Hipólito Moreno: pido perdón a la sociedad

El exconcejal se declaró culpable de los delitos de cohecho e interés ilícito en la celebración de contratos.

La defensa de Hipólito Moreno pidió que le otorgaran detención domiciliaria, pues el exconcejal no está bien de salud.  / David Campuzano  - El Espectador
La defensa de Hipólito Moreno pidió que le otorgaran detención domiciliaria, pues el exconcejal no está bien de salud. / David Campuzano - El Espectador

Había afirmado públicamente que nunca fue un poder “grandísimo” en Bogotá. Que tenía la certeza de nunca haber violado la ley. Que tenía la conciencia tranquila. Sin embargo, ayer, en la audiencia en que la Fiscalía se aprestaba a imputarle cargos, las frases con que el exconcejal de la U Hipólito Moreno se había defendido siempre se convirtieron en palabras vacías: “Después de hacer una gran reflexión sobre estos hechos, he decidido aceptar los cargos y, por lo tanto, pedirle perdón a la sociedad por estos errores. Como señal de arrepentimiento quiero expresar que estoy colaborando con la justicia”.

De esa manera, Moreno aseguró su lugar en la historia como el primer exconcejal que será condenado en relación con el cartel de la contratación de Bogotá, que se apropió de multimillonarios recursos del Distrito que debían haberse destinado en vías, obras y salud, cuando menos. En el caso del expresidente del Concejo, está siendo procesado por haber sacado “tajada” de una licitación de ambulancias realizada en 2009. La empresa ganadora firmó con la Alcaldía el contrato 1229, que valía $63.203 millones, pero “lo peor de todo es que escogieron las ambulancias que más tardaban en llegar”, le dijo a este diario un funcionario que conoce el expediente del carrusel.

“Como era de esperarse —señaló el fiscal Juan Vicente Valbuena en audiencia—, hay una cantidad de quejas sobre el servicio médico de ambulancias” (ver artículo en la pág. 8). Y agregó: “Usted, Hipólito Moreno, Héctor Zambrano, Emilio Tapia y los demás sabían que estaban recibiendo (dineros que no les pertenecían)”. Según la Fiscalía, Moreno se adueñó del 9% del contrato 1229, unos $5.600 millones, para repartirlos con el secretario de Salud de la época, Héctor Zambrano, y con Emilio Tapia y Federico Gaviria. De acuerdo a lo que Tapia le ha dicho a la Fiscalía, sin embargo, ese contrato amañado se negoció con un margen de ganancias del 30%, es decir, cerca de $20.000 millones.

Con la aceptación de cargos por parte de Moreno, la Fiscalía empieza oficialmente a esclarecer de qué manera concejales y exconcejales de la ciudad fueron enlaces de la corrupción, pidiendo tajadas del presupuesto de Bogotá a cambio, entre otras cosas, de no hacer debates de control político. Otros de los enredados en este extenso proceso son José Juan Rodríguez —su audiencia de imputación de cargos está programada para hoy—, Andrés Camacho —en dos allanamientos se encontraron documentos que lo comprometerían—, Orlando Parada, Jorge Durán Silva, Jorge Salamanca, Antonio Sanguino y Javier Palacio.

Dos de los mayores responsables por este mayúsculo desfalco a las finanzas de Bogotá, Emilio Tapia y Julio Gómez, llevan meses entregando a la Fiscalía información valiosa, que incluye mucho más que el contrato por el que Hipólito Moreno está a punto de ser condenado. Tapia, reveló este diario, se ha referido a contratos llenos de “torcidos” en la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), en la Empresa de Renovación Urbana (ERU), en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá y en el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD). No sería exagerado decir que pocas fueron las entidades distritales que se salvaron del apetito de los corruptos.

Además, según ha reconocido el propio Tapia, los contratos amañados no se limitaron sólo a la administración de Samuel Moreno: en las eras de Lucho Garzón, Enrique Peñalosa y Antanas Mockus también operó el cartel de la contratación. Samuel Moreno Rojas está en juicio por este escandaloso episodio, como lo está su hermano, Iván Moreno Rojas, y otros tantos exfuncionarios de esa Alcaldía han sido sancionados penal o disciplinariamente. Los Nule fueron condenados a 14 años de prisión. La justicia, sin embargo, sigue en mora con la ciudadanía en establecer la verdadera dimensión de este cartel y sus alcances.

Hipólito Moreno, quien renunció al Partido de la U en marzo de este año, nació en Purificación (Tolima), llegó a Bogotá a estudiar comunicación social y terminó siendo uno de los mayores barones electorales de la ciudad. En 1997, la primera vez que se lanzó al Senado, obtuvo cerca de 17.000 sufragios, siendo la tercera votación más alta. En 2002, mucho más afianzado en la arena política, impulsó la candidatura de su hermana, Araminta Moreno, a la Cámara de Representantes; sacó más de 19.000 votos. Pero su reinado político llegó, al menos por ahora, a su fin: sólo le queda esperar a que un juez le indique cuántos años estará privado de su libertad y ser efectivo en su colaboración con la justicia.

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