de siempre, con lo que pudo confirmar “las sospechas que venía acumulando desde hacía algún tiempo” de que algo no estaba bien con su amiga. La pareja de los últimos diez años, Camilo Fidel Pinzón Gómez, era “bastante menor que Liliana, sin aparente educación formal pero que demostraba cierta astucia”. Se habían conocido de manera casual en la finca cuando él fue a arreglarle un televisor. “Cada vez que Liliana le contaba a Felipe alguna historia sobre Camilo Fidel tenía detalles inverosímiles, sospechosos y llenos de misterio (…) Felipe sí tenía una certeza: que la relación de Camilo Fidel con Liliana era de conveniencia; para aprovecharse económicamente de su amiga”. Entre otras cosas, le dijo más adelante que su nueva pareja había tenido vínculos con la guerrilla.

(También puede leer: La puja por los bienes que dejó el senador Laserna)

Muchos años atrás, a mediados de 1998, Liliana había regresado embarazada de Alemania y decidió ser madre soltera. En Colombia dio a luz a Jesseca Helene Laserna Jaramillo, a quien le diagnosticaron autismo. El tema se había vuelto obsesión para Liliana, que más adelante sería alimentada por Camilo Fidel. En especial por las teorías conspirativas según las cuales las compañías farmacéuticas generaban esta enfermedad.

Felipe quiso conocer a la niña, pero según su amiga había decidido recluirla en un instituto especial donde se experimentaba con células madre para lograr una cura a este padecimiento. “Felipe comenzó a entender por qué los amigos y la familia la fueron dejando sola. Reconfirmó que el comportamiento y los relatos de Liliana obedecían a problemas mentales que con el paso de los años y el trastorno neurobiológico de su hija fueron empeorando”.

En la segunda entrega, "Peligro. Material Radioactivo", Angela Patricia Janiot recuerda los problemas familiares que se dieron por la herencia, primero tras la muerte del padre, Mario Laserna Pinzón, así como la del senador Juan Mario Laserna, en un trágico accidente, y luego con el fallecimiento de doña Liliana Jaramillo. En julio de 2018 “Liliana le cuenta a Felipe que su hija Jesseca Helene había muerto hacía un año a los 18 años de edad (…) la niña falleció durante el experimento médico al que la habían sometido junto a otros nueve menores”. La historia y las explicaciones de Liliana eran delirantes.

Desde la distancia, Felipe, gracias a Catalina Laserna, pudo averiguar que al parecer la niña era objeto de malos tratos, lo que llevó a Catalina a acudir ante el ICBF preocupada por la salud de su sobrina y el comportamiento anormal de su hermana. Ante el hecho, Liliana fue hospitalizada en una clínica de salud mental en Bogotá. Ella le había contado a Catalina una historia distinta a la que le dio a Felipe, es decir, que su hija, por ser mayor de edad, había viajado a Chile y que allá había fallecido. Felipe también se comunicó con Dorotea Laserna, la hermana mayor, quien muy preocupada por lo que acontecía acudió a la Fiscalía.

El ente de investigación comenzó de inmediato las pesquisas. “Uno de los campesinos dijo que creía que la niña había muerto en 2016 porque un día en noviembre de ese año observaron cómo Liliana y Camilo hicieron una quema que tardó varias horas en uno de los lotes de la hacienda. En su relato dijo que Camilo Fidel les advirtió a los trabajadores que no se acercaran al lugar porque estaban realizando un experimento radioactivo que resultaba muy peligroso”. Ante otros indicios, según los cuales este “estaría planeando deshacerse de Liliana”, la Fiscalía ordenó la captura de la pareja. Ambos se declararon inocentes de los cargos que les formularon.

En la tercera entrega, "El Salto En Paracaídas", se menciona cómo, en el lugar de la finca donde aparentemente habían llevado a cabo el “peligroso experimento radioactivo”, la Fiscalía encontró restos óseos que podrían ser de Jesseca Helena Laserna Jaramillo. Según otro testimonio, la niña podría haber sufrido una violación. De hecho, lo campesinos contaban que el único autorizado para bañarla era Camilo Fidel. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, este diseñó “un plan muy bien orquestado para explotar económicamente a Liliana y apoderarse de sus bienes”.

El resto de la historia, que bien vale la pena ser leída en el último capítulo,"El Único Heredero", da mucha mayor claridad sobre los hechos que acaecieron y el verdadero interés de Pinzón Gómez con respecto a Liliana y la eventual muerte de su hija. “Unos días después de la detención de Liliana Laserna y de su compañero Camilo Fidel Pinzón Gómez, Liliana fue sometida a unas evaluaciones psicológicas y psiquiátricas que establecerían un trastorno mental grave”.

De momento, la investigación continúa en la Fiscalía y luego, con todas las pruebas que se hayan recogido, el ente investigador presentará la acusación formal ante un juez, quien será el encargado de determinar las posibles responsabilidades. No se descarta que pueda haber otras personas involucradas.

“En lo que sí hay certeza es lo que le dijo (a Felipe Montejo), sobre Liliana Laserna, uno de los investigadores al final de una conversación telefónica a quien anticipó esta gran tragedia: “usted le salvó la vida”. Todo parece indicar que así fue.

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José Luis Ramírez León * / Especial para El Espectador

Judicial

Herencias y tragedias: pasa hasta en las mejores familias

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