Lo que hizo Piedad Córdoba mientras estuvo inhabilitada

La exsenadora se dedicó a viajar por el país y a trabajar con comunidades en las regiones. Se consolidó como una líder de izquierda y se dedicó a acompañar el proceso de paz en La Habana.

Piedad Córdoba hace parte de movimientos políticos como la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, la Cumbre Agraria y Poder Ciudadano. / Archivo

Si hay algo que Piedad Córdoba no dejó a un lado durante los seis años en que estuvo sancionada fue la política. La dos inhabilidades que le impuso la Procuraduría, una por 18 años y otra de 14 años para ejercer cargos públicos, en 2010 y 2012 respectivamente, no la alejaron del ruedo político, de su labor con comunidades marginadas, ni de su constante lucha por el trabajo humanitario.

Es más, durante los casi seis años en los que permaneció lejos del Congreso, Córdoba se consolidó como una líder de izquierda y se convirtió en una parte fundamental del proceso de paz que se adelantó en La Habana. (Lea más sobre las inhabilidades de la Procuraduría aquí)

Cuando se le pregunta a la exsenadora a qué se ha dedicado en los últimos años, lo primero que contesta es a la liberación de 30 personas que estaban en poder de las Farc. Esta labor la consiguió con el grupo de Colombianos y colombianas por la paz que se creó en el primer periodo del expresidente Álvaro Uribe para, precisamente, entablar diálogos humanitarios con la guerrilla y explorar escenarios para la entrega de secuestrados.

Jorge Géchem, Luis Eladio Pérez, Clara Rojas y varios militares lograron recuperar su libertad gracias a las conversaciones que adelantó Córdoba y un grupo de líderes, entre ellos, el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, el senador Iván Cepeda, Gloria Cuartas, Olga Amparo Sánchez y Ángela María Robledo, entre otros. (Lea aquí más sobre la vida de Piedad Córdoba)

“Me dediqué a recorrer el país, a conversar con la gente”, señala la exsenadora. A partir de los viajes y de las constantes reuniones con comunidades indígenas, campesinos y afrodescendientes, Piedad Córdoba impulsó la creación de movimientos políticos como la Marcha Patriótica, del que se considera una fundadora, el Congreso de los Pueblos, la Cumbre Agraria y uno del que hasta hoy hace parte, Poder Ciudadano, una apuesta política en la que ella basó sus principales luchas: la inclusión de las mujeres, indígenas y afros. (Vea aquí una galería de imágenes de la exsenadora)

Otro de sus más importantes compromisos durante los años que duró inhabilitada fue su esfuerzo por sentarse con sus propios victimarios, los paramilitares, para hablar sobre la paz y reconciliación. Lo hizo en varias ocasiones, tanto en Colombia como en Estados Unidos, en cárceles y comunidades, y habló sobre su secuestro.

Así sucedió, por ejemplo, en septiembre de 2014 en Itagüí (Antioquia) en donde el propio Freddy Rendón Herrera, alias el Alemán, excomandante del bloque Élmer Cárdenas, junto a otros paramilitares, le pidió perdón haberla retenido a la fuerza durante los últimos días de su secuestro. (Lea más sobre este encuentro aquí)

Entre sus viajes por todo el país y sus actividades con los partidos que impulsó, Piedad Córdoba le dedicó gran parte de su tiempo al proceso de paz que se adelantó en La Habana desde 2012 con las Farc, grupo con el cual, había dicho la Procuraduría, tenía nexos ilegales. El Consejo de Estado dijo que no había pruebas para sostener esa afirmación. 

Mucho antes de que la exsenadora quedara inhabilitada, su trabajo por mediar entre el Gobierno y las Farc fue fundamental. Fue ella quien puso sobre la mesa algo de lo que no se hablaba mucho en Colombia cuando el expresidente Andrés Pastrana intentaba dialogar: el intercambio humanitario de cientos de policías y militares secuestrados por la guerrilla a cambio de la libertad de algunos guerrilleros o presos políticos.

Fue precisamente durante las conversaciones para la liberación de secuestrados que ella y otros colaboradores auspiciaron la discusión en el interior de las Farc sobre la posibilidad de comenzar unos diálogos de paz, cuyo resultado ya se conoce. En este trabajo, la relación de la exsenadora con Venezuela y el presidente Chávez fue fundamental: gracias a su mediación, las partes estuvieron sentadas en la mesa hasta el final de los diálogos.

Además de pedir en repetidas ocasiones que ni el Gobierno ni las Farc se pararan de la mesa en La Habana, fueron también muchos los viajes que Córdoba tuvo que hacer hasta Cuba para reunirse con las delegaciones y ayudar a que los diálogos retomaran el rumbo hasta sellar el fin del conflicto armado en Colombia.

Entre sus esfuerzos por lograr un acuerdo de paz y seguir con su lucha política, Piedad Córdoba ha estado permanentemente en el radar de quienes quieren silenciarla. En 2012, la exsenadora aseguró que estaba recibiendo amenazas a diario y que su situación era preocupante pues en cualquier momento las advertencias podían convertirse en acciones que afectaran su vida.

Su situación de seguridad fue escalando con el paso de los años. En enero de 2015, por ejemplo, recibió en su casa de Bogotá una de las más temerosas amenazas: un arreglo floral fúnebre.

En ese momento, justo cuando el acompañamiento de Córdoba al proceso de paz era vital, el Gobierno le ofreció un refuerzo en su esquema de seguridad. Pero las amenazas nunca cesaron. A comienzos de abril de este año, sus escoltas frustraron un atentado. A la salida de un hotel en Quibdó (Chocó), un sicario que estaba oculto detrás de un poste de luz, le hizo una seña y sacó un arma.

“Yo la alcancé a ver (el arma) y en esos momentos mis escoltas reaccionaron y sacaron también sus armas, salimos corriendo y llegamos a una esquina donde llegó la Policía”, dijo en ese momento la exsenadora. 

El Ministerio de Defensa, en cambio, dijo que se había tratado de un malentendido. Sin embargo, Córdoba aseguró que ella misma había visto al sicario, sus seguidores políticos expresaron su solidaridad por redes sociales y su esquema de seguridad, una vez más, fue reforzado. Aún la acompañan por lo menos seis hombres armados, pues a pesar de sus intentos por consolidar una paz estable en el país, todavía recibe en su celular y casa, amenazas en contra de su vida.