Hombre se habría hecho pasar por general de la Policía para estafar a alcaldes y gobernadores

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Según el Gaula, Julio César Rincón llamó al menos a tres gobernadores y diez alcaldes, se les presentó como el comandante de Policía de su zona y les pidió dinero para personas vulnerables por el COVID-19. Él, que se declaró inocente en la imputación de cargos, fue detenido en Cómbita, pues había alquilado una casa justo al lado de la cárcel para, asegura el Gaula, hacer las llamadas.

Julio César Rincón, quien para la Policía es más conocido con el alias de Julio, lleva una semana detenido en los calabozos de una URI de Tunja. Está ahí por cuenta del COVID-19, pues una de las decisiones que tomó el Inpec para evitar la propagación del nuevo coronavirus fue vetar temporalmente los traslados de personas recién capturadas a las cárceles del país. Pero su captura ya quedó legalizada, ya le imputaron cargos y ya se declaró inocente. Rincón va a ser investigado formalmente por extorsión. Habría sido por estafa si, al final, no se hubiera puesto a amenazar. (Audios vincularían a concejal de Caquetá con extorsiones de disidencias de las Farc)

Esa es la versión del Gaula de la Policía. “A tres personas que no le quisieron colaborar los empezó a amenazar, por eso su estafa se volvió extorsión”, le dijo a este diario el director de esa entidad, el general Fernando Murillo. Las supuestas víctimas de Rincón fueron, nada más y nada menos, alcaldes y gobernadores. En busca de conseguir dinero, arrimándose al paraguas de las ayudas para quienes se han visto afectados por la decisión del Gobierno Nacional de entrar en cuarentena obligatoria, Rincón habría tratado de sacarles dinero a varios mandatarios regionales.

La lista es extensa, compuesta por tres gobernadores (de Tolima, de San Andrés y Providencia, de Cundinamarca) y diez alcaldes (de La Calera, Zipaquirá, Yopal; Zona Bananera, Chibolo, San Juan de Riosucio, Rionegro, Uramita, Granada y Villa del Rosario. Su estrategia, sostiene el general Murillo, era así: obtenía los teléfonos directos de los líderes políticos -el Gaula indaga cómo-, los llamaba y se presentaba como un general y comandante de Policía de la región. Luego les hablaba de comunidades en estado de vulnerabilidad por el COVID-19 y les pedía dinero para ellas.

Esta fue una de las llamadas interceptadas a un alcalde:

AUDIO

Según el Gaula, les pedía poco dinero, entre $300.000 y $1 millón. “Era toda una estrategia -asegura el general Murillo-, así no levantaba sospechas. De hecho, uno de los dos alcaldes que alcanzó a girarle plata a alias Julio lo hizo por eso, ‘me pareció sencillo, no era un monto muy alto’, nos dijo. El segundo alcalde que le mandó dinero a Julio César Rincón, confirmó el general Murillo, fue el alcalde de Villa del Rosario, Eugenio Rangel Manrique. Él, de hecho, fue la persona por quien las autoridades pudieron conocer lo que estaba pasando.

Rangel Manrique denunció a Rincón luego de hacerle el giro y darse cuenta de que había sido estafado. Sin saberlo, sus pasos los siguieron otros mandatarios. La información llegó al Gaula de la Policía, el cual se puso en la tarea de seguirle el rastro al hombre que posaba de alto oficial de la Policía y que pedía dinero por esa vía. Lo primero que hicieron los investigadores fue tomar nota de los números telefónicos desde los cuales el supuesto estafador estaba llamando y encontraron que las llamadas salían, al parecer, desde la cárcel de Cómbita, en Boyacá.

Que la extorsión hubiera salido desde un centro penitenciario no sorprendía a los uniformados a cargo del caso. “Un solo preso puede hacer hasta 250 llamadas (extorsivas) en un día”, le dijo el general Murillo a este diario el pasado 14 de febrero, en una entrevista sobre extorsión. El Gaula envió a un equipo especializado a Cómbita, pero este encontró que las llamadas que presuntamente hizo Rincón no las hizo desde ninguna cárcel, sino desde una casa que consiguió en arriendo justo al lado de la prisión. “El tipo se paraba al lado de la cárcel para llamar”, cuenta Murillo.

Ese fue el sustento que la Policía le pasó a la Fiscalía para que esta solicitara a un juez la captura de Rincón. Al detenerlo, las autoridades encontraron que Rincón, de 42 años, ya había pasado por la cárcel: de 2009 a 2014 estuvo tras las rejas en Fusagasugá y Duitama por extorsión. “Al parecer se hacía pasar por integrante de un grupo al margen de la ley”, dijo el general Murillo. Además, hay 15 noticias criminales con él como indiciado: nueve por estafa, dos por extorsión y el resto por abuso de confianza y violencia intrafamiliar.

El juez que legalizó la captura de Rincón ordenó que fuera recluido en la cárcel de Cómbita, pero mientras la emergencia por el COVID-19 continúe, permanecerá en la URI de Tunja donde se encuentra. Ahora, el Gaula de la Policía indaga sobre un segundo caso similar. Todo indica que en el país hay, cuando menos, un personaje más llamando a mandatarios regionales -en este caso de Boyacá-, haciéndose pasar por funcionario público de alto nivel para pedir dinero y ayudas. En esta época de pandemia, la solidaridad ha salido a relucir en múltiples niveles. Los avivatos, tal parece, también.

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